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Por qué el precio de la luz está en máximos históricos y por qué todavía no hemos visto lo peor

Tercer máximo histórico consecutivo en el precio de la luz. Este miércoles superará los 114 euros por megawatio/hora.

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Tercer máximo histórico consecutivo en el precio de la luz. Este miércoles superará los 114 euros por megawatio/hora.
Ciclo Combinado de Castejón en Navarra | Wikimedia

Los mercados financieros llevan meses temiendo a la llegada de la inflación. Tanto el viejo como el nuevo continente se han pasado los últimos 10 años dándole a la máquina de hacer dinero hasta dejar los tipos de interés en negativo, algo nunca visto hasta ahora. Muchos expertos se han cansado de advertir de los riesgos de este tipo de políticas. La inflación es el que más asusta. Que se lo digan a los argentinos, venezolanos o zimbabuenses. O quizá a los alemanes que recuerdan la época de Weimar. Sólo por poner un ejemplo del efecto de la inflación, en 1997 500 billones de bolívares podían cambiarse por 1 billón de dólares aproximadamente. Ahora, 25 años después, con 500 billones de bolívares podemos obtener 1 dólar. En Zimbabue, la hiperinflación hizo que fuera necesario una carretilla llena de fajos de dólares zimbabuenses para comprar un mendrugo de pan.

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Ciudadano de Zimbabue con fardos de billetes para comprar pan

¿Pero estamos en un proceso inflacionario o hiperinflacionario? De momento son pocos los expertos que se atreven a aventurarse a calificar el proceso de subida de precios que estamos viviendo. Desde luego alejan la posibilidad de que lo que estemos viviendo sea un proceso hiperinflacionario, pero el temor existe.

De momento los hechos constatables pasan por una cesta de la compra cada vez más cara, unos precios de la vivienda en subida, una tensión alcista de los carburantes y, una factura de la luz directamente disparada. La subida del precio de la luz en el último año no es de un 2 o de un 4%. Ni siquiera de un 8% como sucedió en verano de 2014 para disgusto de Pedro Sánchez, que acusó a Rajoy entonces de no evitar una salvaje subida de la tarifa eléctrica. Este año el recibo de la luz acumula ya subidas que rozan el 190% respecto al año pasado. Este miércoles marca un tercer máximo histórico consecutivo con más de 114 euros por megawatio/hora.

No es el primera vez que vemos el titular "máximo histórico en la factura de la luz", pero sí es la primera vez que vemos tantos máximos históricos en la factura de manera consecutiva. Lo que más asusta es que nada hace indicar que no sigamos superándolos día a día. Con la llegada del invierno, la cosa podría empeorar la cosa podría empeorar.

Cómo se conforma el precio de la luz en el mercado mayorista

En cualquier caso, para comprender el proceso en el que está inmerso el mercado energético y, fundamentalmente, la factura de la luz, es preciso conocer cómo se conforman los precios. Y no es sencillo. Si ya resulta complicado averiguar qué tarifa estamos pagando, qué pagamos en cada factura, si nuestro contrato es PVPC (Precio voluntario para el pequeño consumidor) o si estamos en el mercado libre, más complicado aun resulta comprender cómo se decide cada día el precio del Kilowatio.

La particularidad de la demanda eléctrica es que es necesario producir en cada momento exactamente lo que se consume. Así, cada instalación (eólica, fotovoltaica, hidráulica, carbón, gas o nuclear, entre otras) ofrecerán su energía a distintos precios y momentos dependiendo, fundamentalmente, de la energía que puedan producir y de la facilidad que tengan para poner en marcha o parar sus generadores.

Además, el sistema de formación de precios responde a un sistema marginalista, Funciona en todos los países de la OCDE desde la década de los 90. Además, los pocos países que pagan por lo ofertado ("pay as bid") no obtienen resultados muy distintos.

Pero, ¿cómo funciona el sistema marginalista? Así, las centrales que tienen una gran capacidad de generación pero grandes dificultades para ponerse en marcha o parar, como es el caso de las nucleares, son las interesadas en entrar siempre y que el sistema consuma el 100% de la energía que producen. Las energías más flexibles, las que, podríamos decir, que pueden encenderse y apagarse con rapidez, son las últimas en entrar y completan la demanda que haya en cada momento.

Este sistema marginalista lo que establece es que el precio que termina de casar la demanda, es decir el precio al que se paga el kilowatio de la última instalación que entra en la subasta para completar la demanda en cada momento es el que decide el precio al que se pagan todos los kilowatios que hayan entrado.

Sirva de ejemplo el siguiente: En un momento determinado España necesita dar respuesta a una demanda de 20.000 MW. Para ello tendríamos:

  • Oferta de 7.000 MW nucleares a precio 0.
  • Oferta de 12.000 MW de eólica a precio 0.
  • Oferta de 10.000 MW de ciclos combinados (gas) a 40 euros MW/h
  • Oferta de 8.000 MW de carbón a 60 euros MW/h.

Sólo con los 7.000 MW de las nucleares y los 12.000 de las eólicas, sólo faltarían 1.000 MW para casar la demanda de 20.000 MW que tenemos en ese momento, por lo que entran sólo 1.000 MW de los ciclos combinados a 40 euros MW/, y el carbón quedaría fuera. Pero a todos se les paga el precio de casación, 40 €/MW.

