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Elvira Rodríguez: "A partir de 2022, Bruselas se va a poner muy seria y nos obligará a hacer los deberes"

La vicesecretaria general del PP alerta sobre las consecuencias de la falta de control y de transparencia en el reparto de los fondos europeos.

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Hace tiempo que Elvira Rodríguez (Madrid, 1949) alcanzó la edad legal de jubilación. Pero no parece que tenga ninguna intención de retirarse. De hecho, como vicesecretaria general de Acción Sectorial del PP y responsable del área económica del partido, quizás ahora tenga el cargo de más relevancia y exposición pública que ha ocupado en política desde que en 1996 fue nombrada directora general de Presupuestos. Viendo la foto de la joven Junta Directiva de los populares, Rodríguez y Ana Pastor destacan: son los únicos miembros de los 18 que conforman este órgano que superan los 50 años.

Esta semana, Libre Mercado se reunió con Rodríguez en la sede de la calle Génova para hablar de la situación de la economía española, de los fondos europeos, de los planes del Gobierno y de las propuestas de la oposición.

- Me gustaría empezar por el diagnóstico: ¿cómo de grave es esta crisis? ¿Cuál es su análisis de la situación de la economía española?

- El número de parados define muy bien la situación de España: tenemos, prácticamente, cuatro millones de parados registrados. Y 775.000 personas en ERTE y casi 350.000 autónomos cobrando la prestación por baja actividad.

Ésta es una muy buena foto micro de la situación macro del hundimiento del PIB en 2020. Esto ha sucedido como consecuencia de la pandemia y también porque, a pesar de muchos de los planteamientos del Gobierno, no terminamos el año 2019 muy boyantes fiscalmente. Estábamos al límite del 3% de déficit de las administraciones públicas: ¿y qué supone eso? Pues que España no contaba con margen para actuar sobre la economía como han actuado otros países. Y eso lo estamos notando. No es casualidad, por mucho que digan que son cuestiones exógenas o nuestra propia estructura productiva, que seamos el país en el que más ha caído el PIB y que recibe una opinión más pesimista de esos analistas internacionales.

- ¿Y hacia el futuro? ¿Se cree usted las previsiones, moderadamente optimistas, del Gobierno para 2021?

- El cuadro macroeconómico que sirvió de base para hacer los Presupuestos Generales del Estado (PGE) nació muerto. Nació tan muerto que el portavoz del PSOE en el Senado dijo una cosa tan chusca como que ‘el PGE es una herramienta dinámica’. Pues no, mire usted, el presupuesto es estático por naturaleza. ¿Qué quiso decir con esto? Pues quiso ocultar que esos PGE se basaban, en términos de recaudación y empleo, en un cuadro macro que era falso, y que esa cuestión invalidaba el presupuesto en su conjunto.

Además de partir en el año 2020 de unas previsiones del Gobierno que estaban completamente desactualizadas (y eso no lo decimos nosotros, como principal partido de la oposición: también lo dice la AIReF o el Banco de España), se han dado una serie de circunstancias que eran las peores que se podían dar. Y eso nos ha llevado al nivel más bajo: la OCDE el otro día decía que España iba a crecer el 5,5% en el 2021, mientras que el Gobierno estaba diciendo que íbamos a crecer el 9,6% del PIB, casi el doble.

Había quien decía que para marzo o a lo mejor para junio tendríamos alcanzada la inmunidad de rebaño, con lo que se iba a restablecer la confianza para reactivarnos. Pero ahora se está hablando de finales de 2021. ¿Qué problemas tiene, para la recuperación, que no se empiece a ver la luz al final del túnel hasta finales de 2021? Pues que la oscuridad de estos meses puede seguir causando daños estructurales en nuestra economía: que sigan desapareciendo empresas o que haya empresas que están con respiración asistida (ERTE) pero no puedan soportar un año más. Lo están diciendo en este momento. Cuando las empresas reclaman ayudas directas es porque su liquidez se está agotando, porque tienen costes fijos que no pueden soportar con sus reservas de ahorro.

