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Jesús Gómez Ruiz

¿Son progresistas los impuestos progresivos?

Si asumimos la tesis clásica de la izquierda de que las medidas progresistas son las que benefician a los trabajadores, llegamos a la conclusión de que el impuesto progresivo sobre la renta es una de las medidas más regresivas que existen. Todos estaremos de acuerdo en que los trabajadores gozarán de mayor bienestar cuanto mayores sean sus salarios. Si todavía queda alguien convencido de que la mejor forma para incrementar el bienestar de los trabajadores es expropiar el capital de las empresas y consumirlo, no tiene más que consultar la miríada de casos en que esta medida se ha puesto en práctica, empezando por la Rusia bolchevique: en tres años consumieron todo el equipo productivo y sobrevino la hambruna. Quien desee ejemplos más recientes, puede consultar el caso cubano, el de Corea del Norte o el del Chile de Allende. Las subidas arbitrarias de salarios o las reducciones arbitrarias de jornada provocan efectos parecidos: descapitalización, desempleo, inflación y, por lo tanto, menores salarios reales.

Luego sólo queda una vía para incrementar el bienestar de los trabajadores: incrementar la productividad de su trabajo. Y esto sólo puede conseguirse con mayores y mejores dotaciones de capital productivo. Y la única manera de formar capital es ahorrando, digan lo que digan Keynes y sus epígonos.

El consumo de los ricos es una parte ínfima del consumo total. Y el de las rentas medias-altas es mucho menor, proporcionalmente, que el de las rentas bajas. Por consiguiente, el ahorro necesario para formar capital proviene de las rentas medias y altas. Si se confiscan parcialmente, se está impidiendo la formación de más capital y, por lo tanto, el futuro incremento de la productividad del trabajo; esto es, se impide o dificulta el crecimiento futuro de los salarios reales.

Pero no acaban aquí las desgracias. Supongan ustedes que disponen de unos ahorros y han tenido la fortuna de invertirlos bien. O supongan que han ganado unos cuantos millones en un concurso de televisión. O que se han hinchado a hacer horas extra. O que tienen un pluriempleo. Existen bastantes posibilidades de que esos ingresos extra tributen a una tasa superior al 40%. La verdad es que resulta bastante difícil "salir de pobre", como se suele decir coloquialmente; o apenas existe movilidad social, como diría el sociólogo. Lo único que tiene de progresista el impuesto progresivo sobre la renta es que el Estado maneja una proporción mayor de la Renta Nacional. Progresista desde el punto de vista del Estado, claro.

Algunos representantes de la izquierda europea (Blair y Schroeder, por ejemplo), siguiendo la estela liberal de Reagan y Thatcher, han empezado a darse cuenta de este hecho y ahora defienden la reducción de las tasas máximas o la supresión de la progresividad. Jordi Sevilla se ha hecho eco de estas propuestas, y es que no hay que olvidar que el liberalismo empezó siendo de izquierdas, es más, ha sido siempre la única izquierda genuina, pese a la usurpación de Marx, un nostálgico encubierto del Antiguo Régimen. Ojalá que Jordi Sevilla hable en serio y el PSOE de Zapatero no haga, si llega al Gobierno, –con la venia de Felipe– lo mismo que el PP, esto es, incumplir sus promesas.

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