Así las cosas las energías para las que lo fundamental es entrar, más allá del precio que terminen cobrando, como la energía nuclear, suelen ser las primeras en entrar a coste 0, porque saben que cobrarán el MW al precios de casación. la hidráulica suele ser una de las que entra primero en el pool. Esto no quiere decir que estas centrales no incurran en gastos para producir electricidad, pero les merece la pena cobrar siempre ya que no pueden estar apagando y encendiendo las centrales con agilidad inmediata.

Este sistema permite, aunque en estos días no se recuerde, que en algunas ocasiones, sobre todo en momentos de escasa demanda, la demanda se ha casado con una oferta completa a coste cero.

El gas y el CO2

Pero en los momentos de pico la cosa cambia. Por las particularidades de su sistema de generación, los ciclos combinados, que funcionan con gas, suelen ser los últimos en entrar en las subastas marcando el precio marginal que se pagará a toda la generación. Y lo que está sucediendo este verano es que la estructura de coste de estas instalaciones se ha disparado. Por un lado el gas ha subido muchísimo de precio. En un año ha pasado de 8 euros el MWh a 48 euros el MWh. Por otro lado, al quemar el gas emiten CO2, por lo que tienen que pagar el impuesto a la contaminación que también está disparado. Se trata del canon por contaminar y que se mide en toneladas de CO2. Ha pasado de 25 euros por tonelada a 56 euros. Esto quiere decir que los costes en materias primas se le han multiplicado por seis en el último año mientras que el canon por CO2 se ha doblado.

¿Por qué está tan caro el gas? El gas natural está disparado en los mercados internacionales. Según los expertos, este incremento de precios tiene que ver con la disminución del suministro que llega de Noruega y la menor llegada de cargueros con Gas Natural Licuado. Estas disminuciones se deben al fuerte incremento de la demanda de gas en Asia, lo que desvía buena parte del suministro. Al aumentar la demanda y tener una oferta limitada, el precio no hace más que subir, dicen los expertos.

Así, para que a un ciclo combinado le merezca la pena encender su generador cada vez se ve obligada a vender más caro cada kilowatio. Un experto consultado por Libertad Digital señala que el cálculo matemático de formación de precios en el caso de estas instalaciones es elocuente. Si no ofertan a más de 100 euros, perderían dinero.

Pero como el sistema es marginalista, ese precio es el que se establece para toda la demanda. Las energías más flexibles, las que, podríamos decir, pueden encenderse y apagarse con rapidez suelen ser las últimas en entrar para completar la demanda que haya en cada momento.

Bajo esta premisa, las energías renovables (eólica, termosolar y fotovoltaica, por tener una estructura de costes testimoniales y al ser intermitentes -pueden dejar de funcionar si para el viento o se va el sol-) y la nuclear (que no puede estar encendiendo y apagándose constantemente) suelen ofertar su energía a cero euros, puesto que su prioridad es entrar siempre. Por contra, los ciclos combinados (gas) y la hidráulica, son los últimos en entrar. Su papel es crítico ya que de que entren y cuánto entren depende que se pueda casar la oferta con la demanda. Cuando la demanda sube mucho y las energías que entran en el pool no son suficientes para casar la demanda con la oferta, los sistemas de generación que pueden terminar de completar esa casación son las que ponen a disposición del sistema los kilowatios más valiosos y el sistema se ve obligado a pagar un mayor precio ya que, de no hacerlo, la consecuencia sería una caída del sistema. Es la ley de la oferta y la demanda y entran en juego, no sólo el precio, sino también el valor del kilowatio.

¿Y la hidráulica?

Una vez explicado el sistema de formación de precios, resulta llamativo que un sector cercano a la izquierda insista en acusar de la subida de precios de la luz a las centrales hidráulicas, en manos de Endesa e Iberdrola. Según su premisa, la hidráulica es una de las energías que terminan casando la oferta marcando el precio final en el pool.

Este análisis acusa a las grandes eléctricas de especular con el agua que es un bien de todos para ganar dinero a costa de las indiscriminadas subidas de la luz.

Pero ¿qué hay de verdad en este argumento? El agua es una energía que se puede almacenar y como se almacena, el valor del agua es el coste de oportunidad en el mercado. Además, los embalses con generadores hidroeléctricos tienen varios usos:

  • Abastecimiento de agua para consumo
  • Abastecimiento de agua para regadío
  • Función ecológica (que no se sequen los cauces de los ríos)
  • Generación de energía eléctrica.

Estas funciones están todas reguladas y se establece de manera taxativa en qué circunstancias tiene que priorizarse una función u otra.

Dicho esto, nada impide que las instalaciones hidroeléctricas decidan aprovechar momentos en los que el precio del pool es alto para intentar entrar y ganar dinero ya que los pantanos, lejos de lo que sostienen algunos expertos, sí incurren en gastos de mantenimiento importantes. Peo no lo hacen para cerrar el precio, sino que aprovechan el precio que oferta el gas para entrar a un precio algo más barato y colocarse en mejor posición. Pero en estas circunstancias quien marca el precio alto es el ciclo combinado, víctima de una subida brutal de su estructura de costes. Daría igual que la hidráulica decidiera ofertar su generación a coste 0. El ciclo combinado terminaría marcando el máximo.

Lo peor está por llegar

Y aquí reside precisamente la clave de la situación que vivimos. Nada hace pensar que el gas natural vaya a detener su espiral alcista. Al menos no en el corto plazo. Y a esto se une que a medida que termine el verano y comience el frío la dependencia del gas natural no hará más que crecer. Al crecer la demanda de gas en Asia y sumarse los problemas de producción de gas europeo en Noruega u Holanda, como cuenta José García Domínguez este miércoles en Libertad Digital, hace que el precio de la materia prima se dispare.

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