Eso puede producir la destrucción de tejido productivo. Y cuando una empresa desaparece podemos decir que es muy doloroso, pero es fácil. Lo que es difícil es volver a crear una nueva empresa con los puestos de trabajo que lleva consigo. Por eso nosotros estamos reclamando ayudas directas aprovechando esta situación especial que ha permitido Bruselas al poner en marcha la cláusula de salvaguardia. Y es un one-off, por una sola vez, no es gasto estructural. Pero lo que hace es sembrar para tener base imponible estructural para el futuro, que la necesitaremos para salir adelante.

- Pero si este año crecemos un 5-5,5%, pero perdimos un 11-12% del PIB en 2020. Eso quiere decir que el nivel de diciembre de 2019 no lo vamos a recuperar hasta 2023 o 2024.

- Se está hablando de 2023. Los más optimistas están hablando de colocarnos en nivel de pre-pandemia a finales de 2022 o primer semestre del 2023.

- ¿Y cómo aguantan las empresas hasta entonces? ¿Qué propone el PP?

- Aquí hay dos cuestiones. Tenemos que trabajar inteligentemente con la pandemia. Y me refiero a lo que han hecho el Reino Unido o Israel: vacunar masivamente y no andar con historias de ‘yo hago un plan de vacunación que no es’ y no dar unas directrices claras. Se tendría que estar con una campaña de vacunación como la que anunció en un acto de marketing el presidente del Gobierno. Pero estamos a mediados de febrero y hay muy poca gente inmunizada. Lo primero es que la gente pueda salir a la calle.

Los mayores daños que se le han producido a nuestro tejido productivo es por la gente que no sale: o porque no les dejan o porque tienen miedo. En ciudades como Madrid, estamos viendo lo que está pasando con el teletrabajo. No es que las empresas hayan parado, pero todo lo que se mueve alrededor de la gente que sale a trabajar, aunque sea el cafetito de media mañana, se ha agotado. Y eso que Madrid tiene más apertura que otros territorios, pensando que nuestra hostelería no se derrumbe. Eso es lo primero, actuar con inteligencia frente a la pandemia.

España tiene una estructura productiva en la que tiene mucha importancia el turismo y todo lo que tiene alrededor.Y hay que saber que si no tienes seguridad y no abres, el turismo no tira para adelante. No es un problema sólo de las agencias de viajes que se tendrán que reestructurar, ni es un problema de los hoteles que tienen un índice de ocupación bajísimo: es un problema de la hostelería al lado de los hoteles, del comercio al lado de los hoteles y de todo lo que tiene la hostelería y la hotelería detrás (puestos de trabajo de lavandería, de alimentación, etc...)

El Gobierno se preocupó en un primer momento de las empresas. Estableció los créditos ICO y los ERTE, pero a partir de esos decretos-leyes se olvidó de las empresas. No se da cuenta de que lo mejor que le puedes dar a una persona es garantizar su puesto de trabajo de verdad. Por eso desde el principio nosotros estamos pidiendo planes especiales para el turismo y ayudas directas como han dado en otros países. Bruselas ha vuelto a relajar las medidas contra las ayudas directas, porque está viendo que si los daños estructurales son muy fuertes, luego vamos a tardar mucho más en salir de la crisis.

Eso por una parte. Y por la otra, Bruselas ha tomado una decisión inédita: mutualizar deuda, que es lo que significa el programa de Next Generation de ayuda a los estados con deuda europea. Eso son Eurobonos aunque lo llamemos de otra manera. Ese dinero que venga a España hay que procurar que se aplique de la manera más eficaz y eficiente, para generar actividad e incrementar nuestra capacidad de crecimiento. Es imprescindible acertar en eso.

- En un momento iremos con las ayudas europeas, pero antes quería tocar el tema de las medidas sanitarias y las medidas de apoyo a la actividad económica. Ha hablado usted de Madrid pero no todas las regiones del PP han adoptado las propuestas que ha aprobado Ayuso para ayudar a la hostelería. ¿Cuál es la postura del partido a nivel nacional?

- Las restricciones a la movilidad dependen mucho de la estructura económica de cada territorio. Madrid está muy concentrado y tiene mucha hostelería que depende de los grandes centros de oficinas. En otras regiones el PIB se basa más en la agricultura y tienen otro tipo de estructura.

