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Los planes de boda siguen arruinándose y las empresas se quejan: “Los telediarios nos han estigmatizado”

Las parejas vuelven a retrasar los enlaces. Muy pocos quieren casarse sin barra libre y con mascarilla.

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Las parejas vuelven a retrasar los enlaces. Muy pocos quieren casarse sin barra libre y con mascarilla.
Las bodas vuelven a cancelarse y se posponen a 2022 | Pinterest

La esperanza estaba puesta en este 2021. Novios y empresas dedicadas a la organización de bodas esperaban que este año se pudieran celebrar los enlaces matrimoniales "como siempre se ha hecho", con barra libre, baile, orquesta, muchos besos y fiesta hasta las tantas. Pero no va a ser así, una vez más. Ya en 2020 los ingresos del sector cayeron hasta el 90% y, esta temporada, pese a que se prevé cierto repunte, no va salvar a las empresas que navegan a la deriva luchando contra viento y marea para mantener los negocios a flote.

Macarena Narváez, propietaria de la popular empresa de catering La Cococha, en Madrid, está haciendo malabares para poder salir adelante. "Estoy haciendo de todo. Sólo estamos facturando el 20% de lo que se hacía anualmente antes de la pandemia. He tenido que meterme en la cocina, sacar platos, recibir a invitados y asumir tareas que antes no hacía para que me salgan las cuentas. Tenemos naves, furgonetas, pólizas de seguros... Es imposible hacer frente económicamente a todo", cuenta la empresaria a Libre Mercado.

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Una camarera en 'El Laurel' prepara una mesa para un banquete de bodas (Madrid)

Los que atreven a celebrar el casamiento lo hacen tímidamente, con pocos invitados y con mascarilla a juego con los trajes de boda. Este plan sigue sin convencer a muchos de los prometidos, que guardan la esperanza de que algún día todo termine y la vida vuelva a ser como antes. "Cada semana tenemos muchas bajas. Vivimos con una enorme incertidumbre. El sector está muy mal, muy dañado. Las bodas que se están celebrando han reducido el número de invitados. De 300 personas hemos pasado a tener 50. Nunca hemos hecho una boda con menos de 150 invitados, porque para nosotros no es rentable, no nos compensa para lo que cuesta una finca. Pero, ¿cómo le voy a decir a las novias que no les voy a dar su boda con todo lo que están sufriendo?", se pregunta la dueña de La Cococha.

Además, Narváez se queja profundamente del trato que están recibiendo por parte del Gobierno de Pedro Sánchez. La dueña de La Cococha tiene una plantilla con 47 trabajadores, pero casi todos están en situación de ERTE. Su situación es crítica: "No hemos recibido ninguna ayuda de los fondos europeos, y, es más, yo tengo 42 empleados en ERTE que llevan dos meses sin cobrar. Están fatal. Repentinamente el Estado ha dejado de pagarles y la Administración no responde. Llamas a la Seguridad Social y no cogen el teléfono. Mis trabajadores se presentan en las oficinas y tampoco les abren las puertas, les dicen que tienen que arreglarlo por Internet y eso es imposible. La mayoría de ellos tienen familias y están desesperados. Es una vergüenza. Todo es un despropósito por todos los lados. El Gobierno no tiene dinero, pero a los inmigrantes que llegan les dan sus ayudas, mientras tanto, los españoles tenemos que pagarlo todo".

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Una novia con mascarilla

Los afectados no pueden más con la incertidumbre. Las políticas de restricciones de movilidad a los ciudadanos son imprevisibles y para ellos suponen un verdadero castigo. "En abril es cierto que vamos a tener más bodas, pero como no sabemos cómo van a ir, los novios tampoco saben qué cifras de invitados van a tener. Y lo que es muy grave es que aquí estamos todos padeciendo las órdenes de los políticos y ellos de vacaciones por Semana Santa fuera de las comunidades. Es increíble", se queja Narváez.

Medidas sanitarias estrictas

Igualmente, Elena, propietaria de la empresa de catering El Laurel, lamenta que estén bajo mínimos y culpabiliza a las televisiones de haber señalado al sector como potencialmente peligroso para los contagios. "A nivel periodístico nos han estigmatizado muchísimo. Los telediarios nos han estigmatizado y nos han hecho mucho daño. Han sacado cuatro bodas para culpabilizar a los invitados y a los organizadores. La realidad es que han manipulado las imágenes a su antojo. Nosotros somos el sector que más está protegiendo las reuniones con unas medidas muy estrictas de seguridad sanitaria. Las bodas se hacen al aire libre, con distanciamiento social entre los comensales, geles hidroalcohólicos y limpieza y una desinfección profunda del recinto. No hemos tenido brotes ni contagios. Sin embargo, han bombardeado informativamente con que éramos un sector de enorme riesgo que no respetaba nada. Los telediarios nos han hecho polvo. La gente veía esos reportajes en televisión y cancelaban enseguida. Ha sido un desastre total. Os pedimos a los periodistas que nos ayudéis para que se cuente la verdad. Esperemos que este año no estemos como el anterior", confiesa la empresaria.

