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José Cavero

Los eurofastos

El año dos del presente siglo y milenio, o sea, el que viene, corresponde a España, el primer semestre, la presidencia de la Unión. Casi nada. Y como no sucede todos los años, menos mal, el Gobierno español se dispone a celebrarlo por todo lo alto. Si todos los países procuran tener dos cumbres al semestre, una de apertura y otra de cierre, España va más allá, y prepara tres. Si cada estado tiene una ciudad sede, España tendrá tres: Madrid, Barcelona y Sevilla.

Además de los quince jefes de Estado y de Gobierno de la Unión, sus titulares de exteriores y la cohorte correspondiente, el Ejecutivo español se propone traer a una de tales cumbres al medio centenar de jefes de Estado y de Gobierno, titulares de exteriores y correspondientes cohortes de las naciones iberoamericanas.

Ya se nos ha anticipado que la presidencia ésa, con sus tres cumbres, le costará al Tesoro Público –o, lo que es lo mismo, a los españoles– la respetable cifra de ocho mil millones de pesetas. Esta cantidad no es moco de pavo, pero sí dinero de presupuestos, o sea, de los contribuyentes.

Ahora es preciso que ese dinero, o el que de verdad “redondee” esa cifra, con toda seguridad al alza, se rentabilice y no sea para la mayor gloria de algún ilustre personaje.

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