Nosotros desde el principio hemos dicho que hubiéramos sido partidarios de que hubiera más normas comunes a todos los territorios.

Madrid ha estimado, y yo creo que acertó, que dada su estructura productiva tenía que dejar más tiempo abiertos los locales comerciales. Ahora va a permitir abrir más tiempo las terrazas. Por ejemplo, un tema del ayuntamiento: hace ya tiempo empezaron a permitir que hubiera terrazas incluso cogiendo aceras completas o plazas de aparcamiento y les dijo ‘podéis poner esos calentadores grandes, para que la gente no se muera de frío, que no os voy a cobrar la tasa’. Eso también es dar facilidades para que la gente salga. Con eso por lo menos se aguanta con algo de actividad.

- Volvamos a Bruselas y al dinero de la UE. Le reconozco que soy muy pesimista. Creo que los fondos de recuperación comunitarios sólo servirán para crear un gran entramado clientelar. Preferiría que no nos entregasen ni un euro. Intuyo que ustedes no son tan pesimistas.

- Precisamente la razón por la que votamos en contra del Real Decreto que se convalidó gracias a la abstención de VOX (lo que es bastante sorprendente), iba por ese camino. Se ha hecho un diseño de concentración de poder y de falta de transparencia que es el cóctel perfecto para llegar al clientelismo y la corrupción. Si repartes de forma poco transparente, sin reglas claras y concentras la decisión del reparto en un órgano tan poco técnico y tan político como la Presidencia del Gobierno, el riesgo es que los fondos se repartan clientelarmente: y eso significa que va a haber privilegiados. Por eso nosotros estamos demandando transparencia.

Yo no soy tan negativa como para pensar que si vienen fondos europeos, dado que casi 75.000 millones son a fondo perdido, esto no pudiera servir para pasar un bache. Pero hay que enfocar muy bien los proyectos que se quieren financiar. Ahí está el gran riesgo y por eso nuestra posición fue negativa frente al Real Decreto, porque decíamos ‘oiga, este dinero no es del Gobierno central ni de los gobiernos de las comunidades autónomas, sino que nos lo da Europa a todos los españoles’.

- Perdóneme, pero un Gobierno que empieza así y que en el primer trámite ya le dice a la oposición que no podemos estar con estas minucias de crear un comité técnico... ¿es creíble que en el proceso de reparto de los fondos se les pueda contener? A lo mejor confían ustedes en Bruselas.

- Bruselas ha puesto unas normas claras. A mí, como española y como persona responsable, me gustaría que se aplicasen bien. ¿Y qué mecanismos tenemos para lograrlo? Nosotros [el PP], relativos: pedir transparencia, hacer seguimiento y explicárselo a la gente. La transparencia es preventiva: puede haber cosas que no te atrevas a hacer porque sabes que todo el mundo se va a enterar.

¿Con nuestros votos podemos hacer que se apliquen esas ayudas de una manera u otra? Eso es más complicado.

Pero ahí está Bruselas, que no ha dado el dinero a fondo perdido. Quiere que los países salgan de la crisis, por eso la mutualización de la deuda, porque sabe que el crecimiento de unos beneficia a todos. Y pone objetivos claros y dice que se sigan recomendaciones. El objetivo de estos fondos es que se incremente el potencial de crecimiento de los países y que se genere empleo sostenible, algo especialmente importante para España. ¿Por qué camino? Por el camino de una economía más verde y digitalizada. Al mismo tiempo, habla de cohesión social, pero si tú creces de una manera sana, la cohesión social viene dada por añadidura. Pero, además, dice ‘que se cumplan las recomendaciones del semestre europeo’: y las recomendaciones del semestre europeo implican sostenibilidad fiscal, mantener la flexibilidad del mercado laboral, acabar con el fracaso escolar y dar más empleabilidad al sistema educativo, acabar con las restricciones al mercado único...

Y no sé si el primer año lo hará, pero estoy convencida de que a partir de 2022 se va a empezar a poner muy seria y nos obligará a hacer los deberes. Y a lo mejor eso nos sirve de ayuda.

Nosotros, como principal partido de la oposición tenemos la obligación y el deber [de controlar al Gobierno], aunque nos llamen antipatriotas cuando hacemos una denuncia de este tipo. Justo lo contrario, [lo hacemos] porque España nos importa.

