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Así contribuyen las empresas en la lucha contra el cambio climático

No es posible luchar contra el cambio climático sin las empresas. Sobre todo, sin las que operan en los sectores que se van a transformar.

No es posible luchar contra el cambio climático sin las empresas. Sobre todo, sin las que operan en los sectores que se van a transformar.
Planta fotovoltaica de 50 MW de Endesa en Carmona | Endesa

La lucha contra el cambio climático es uno de los principales retos a los que se enfrenta la humanidad. Proteger el planeta cada vez está ganando más terreno en la agenda política actual y la gran batalla se lidiará entorno al cambio climático. La preocupación y sensibilización de los ciudadanos por preservar el medioambiente aumenta conforme vamos conociendo la lista infinita de riesgos climáticos a los que nos enfrentamos. Para revertir la situación, el papel de gobernantes y empresas será fundamental en los próximos años.

El 25 de septiembre de del 2015, 193 países, entre los que está España, se comprometieron a cumplir 17 objetivos de desarrollo sostenible como parte de la Agenda 2030. La emergencia climática es uno de los objetivos más ambiciosos, ya que afecta a la salud pública o a la seguridad alimentaria e hídrica. Por ello, en diciembre de ese mismo año, la Conferencia sobre el Clima de París (COP21) adoptó el Acuerdo de París, que ha sido el primer acuerdo universal y jurídicamente vinculante sobre el cambio climático.

Los gobiernos reunidos en París acordaron evitar un cambio climático peligroso manteniendo el calentamiento global muy por debajo de los 2 °C y prosiguiendo los esfuerzos para limitarlo a 1,5 °C. Desde entonces, se dan cita cada cinco años para evaluar los avances logrados. La UE, por ejemplo, se comprometió en diciembre de 2020 a reducir las emisiones al menos un 55% de aquí a 2030 con respecto a los niveles de 1990.

En el caso de España, la Ley de Cambio Climático y Transición Energética se encuentra este año en la recta final de su tramitación parlamentaria. Esta normativa prevé abordar una reforma del sector eléctrico, la descarbonización de la economía y se ha marcado unos objetivos cuantificados de gases de efecto invernadero, de renovables y de eficiencia energética. Para ello, la nueva normativa pretende acabar con la venta de coches contaminantes en 2040, recortar emisiones y alcanzar la neutralidad del país en 2050. Por tanto, antes de mitad de siglo, el sistema eléctrico de España deberá ser 100% renovable.

El papel fundamental de las empresas

Pero al margen de las negociaciones y los convenios políticos, no será posible lograr todos estos hitos sin la participación activa de las empresas, sobre todo, cuando operan en los sectores donde se va a producir la gran transformación, como el energético.

Es por eso que compañías como Endesa ya han puesto en marcha su Plan Estratégico 2021-2023, donde están acelerando la apuesta por la descarbonización con un aumento de las inversiones en energías renovables y digitalización de la red, así como en electrificación de la demanda residencial y de sectores como la industria o el transporte. Al igual que los líderes mundiales, la compañía también se ha marcado como meta la neutralidad en 2050. Estos son los objetivos que se ha fijado año a año.

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Tal está siendo el esfuerzo de la compañía capitaneada por José Damián Bogas Gálvez que, a día de hoy, ya ha reducido sus emisiones un 48% desde 2015 (casi un 70% desde 2005, cuando entró en vigor Protocolo de Kioto). Además, también aumentará el parque de generación renovable hasta los 18 GW en 2030, con una inversión asociada de unos 10.000 millones de euros. En total, su megaplan inversor alcanzará los 25.000 millones de euros, donde el 40% irá destinado a producción renovable.

Pero su responsabilidad con el medioambiente no solo se centra en su modelo de negocio, también, está presente en todas las operaciones que realiza. Hasta las financieras. Y es que, todas las actividades de financiación, liquidez y avales que impulse Endesa a lo largo de este ejercicio estarán ligadas a algún objetivo de sostenibilidad.

Una alternativa a las energías que se quedarán atrás

Eso sí, para que la transición energética sea "justa" será necesario no abandonar a los empleados y entornos de las energías que quedarán atrás. Ejemplo de ello son los planes Futur-e, que son iniciativas para mitigar el impacto social, medioambiental y económico del fin de las centrales térmicas, que son las que generan energía eléctrica a partir de los combustibles fósiles como petróleo, el gas natural o el carbón.

Por ejemplo, para la central de Compostilla, Endesa promoverá la implantación en el Bierzo de nuevas iniciativas empresariales, el desarrollo de 780 megavatios (MW) renovables, la organización de cursos de capacitación profesional para trabajadores de la comarca y la priorización de mano de obra local en las tareas de desmantelamiento de la central.

En Andorra (Teruel) sustituirán la central térmica por plantas de energía renovable y en la central térmica de Litoral (Carboneras, Almería) desarrollarán proyectos renovables y la convocatoria de un concurso internacional para encontrar nuevos proyectos industriales que impulsen la reactivación económica y el empleo en la zona.

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Su central de Almería

A la cabeza por los fondos europeos

Además, Endesa ha revisado al alza su cartera de proyectos para los fondos europeos de Recuperación, Transformación y Resiliencia, donde la protección del medioambiente es uno de sus principales pilares. La compañía aspira a movilizar un total de 23.300 millones de euros, repartidos en un total de 122 proyectos.

Así, Endesa se coloca a la cabeza en la carrera de las grandes energéticas por los fondos europeos. Pretende convertirse en "uno de los principales inversores industriales en España" durante los próximos tres años y "un motor clave en la recuperación económica", avanzó su presidente recientemente.

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