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El coronavirus dispara el negocio de bodas, bautizos, comuniones y hasta funerales online

Las restricciones impuestas por la pandemia impulsan a aquellas empresas que apuestan por la retransmisión vía streaming de todo tipo de ceremonias.

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Las restricciones impuestas por la pandemia impulsan a aquellas empresas que apuestan por la retransmisión vía streaming de todo tipo de ceremonias.
Una boda online | LD

Desde el pasado mes de marzo, el coronavirus ha frustrado un sinfín de eventos sociales, especialmente bodas, que los novios aplazan una y otra vez con la esperanza de sortear las restricciones que amenazan con convertir el día más esperado de sus vidas en una ceremonia íntima y con estricto control sanitario. Sin embargo, hay parejas que no están dispuestas a aplazar sine die su unión, y ya se sabe que la necesidad agudiza el ingenio.

Las videollamadas para que la abuela no se perdiera el enlace han dado paso a retransmisiones profesionales en directo. Empresas nuevas se abren paso en la era covid y otras no dudan en reinventarse. Es el caso de Blogosur, una agencia de marketing digital de Sevilla, que desde hace meses ofrece la posibilidad de retransmitir bodas en directo. Con el inicio de la pandemia, les empezaron a llamar varias empresas que buscaban alternativas para celebrar congresos y otro tipo de eventos anulados tras el decreto del estado de alarma. Su sorpresa, sin embargo, llegó cuando este verano los que se pusieron en contacto con ellos fueron numerosos wedding planners y novios que no querían que familiares y amigos se perdieran un día tan especial.

Como una boda real

"Lo normal es que se contrate un mínimo de dos cámaras, pero hay quien nos pide hasta cinco e incluso un dron que muestre imágenes aéreas", nos cuenta Pepe Santos, CEO de Blogosur. Según este periodista sevillano, "las posibilidades son infinitas y la realización no tiene nada que envidiar a cualquier programa de televisión". Ni a un programa ni a una boda real, porque, gracias a este sistema, ya han hecho felices a muchos abuelos, que pueden ver en directo y en la pantalla de su televisor cómo sus nietos se dan el sí quiero. "A veces ven más cosas los que están pendientes del streaming, que los que están en la Iglesia, porque nosotros captamos detalles, como los pendientes de la novia, o si alguno de los invitados se emociona, cosa que si ya es de por sí frecuente en una boda, con la pandemia muchísimo más", explica Santos.

Este periodista sevillano cuenta con una dilatada experiencia profesional y, sin embargo, reconoce que esto es lo más gratificante que ha hecho hasta ahora: "Todo lo que estamos grabando, pasará a la Historia". El CEO de Blogosur asegura que, tras pasar momentos muy complicados, "los novios viven su boda con muchísima intensidad" e incluso contribuyen a dar forma a este nuevo tipo de celebraciones. "La primera vez que lo hicimos, cuando terminó la ceremonia, los novios fueron hacia la primera cámara que pillaron y nos dijeron que querían dirigirse a esos familiares y amigos que les estaban siguiendo por streaming —nos cuenta Santos entusiasmado—. Les dimos el micro de mano y fue muy emocionante".

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Un servicio 2x1

Algunas ceremonias se retransmiten desde un servidor privado, cuyo acceso requiere de unas claves que los novios proporcionan a sus invitados. Otras se hacen desde un canal de Youtube, ya sea de forma igualmente privada o bien en abierto, aunque esto suele generar más recelo. En este caso, se puede activar un chat en el que los invitados pueden ir comentando el enlace o enviar mensajes a los novios cuando, como nos decía Santos, éstos se dirigen a la cámara. Todo ello quedará guardado para la posteridad junto al vídeo que se genera, ya que una de las ventajas que tiene este servicio es que todas las imágenes se pueden descargar en HD, con lo que, si los novios quisieran grabar su boda, no necesitarían contratar un servicio extra.

Las retransmisiones más caras pueden llegar a costar unos 1.500 euros, en función del tiempo y las cámaras que se contraten, pero una realización sencilla apenas ronda los 450 euros, más barato incluso que la simple grabación del enlace que se venía ofreciendo hasta ahora. "Esas empresas o se actualizan, o se van a quedar atrás, porque esto, aunque sea circunstancial, yo estoy convencido de que ha llegado para quedarse", asegura el CEO de Blogosur.

Ellos sí crean empleo

Tan convencidos están de su pronóstico que, en contra de lo que desgraciadamente está sucediendo en muchos sectores, esta empresa sevillana no ha dejado de contratar a nuevos profesionales desde que empezó la pandemia. "Sólo en el último mes, hemos contratado a tres personas y el anterior a otras dos", nos dice orgulloso Pepe Santos. Y es que, desde que se decretó el estado de alarma, su facturación se ha incrementado un 80%. Hasta el momento, han retransmitido en directo una decena de bodas, todas en Andalucía, pero están preparados y dispuestos a moverse por todo el territorio nacional e incluso a ampliar el negocio, ya que también han dado cobertura a alguna que otra comunión e incluso a dos entierros.

Funerales en streaming

En España, este último sector aún no se ha modernizado tanto como en EEUU, donde antes de la pandemia al menos un 20% de las funerarias ya ofrecían este servicio, que hoy se ha extendido más si cabe. En nuestro país, la comunidad más avanzada en este sentido es Cataluña. Allí, el Grupo Mémora lleva casi tres años retransmitiendo en directo los funerales que se celebran en los tanatorios de Barcelona, pero la covid ha hecho que la demanda se haya incrementado tanto, que ya se plantean extender el negocio a otros puntos de nuestra geografía. "Antes de que llegara la pandemia era un servicio que no se acaba de entender y que no funcionaba del todo, pero ahora ha acaparado un gran interés, porque muchas personas que no pueden acercarse físicamente ven en este sistema una forma de vivir esa última despedida", asegura Fernando Sánchez, director de comunicación y relaciones institucionales del Grupo Mémora.

Tal y como nos explica, los oratorios de todos los tanatorios con los que trabajan han sido equipados con hasta cinco cámaras, que se activan automáticamente en función del lugar donde se ubique la persona que está hablando: "Si en algún momento le entra sonido por dos lugares, por ejemplo, si hay música y está hablando el párroco o el oficiante, se va a planos abiertos de la sala. Es un sistema automatizado que no necesita a nadie detrás que esté monitorizando las cámaras y tiene unos logaritmos que hacen que si el sermón es demasiado largo, vaya cambiando de planos".

Todas las ceremonias se retransmiten a través de su web con una contraseña personalizada que permite que las familias la puedan compartir únicamente con aquellos que lo deseen. Una vez finalizada, éstas reciben un USB con una copia de la grabación editada y en alta definición, pero, además, durante unos días, el funeral sigue disponible online, de tal forma que aquellos allegados no hayan podido conectarse en la fecha establecida, puedan visionarlo después.

El precio asciende a 75 euros y, según Sánchez, aunque pueda parecer algo "tétrico", lo cierto es que es una forma de minimizar ese dolor añadido que la covid ha dejado en tantos y tantos españoles que no se han podido despedir de sus seres queridos. "Yo creo que todo esto tendrá algún efecto emocional en el futuro —asegura Sánchez— y el visualizar estas despedidas, el estar presente aunque sea de esta forma, contribuye a llevar mejor el duelo".

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