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La cuarta ola tocó techo en Madrid el 9 de abril y la mortalidad es un 7% inferior a lo normal

Las cifras avalan el éxito del modelo madrileño, que vuelve a doblegar una ola de contagios sin tomar restricciones tan severas como otras regiones.

La cuarta ola tocó techo en Madrid el 9 de abril y la mortalidad es un 7% inferior a lo normal
Una imagen del Zendal | Carmelo Jordá

El alarmismo de la izquierda política y mediática vuelve a toparse de bruces con el buen desempeño del modelo madrileño de adaptación al covid-19. En vez de aprobar restricciones tan severas como las que siguen implementando otras comunidades autónomas, el gobierno de Isabel Díaz Ayuso ha optado por medidas más flexibles y menos intervencionistas y, al igual que sucedió en la segunda y en la tercera ola, la evolución de la cuarta ola ya pone de manifiesto que dicho enfoque da resultados.

Para empezar, tomemos en consideración la evolución de los positivos. Los datos diarios están sujetos a cierta fluctuación, de modo que el indicador más útil para filtrar el "ruido" y medir la tendencia en las cifras de infecciones es el cálculo de la media móvil a siete días. Si hacemos ese ejercicio podemos ver que la tendencia alcista se rompió el 9 de abril. Desde entonces, y tras varios días de estabilización, las cifras han empezado a tender a la baja.

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Para ser precisos, el número de contagios diarios alcanzó su cifra más baja en lo que va de 2021 el 20 de marzo, fecha en que la media móvil a siete días arrojó un nivel tendencial equivalente a 1.077 infectados diarios. Arranca así un crecimiento progresivo, que en gran medida refleja los contagios ocurridos durante la Semana Santa. Así, el registro más alto de la serie se produce el citado 9 de abril, cuando se alcanza una tendencia de 2.133 infectados por día.

Sin embargo, desde entonces se observa cómo estos datos han ido bajando. En media móvil a siete días, la cifra de contagios ha bajado de forma progresiva hasta caer a 1.870 positivos el 22 de abril. Por lo tanto, la tendencia observada en las infecciones ha experimentado una caída del 12% desde los niveles más altos de la cuarta ola.

Es importante recalcar que, a base de emplear esta técnica estimativa, Libre Mercado ya aventuró el punto álgido de la primera ola. Además, en clave madrileña, este diario clavó los datos de la segunda ola y volvió a anticipar con acierto la evolución de la tercera, precisamente cuando otros medios de comunicación apuntaban en sentido opuesto.

Ni rastro de exceso de mortalidad

Por otro lado, es importante señalar que los datos referidos a los fallecimientos en la región confirman también que la evolución de la pandemia es claramente favorable. Mientras otras comunidades autónomas lidian con una situación mucho más adversa, en Madrid podemos constatar que el número de fallecidos en las cuatro últimas semanas es un 7,1% inferior de lo esperado según los patrones históricos de mortalidad.

Según el último Informe Epidemiológico Semanal de la Consejería de Sanidad, aunque se anticipaban 3.472 decesos durante el último mes, de acuerdo con las cifras históricas, lo cierto es que el número de fallecimientos observado desde el 22 de marzo ha sido de 3.224. Puesto que ese diferencial es negativo en 248 eventos, esto significa que no hay ni rastro de exceso de mortalidad, como puede verse en el siguiente gráfico.

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Madrid, mejor que las demás

Ampliando el periodo de estudio, las cifras revelan que, desde que las comunidades autónomas gestionan la pandemia, Madrid presenta una tasa de mortalidad de 95,5 fallecidos por cien mil habitantes, lo que se sitúa un 7,8% del dato a nivel nacional (103,6) y mejora las cifras de otras nueve comunidades autónomas.

De hecho, aunque Ángel Gabilondo, candidato del PSOE a la presidencia autonómica, insiste en afirmar que la letalidad por covid-19 es más alta en Madrid, lo cierto es que un hospitalizado por coronavirus en la Comunidad de Madrid presenta un 60% menos de posibilidades de fallecer que el ingresado promedio en nuestro país.

Así, puesto que el PSOE insiste en politizar esta cuestión, no está de más que, desde el inicio de la pandemia hasta hoy, tres de las cuatro comunidades autónomas con mayores ratios de mortalidad por habitante están gobernadas por los socialistas: Castilla-La Mancha (285 fallecimientos por cien mil habitantes), Aragón (257) y La Rioja (236).

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