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Raquel, la hostelera que da las comidas en el remolque de un camión por las restricciones en Cantabria

En Cantabria solo se puede trabajar la hostelería en terraza. Uno de sus clientes le prestó el remolque "porque tenía el camión parado", cuenta.

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En Cantabria solo se puede trabajar la hostelería en terraza. Uno de sus clientes le prestó el remolque "porque tenía el camión parado", cuenta.
Raquel (arriba), con parte de su plantilla en el remolque | LD

Cuando el Gobierno de Cantabria decretó el cierre del interior de la hostelería el mes pasado, lo primero que pensó Raquel es "a ver qué iban a hacer ahora" sus clientes "con el frío, el viento y la lluvia que hay aquí". Esta hostelera del municipio cántabro de Penagos regenta desde hace más de 20 años un restaurante en el polígono del pueblo, pero las restricciones de la segunda ola del coronavirus están poniendo en jaque a su negocio. Como los de tantos otros del sector.

A día de hoy, en Cantabria solo se puede trabajar la hostelería en terraza. Raquel terraza tiene, pero en esta época del año "da muchísimo el viento y no se puede comer. Si pones una carpa, se vuela", asegura la dueña, que ha tenido una idea muy ingeniosa para seguir manteniendo a flote su establecimiento: dar los menús del día en un remolque de camión. En el siguiente vídeo puede verse un ejemplo de uno de los calamitosos días de lluvia a los que se refiere Raquel.

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Todo comenzó al pasado 19 de noviembre, "cuando llovía y hacía tanto viento que era imposible estar en la terraza. Era pensar algo o suspender todas las comidas y se nos ocurrió esto", cuenta la protagonista a Libre Mercado.

El grueso de los clientes del Bar Raquel "son obreros o camioneros" y uno de ellos le prestó el remolque "porque tenía el camión parado". Otro cliente de un taller cercano le prestó la escalera; otro, la plataforma… Y entonces, armaron esta particular terraza resistente al viento y a las restricciones de la Administración, porque está abierta al exterior. Aún así, el tiempo en el norte no perdona y, muchos días, el personal del establecimiento tiene que servir la comida con paraguas o usarlo para acompañar a sus comensales al remolque.

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Al principio, a los clientes de Raquel "les sorprendió", la ocurrencia, "pero viendo que no pasan frío y que pueden comer caliente están encantados. Sin el remolque, se tendrían que comer un tupper frío en la cabina o un bocadillo. Y después de las horas que echan trabajando, eso no se puede consentir", apunta. Dentro del remolque, la hostelera les ha puesto estufas para que tengan todas las comodidades. A día de hoy, ofrece unos 35-40 menús al día, casi la mitad que antes del coronavirus, pero Raquel no sabe lo que significa rendirse.

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La mujer tiene en plantilla a 7 personas. "Todos los empleados son de hace muchos años. De casa", explica. Sintiéndolo mucho, tras la declaración del estado de alarma el pasado mes de marzo, les tuvo que mandar a un ERTE, "aunque en el bar siempre estuvimos haciendo bocadillos para los camioneros". Ahora ha tenido que volver a mandar a otro ERTE a dos. "Cerraré el bar el día que me canse de estar cara al público, pero no por esto", asegura.

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Clientes de Raquel

Raquel no tiene miedo de que la Administración le ponga trabas a su particular terraza. "El remolque está en terreno privado y no beneficiaría a nadie que me lo quitaran, pero acataría las normas. ¡Ya se me ocurriría otra cosa!" exclama optimista.

La mujer critica que en regiones como Cantabria "se está castigando injustamente a la hostelería y, en particular, a los camioneros, que sólo pueden comer en el interior de áreas muy concretas, cuando yo dentro de mi local tengo espacio para separarles 4 metros si me dejaran". Antes, el establecimiento era un exposición de coches propiedad de la familia y, cuando Raquel cumplió los 18 años, lo transformó en el afamado restaurante de menú de comida casera que es ahora.

Sobre los escasos incentivos que el Gobierno de Pedro Sánchez ha dado a la hostelería a lo largo de la pandemia también se ha pronunciado la mujer. "Yo me acogí a los aplazamientos de impuestos de la primera etapa, pero eso no sirve de nada, porque los tienes que pagar tarde o temprano. Sólo sirve para arrastrar deuda. Lo que necesitamos es que bajen los impuestos, lo que beneficiaría no sólo a nosotros, sino a todos los sectores que dependen de la hostelería", reclama. El Gobierno anunció hace varias semanas que iba a aprobar un paquete de ayudas a la hostelería, pero todavía no ha visto la luz. Ya han pasado nueve meses de la declaración del estado de alarma.

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