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España arranca 2022 con la inflación más alta en 30 años y a la cabeza del índice de miseria

La reactivación, lejos de impactar en la clase trabajadora, no evita que paro e inflación dañen a los españoles que dependen de la renta del trabajo.

La reactivación, lejos de impactar en la clase trabajadora, no evita que paro e inflación dañen a los españoles que dependen de la renta del trabajo.
Alamy

El año 2022 comienza con importantes subidas de precios. Se modera en su tasa oficial respecto a diciembre, pero el IPC de enero 2022 se sitúa en el 6%. Aunque se rebaja muy ligeramente respecto al cierre de 2021 (en el 6,5%) debido a la moderación del alza de los precios de la electricidad, el IPC interanual de enero encadena su decimotercera tasa positiva consecutiva, según los datos que ha avanzado ese mismo lunes el Instituto Nacional de Estadística y que estrena en esta publicación nueva metodología. Se trata de una inflación que no se recuerda desde enero de 1992, cuando se quedó en el 6%, tras registrar a finales de 2021 el 6,5%, exactamente igual que ha sucedido en esta ocasión.

Cambio de metodología

Para calcular la inflación, ahora el INE tiene una nueva metodología e incorpora nuevos tratamientos para el seguimiento de los precios del vestido y para el procesamiento de la falta de precio, y actualiza la relación de subclases, de forma que desaparecen del cálculo del IPC 24 subclases y se incorporan dos nuevas. Los cambios más destacables en la configuración de la cesta son la incorporación de las mascarillas higiénicas y la suscripción a la prensa 'online'. De la cesta desaparecen artículos como el reproductor de imagen, el reproductor portátil o el compact-disc y el DVD, entre otros, por su menor consumo. Ahora la cesta de la compra pasa a tener 955 artículos frente a los 977 anteriores. Ganan peso los grupos de vivienda, medicina, tranpsorte y hoteles, cafés y restaurantes y pierden peso alimentos y bebidas no alcohólicas, vestido y calzado, ocio y cultura.

Además, estadística ha aplazado la incorporación del mercado liberalizado de la electricidad en el cálculo del IPC hasta obtener la información que han de suministrar las compañías eléctricas "con un suficiente nivel de detalle y con los criterios técnicos necesarios que permitan aplicar una metodología consistente con los requerimientos exigidos en el cálculo del IPC". En el caso de la inclusión del mercado libre de la electricidad, Estadística subraya que la magnitud de este sesgo depende, en primer lugar, de la estabilidad en la evolución de los precios en el año previo y en el año de la introducción de la nueva fuente.

Inflación subyacente y precios industriales

La inflación subyacente que saca de la ecuación elementos como los alimentos no elaborados o los productos energéticos, en enero la creció hasta el 2,4%, la tasa subyacente más alta desde octubre de 2012.

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IPC subyacente

Y si lo que contemplamos es el incremento de precios que está sufriendo la industria para producir sus productos y servicios sí podemos llevarnos las manos a la cabeza. Según los últimos datos que maneja el Instituto Nacional de Estadística, los precios industriales han subido en tasa interanual el 35,9% a diciembre de 2021.

El Índice de Precios Industriales (IPRI) mide la evolución mensual de los precios de los productos fabricados por la industria y vendidos en el mercado interior en la primera etapa de su comercialización. Para su cálculo se excluyen los gastos de transporte, comercialización, IVA y otros impuestos indirectos facturados.

La cobertura del índice se extiende a todos los sectores industriales, excepto la construcción. Por tanto, investiga las industrias extractivas, manufactureras y de suministro de energía eléctrica, gas y agua.

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Índice de precios industriales

Índice de miseria de Okun

Arthur Okun Un economista de la universidad de Yale, seguidor del pensamiento Keynesiano (poco sospechoso de ser un desaforado liberal) elaboró un índice según el cual la combinación de dos tasas, la de desempleo y la de inflación, configuran una escala que trata de medir el deterioro de las clases dependientes de las rentas del trabajo.

Pues bien, España, en ese índice Okun, alcanza valores nunca vistos en las tres últimas décadas y dobla, por ejemplo, el registrado por EEUU que, igualmente, es el peor que se recuerda en el último medio siglo.

Tomando las dos variables, el IPC (6%) y la tasa de paro (13,33%) el índice de miseria, aunque se reduce respecto al mes de diciembre, sigue peligrosamente en el filo del 20% (19,33%). El anterior dato registrado superaba los 23 puntos.

Si comparamos este ratio con el que registra EEUU en el mismo periodo (inflación del 7% y tasa de paro del 3,9%), tenemos que el índice de miseria en ese país es del 10,9%, la primera vez que toca EEUU los dos dígitos en este índice desde 2012, cuando se recuperaba de la crisis subprime.

Pero no sólo eso. España dobla la media de la Unión Europea, que se sitúa ligeramente por encima de los 10 puntos. El índice de miseria de España supera al de países como Grecia, Estonia o Letonia, y se queda sólo por detrás de los campeones en desastres económicos como Sudáfrica, Argentina, Brasil o Turquía. Otros países como Venezuela o Cuba ni siquiera aparecen en las estadísticas porque literalmente revientan los índices.

Impuesto a los pobres

Que con estos datos encima de la mesa, el Ejecutivo de Sánchez está empeñado en cambiar una lesgilación laboral que está consiguiendo reducir la tasa de paro, pese a la pésima situación económica que tenemos, y se dedique a presumir de que España crece más que ningún otro país de la UE (cuando en realidad todavía estamos lejos de cubrir el agujero que creó nuestra economía en 2020 con el cierre total de la economía que decretó el Gobierno por el impacto del coronavirus), resulta llamativo.

Según estudios no tan lejanos en el tiempo, 5 de cada 10 españoles confiesa no saber qué entraña en término inflación y, por lo tanto, desconoce que un IPC en el 6% significa que cada año pierde el 6% del dinero que tenga inmobilizado en cuentas corrientes o depósitos. Dicho de otra manera, la inflación determina la rapidez de empobrecimiento de las familias españolas. Que la variación interanual del IPC haya sido del 6% en 2021 quiere decir que este mes de enero somos un 6% más pobres que en enero del año pasado.

Y como indica el índice de miseria de Okun, esta situación afecta fundamentalmente a aquellos cuyo patrimonio está expuesto a la inflación, en cuentas corrientes o depósitos y su bienestar económico depende exclusivamente de las rentas del trabajo que, no suben al mismo ritmo que la inflación.

Este efecto pernicioso de la inflación que roba poder adquisitivo a medida que crece, afecta en menor medida a aquellos que tienen invertido su patrimonio y éste consigue hacer rentabilidades que igualan o superan a la inflación.

Es decir, un país, como España, en el que la inflación crece y la tasa de paro no baja a mínimos, amenaza con el peor fenómeno económico que puede enfrentar una sociedad: la estanflación: estancamiento económico + alta inflación. Ya hay analistas que contemplan este escenario para los años venideros, merced a las preivisibles subidas de tipo de interés.

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