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José Cavero

El gran debate fiscal

Muy a menudo, no deja de resultar divertido el escenario que nos brindan los políticos. Por ejemplo, ahora mismo, con la propuesta fiscal socialista, conocida como la del tipo único, o como la propuesta de Jordi Sevilla. En el propio PSOE ha causado movimientos y declaraciones de sorpresa, incomodidad, inquietud..., entre los viejos “budas”, que no esperaban esa clase de novedades en la dirección renovada. ¿Quién se podría atrever a enmendarle la plana al mismísimo Borrell en materia fiscal?

En el Gobierno, las reacciones han sido más comprensibles: perplejidad, primero, estupor luego, para detenerse en el decidido propósito de repudiar y ningunear lo que les llega de afuera, del enemigo, y no les merece –no debiera merecerles, se dicen– la menor preocupación ni inquietud, porque es un papel sin elaborar, un proyecto sin madurar, una idea confusa y contradictoria...

Los socialistas que lanzan la idea se frotan las manos: con apenas dos ideas y ni un solo número han relanzado todo un debate sobre la fiscalidad y cómo resolver un problema de muchas cifras de ingresos y de muchas cifras más de defraudación y evasión, sobre todo por quienes pueden hacerlo.

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