- El debate de esta semana es el de la cancelación de la deuda pública en manos del BCE. Parece que el país al que mejor le vendría es España. ¿Qué piensa el PP?

- Esta es una corriente económica que cuando la lees por encima piensas, ‘qué bien suena’. Pero cuando la lees más detenidamente, se te caen por completo sus cimientos. Cuando leí la columna de El País, con la firma de la presidenta del PSOE, Cristina Narbona (que ya le vale), y por el responsable económico de Podemos, Nacho Álvarez, pensé ‘de esto ya hemos hablado’.

Y efectivamente, el portavoz de Podemos se lo pidió a la vicepresidenta Calviño, el 8 de mayo, en la Comisión de Economía del Congreso. Entonces, yo le pregunté qué opinaba. Y se puso de perfil.

Esto es un disparate y no tiene ningún sentido económico. Parte de la tesis de que el nivel de deuda en el que estamos es correcto, lo que no es cierto. Si se sigue por este camino, en el que no vas a ponerte en posición de superávit o de crecimiento fuerte, puede llegar a ahogarnos.

Pero, además, el planteamiento es absurdo. Porque dicen: "Usted me condona 300.000 millones y yo esos 300.000 millones los uso para hacer inversiones en recuperación ecológica". ¿Y eso qué es? ¿Eso va a generar crecimiento? ¿O va a darnos un margen para seguir gastando en lo que nos dé la gana, por mucho que lo pinte de verde para que sea más apetecible, y cuando pase el tiempo volver a pedir que nos lo condonen?

También cuentan una falacia, que el dinero nos lo debemos a nosotros mismos: desgraciadamente, España tiene un desequilibrio financiero con el exterior que no tiene ningún otro país de nuestro entorno. En Italia sí es cierto que el dinero se lo debe el Estado a los italianos y los italianos al Estado. Pero en España nuestra financiación es internacional, no es verdad que nos la debamos a nosotros mismos.

Yo, que tengo una edad, recuerdo cómo el franco viejo se convirtió en el franco nuevo, cómo el marco antiguo se convirtió en el marco nuevo como consecuencia de la inflación, y por 100 marcos te daban uno nuevo. ¿Adónde quieren llevar al euro monetizando la deuda? Es un tipo de teoría económica muy cortoplacista, que no piensa en el medio y lago plazo. Y que, como ha dicho el BCE, es ilegal. Pero es una teoría que hace bonito.

- Por último, otro punto de fricción con Bruselas. ¿Qué cree usted que va a pasar con la reforma laboral y la reforma de las pensiones? ¿Qué nos van a pedir desde la UE?

- El sistema de pensiones supone el 12% del PIB. Y si se deja ir, sin contar gastos impropios, llegará al 15% del PIB. Por otro lado, es uno de los grandes activos de España: si no hubiera sido por los pensionistas, la crisis de 2007-08 habría sido mucho más grave. Las pensiones son una garantía de rentas que da estabilidad a nuestra economía y a nuestra sociedad. Tenemos que preservarlo y trabajar para que sea sostenible. Europa, en esas recomendaciones que comentábamos, pedía ‘sostenibilidad fiscal’ y para que haya esa sostenibilidad la pata de las pensiones es muy importante. Ése es el debate que estamos teniendo.

El primer paso del Gobierno, pasar unos gastos a otro sitio, no da sostenibilidad al sistema: que el gasto impropio se pague con impuestos o cotizaciones, da igual. Hay que analizar muy bien cuál es el escenario de los próximos años. Este problema se resuelve en el año 2050, pero hasta entonces tienen que pasar las décadas en las que se va a jubilar la cohorte del baby-boom.

La reforma del 2012 fue la que incorporó los ERTE, aunque ahora digan que se los han inventado ellos. El Pacto de Gobierno dice ‘fuera la reforma laboral de 2012 y fuera la reforma de las pensiones’. Europa va a pedir que se alcancen unos objetivos. Va a querer que el mercado laboral no pierda flexibilidad y va a pedir que se asegure que la evolución de las pensiones es sostenible. No nos van a dejar que inventemos. Yo creo que ahí Europa va a ser inflexible.

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