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Los farmacéuticos, escandalizados con la idea de Iglesias de nacionalizar las multinacionales: "Es una barbaridad"

A la amenaza del líder de Podemos se le ha unido Íñigo Errejón con la disparatada medida de crear una farmacéutica pública.

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A la amenaza del líder de Podemos se le ha unido Íñigo Errejón con la disparatada medida de crear una farmacéutica pública.
Enrique Martínez, uno de los farmacéuticos entrevistados | LM

"No me temblaría el pulso en nacionalizar farmacéuticas si tuviera el poder y eso garantizara el derecho a la salud". Estas palabras las pronunció el pasado fin de semana el vicepresidente del Gobierno, Pablo Iglesias, en una entrevista en El Diario. Como de costumbre cuando habla de nacionalizaciones, Iglesias aludió al "interés general", que no debe ser sobrepasado por "ninguna empresa farmacéutica y creo que no escucharán a ningún dirigente político ser más explícito de lo que estoy siendo". El líder del partido morado hacía estas declaraciones cuando le preguntaban por el retraso de las vacunas en Europa. "Apostar por lo público, en algo tan serio como la salud, se ha revelado como una necesidad. Es terrible que vivamos una situación en la que haya compañías privadas que nos puedan decir hasta dónde llegan y hasta dónde no en función del dinero", declaraba.

A la amenaza del líder de Podemos se le unía esa misma semana el portavoz de Más País, Íñigo Errejón, con otra disparatada medida: la creación de una farmacéutica pública. Errejón justificaba su proyecto en que así se evitaría lo que él considera "chantajes" de las compañías privadas, como AstraZeneca. Antes de que la crisis del coronavirus estallara y de que estuviéramos en la carrera por ninguna vacuna, Errejón ya llevaba incluida la farmacéutica estatal a cargo del contribuyente en su programa electoral.

Las ideas de Iglesias y Errejón han puesto sobre aviso a uno de los sectores que más vidas está ayudando a salvar durante la pandemia. En el último eslabón de la cadena se encuentran las farmacias, que son las que trabajan día a día con la industria privada, los laboratorios y los clientes —o pacientes—. Es evidente que cualquier compañía mostrará la más firme de las oposiciones frente a su propia nacionalización, pero estos planteamientos también se han encontrado con el rechazo de gremios del sector, como el de los farmacéuticos. Los boticarios no dan crédito ante estos planteamientos.

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Enrique Martínez

"Es una barbaridad, una locura"

"Es una barbaridad, una locura; como todo lo que proponen estos partidos", señala Enrique Martínez, propietario de una farmacia en Madrid. El boticario se pregunta "cuál es el beneficio que quieren sacar con esto. Si ya tenemos la mejor red de farmacias y los medicamentos más baratos de Europa. Porque no sé si se piensan que los farmacéuticos somos multimillonarios, cuando el margen con el que vendemos es muy reducido". Martínez no logra entender "quién ganaría nacionalizando una farmacéutica o creando una estatal. A mí que me lo expliquen. Lo único que sé es que yo he invertido un dinero en la licencia de mi farmacia y que un cambio de modelo sólo me perjudicaría".

Guillermo Martín tiene una respuesta a la pregunta de su compañero de profesión. "El único objetivo de esto va a ser colocar a sus amigos porque otra explicación no le veo. Eso se llama chiringuito. No conozco ningún país con una farmacéutica pública que trate mejor a sus clientes que en la privada", asegura. Guillermo tiene una farmacia en Salamanca y está detrás de la popular cuenta de Twitter @Farmaenfurecida. El ejemplo de país con una farmacéutica pública fracasada lo ponía Enrique: Venezuela. "Todos los días me vienen venezolanos a comprar medicinas para mandar a su país porque allí no tienen. Lo que sí tienen es farmacéutica estatal. Vamos, no tienen ni material para las operaciones. Tengo un cliente que me tuvo que comprar una malla y mandarla a Venezuela para que se la pusieran a su padre en el quirófano cuando le operaron de una hernia, ¿quieren eso?" vuelve a preguntarse.

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Guillermo Martín

"Las multinacionales se pueden marchar"

A pesar del absurdo que supondría nacionalizar una farmacéutica en España, cuando su sede está en EEUU —como Pfizer o Moderna— o en Reino Unido —como AstraZeneca—, Guillermo Martínez advierte del peligro de lanzar este tipo de mensajes. El enfurecido farmacéutico considera que "amenazar con nacionalizar una empresa genera una gran inseguridad jurídica. Si alguna multinacional está pensando en venir a España, no lo va a hacer y hasta se pueden machar fuera y dejar de abastecernos. Por ejemplo, si Pfizer dejara de vendernos sus productos, nos quedaríamos sin Trankimazines o sin Viagras", advierte.

"Con el esfuerzo que están haciendo los laboratorios en la pandemia, todo esto sería un drama", denuncia Guillermo. "El Estado no puede ponerse ahora a fabricar patentes, no tiene capacidad y Pablo Iglesias lo sabe. Lo que sí podrían hacer desde el Gobierno es dotarle de más presupuesto al CSIC y no lo han hecho. Esto es todo palabrería", asegura.

Desde marzo, Guillermo ha sufrido "el acoso de los negacionistas por las redes sociales, las críticas de los sindicatos de enfermería por pedir más competencias para que las farmacias hagan test y el abandono del Gobierno". En todo este tiempo, el farmacéutico cuenta que "por la distancia social ya no vendemos antigripales, ni productos para el estómago o para los piojos. Lo que estamos vendiendo ahora son muchísimas FFP2 y el Gobierno debería bajarles el IVA", clama.

"No es útil ni realizable"

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Pablo Fernández Piñar

En una línea similar va otro farmacéutico madrileño, Pablo Fernández Piñar. "Que España nacionalice una farmacéutica no es útil ni realizable porque estamos hablando de multinacionales. Aquí, como mucho, podrían quedarse con el laboratorio", recuerda. El farmacéutico no se equivoca. Que el Estado tomara una planta farmacéutica de una compañía extranjera por la fuerza sólo le garantizaría los bienes materiales de su interior, no la patente, sus redes de distribución internaciones o el resto de bienes intangibles.

Sea como fuere, a Pablo tampoco le queda claro el objetivo de Iglesias o Errejón. "Si quieren hacer medicamentos o vacunas propias deben saber que el desarrollo es muy caro y costoso, pero si quieren crear una farmacéutica para abaratar los medicamentos ya existentes también deben saber que es imposible porque en España no hay margen para bajar los precios". El farmacéutico les recuerda que "lo que favorece la competencia y los precios bajos es que cuantas más empresas haya, mejor" y no estas ideas.

Pablo hace memoria y recuerda que "los peores momentos de la pandemia fueron en marzo, cuando no sabíamos nada de la enfermedad y la gente hacía acopio de todo". Rememora la fiebre de los guantes "que dejó a muchas farmacias con muchísimo género sin vender cuando dijeron que ya no eran necesarios". Ante los que creen que estos negocios han salido ganando con la pandemia, el boticario lo niega. "Algunas farmacias han aguantado bien, pero por ejemplo, las de las zonas turísticas están destrozadas por la falta de clientes", explica. "De vender mascarillas no se vive", apunta en este sentido Enrique.

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