Para Emilio Rotondo, socio de Aldovea Catering & Eventos, el hecho de que las televisiones emitieran imágenes de supuestos invitados desfasados, ha dañado todavía más a los empresarios y afirma que han pagado justos por pecadores. "Las televisiones nos han culpabilizado y estigmatizado. La mayoría de empresas dedicadas al servicio de catering ofrecemos una gran seguridad sanitaria. Gestionamos espacios inmensos y de grandes alturas, con techos bestiales, con capacidad para 700 personas, como es nuestro caso. Esos recintos gigantes se están utilizando ahora para un máximo de 100 invitados. Las bodas se hacen 100% al aire libre en una finca de 3.000 hectáreas. Todo está desinfectado. En ellos tenemos sistemas modernos de circulación de aire. La tasa de contagio de nuestros eventos de nuestra empresa ha sido cero. Ni personal ni asistentes se han contagiado. Nosotros además tenemos la obligación legal, acorde con los nuevos reglamentos sobre el coronavirus, de llevar un registro con los nombres de todos los invitados y guardarlos durante 28 días para después destruirlos. De este modo, si hay algún contagio se comunica directamente a todos y esto no nos ha sucedido hasta ahora", informa el dueño a Libre Mercado.

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Salón de bodas La Cococha (Madrid)

El empresario de Aldovea comenta que el batacazo económico que han sufrido ha sido monumental. "Tenemos dos empresas dedicadas al tema de las bodas. Una cerró con unas pérdidas de 500.000 euros y la otra con pérdidas de 200.000. Nos hemos tenido que apoyarnos en los ICO y en los ERTE. Pero aun así está siendo muy duro. No hemos podido casi trabajar. Teníamos la posibilidad de cerrar o seguir. No podíamos tener una plantilla de 25 trabajadores parada y sin bodas a la vista. Espero que para este año vaya mejor, pero no habrá buenas previsiones porque el calendario de vacunación ha ido mal", lamenta Rotondo.

Novios sin boda

Pero la ruina no sólo ha llegado a los propietarios de negocios dedicados a las bodas. El sueño de casarse se ha convertido para muchas parejas en una verdadera pesadilla. El pago inicial y las fianzas, en algunos casos de cancelación, no se está devolviendo. A Marisol López, una novia madrileña ilusionada con su enlace matrimonial, la cancelación de su boda, debido a la prolongación del estado de alarma, le ha supuesto un sablazo económico y ya tiene abogados para denunciar lo que ella considera que es una verdadera injusticia: "Nosotros nos casábamos en el Palacio de Aldovea (Madrid). Bien, pues la empresa Aldovea Catering & Eventos se ha quedado con 5.500 euros míos, para un gasto que no ha sido gestionado. Es el único proveedor que nos ha hecho eso. Nosotros intentamos llegar a un acuerdo amistoso. Avisamos con más de tres meses y medio de antelación, teniendo en cuenta que el estado de alarma se ha alargado hasta el 9 de mayo. El empresario era conocedor de que nuestra familia es de Jaén y Santander, y, hoy por hoy, siguen cerradas las Comunidades a un mes y una semana de mi boda. Aceptamos perder entre un 25% y 35% de la fianza dada, pero no pensamos que se iban a quedar con todo nuestro dinero. Nos dijeron que iban a poner mi fecha a la venta para otra boda y así nos devolverían el dinero, pero como nos han dicho que nadie se va a casar ese día, no nos van a ingresar ni un euro de los 5.500. Me parece un abuso y una barbaridad que se hayan quedado con todo nuestro dinero. Con esta pandemia, no contaban ellos, pero tampoco nosotros. Se me han quitado ya las ganas de casarme, por lo menos con esta empresa", recalca Fernández con enorme indignación.

Emilio Rotondo se defiende de estas acusaciones y explica que, en casos como el de Marisol López, el dinero que depositan los novios en su empresa de catering no es una fianza: "Se les aplazó la fecha durante la pandemia y se les avisó de que no se les devolvería el dinero en caso de cancelación. La reserva no es una fianza, es un pago a cuenta. El contrato así lo regula como tal con su política de la cancelación. Los novios lo han firmado asumiendo las consecuencias. Les he ofrecido aplazar la boda, pero no puedo hacer más. Entiendo que hay restricciones de movilidad geográfica, pero esto ya lo sabían los novios", indica el propietario.

Por el contrario, en el caso de Elena, la dueña de la empresa de catering El Laurel, afirma que los novios y los invitados de las pocas bodas que están organizando terminan con un alto grado de satisfacción. "Animamos a que se sigan casando, que continúen dándose el sí quiero, porque los novios que lo han celebrado han quedado encantados. Los nuevos enlaces tienen ahora un fuerte componente social. Te reencuentras con familiares que hace mucho tiempo que no ves y eso es muy emocionante", concluye la empresaria.

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