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El gráfico que avergüenza a Cataluña al comparar su infierno fiscal con Madrid

A las puertas de las elecciones catalanas, se aviva el debate sobre su desastroso modelo fiscal.

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A las puertas de las elecciones catalanas, se aviva el debate sobre su desastroso modelo fiscal.
Barcelona | Alamy

Las elecciones autonómicas catalanas están cada vez más cerca y los impuestos ya forman parte de la conversación. El pasado fin de semana, sin ir más lejos, la presidenta madrileña Isabel Díaz Ayuso se desplazó hasta Barcelona y, durante un acto electoral, cargó contra la política tributaria de la Generalidad.

Casi al mismo tiempo, las redes sociales echaban humo por la rápida propagación de un demoledor gráfico en el que se recogen algunas de las principales diferencias entre los sistemas tributarios de Madrid y Cataluña.

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En primer lugar, el gráfico recoge los tipos mínimos y máximos aplicados en el tramo autonómico del Impuesto sobre la Renta. En lo tocante a la tributación de las rentas bajas, Madrid registra un 9%, frente al 12% de Cataluña. En lo relativo a la imposición de las rentas altas, Madrid se mueve en un 21%, frente al 25,5% de Cataluña.

En segundo lugar, el gráfico resume la fiscalidad vigente en el Impuesto de Sucesiones tomando como referencia un mismo supuesto: el de un soltero de 30 años que hereda vienes de su padre por valor de 200.000 euros. En Madrid, dicho contribuyente pagaría algo menos de 300 euros, mientras que en Cataluña tendría que abonar más de 4.000 euros al fisco.

En tercer lugar, el gráfico plantea un cálculo referido al Impuesto de Donaciones. Esta vez, el supuesto es el de un joven de 25 años que recibe de su padre una donación de 100.000 euros. De nuevo, la fiscalidad aplicable en Madrid sería testimonial al lado de la exigida en Cataluña, puesto que no llegaría a 125 euros en la primera región pero ascendería a 5.000 euros en la segunda.

En cuarto lugar, el gráfico compara los tributos propios aplicados en cada territorio. Madrid ha desarrollado tres gravámenes de este tipo, aunque uno de ellos (el recargo provincial del Impuesto de Actividades Económicas) quedó vaciado de contenido cuando pasó a tener un tipo del 0%. En cambio, Cataluña ha impulsado diecinueve impuestos propios, de los cuales quince siguen aplicándose hoy, frente a otros cuatro que han desaparecido a raíz de diversas sentencias judiciales que los han invalidado.

Cabría añadir, además, que Cataluña sigue aplicando el Impuesto sobre el Patrimonio, mientras que Madrid es la única región que no exige este tributo a sus contribuyentes. Una diferencia más que ensancha la "brecha fiscal" entre ambos territorios.

No obstante, es importante subrayar que la avalancha de impuestos exigidos por la Generalidad no ha evitado que la deuda autonómica siga creciendo, prueba del despilfarro y el desorden presupuestario que aquejan a la región catalana. En este sentido, es importante subrayar que la deuda autonómica de Cataluña llega al 35,1% del PIB, duplicando el 14% observado en Madrid.

Distintas políticas, distintos resultados

Ni que decir tiene que la implementación de políticas fiscales tan diferenciadas ha favorecido un ritmo de crecimiento cada vez más acelerado en Madrid y más lento en Cataluña. El gráfico en cuestión trae a colación el sorpasso que ha logrado Madrid en un recuadro introductorio que recoge los datos de PIB y PIB per cápita para ambas regiones.

La aportación a la producción nacional de Madrid alcanzó en 2019 el 19,3%, tres décimas por encima del 19% que genera Cataluña... pese a tener un millón de habitantes menos. En cuanto al PIB per cápita, el diferencial es aún más acusado: 35.913 euros en Madrid, 31.119 euros en Cataluña.

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