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Lluvia de impuestos: Podemos prepara una nueva batería de tasas para los viajeros que usen el avión

Los morados diseñan un castigo fiscal a los vuelos que las aerolíneas trasladarán al precio final, disparando el coste para los viajeros.

Los morados diseñan un castigo fiscal a los vuelos que las aerolíneas trasladarán al precio final, disparando el coste para los viajeros.
Pablo Echenique, portavoz de Unidas Podemos en el Congreso. | Europa Press

Podemos no quiere que comamos carne, ni que tengamos energía barata nuclear, ni que haya granjas, ni que usemos el coche, ni que tengamos dinero en el bolsillo. Y, ahora, tampoco quiere que viajemos en avión. La nueva ocurrencia de los adalides del progreso pasa por ir forzando fiscalmente a todos los ciudadanos a tener que decir adiós a los vuelos aéreos para obligarles a tener que usar el tren, dicen los comunistas. Y si no hay tren, pues ya se verá.

Los morados han trasladado dos exigencias al Congreso de los Diputados. La primera, que se "detengan las exenciones de impuestos y subsidios para la industria de la aviación" con un fin: sustituir ese trato por el contrario: "Promover nuevas tasas a los vuelos".

Traducido: todo un plan de castigo fiscal a los vuelos que, evidentemente, sería trasladado al precio final por las aerolíneas, disparando el coste para los viajeros.

Los de Podemos aseguran que, de ese modo, se "podrá invertir en el desarrollo de infraestructura ferroviaria y otras alternativas de transporte limpio".

Prohibir los vuelos cortos

La segunda de las exigencias comunistas pasa directamente por la prohibición: "Restringir los vuelos cortos (de menos de una hora de duración), impulsando alternativas de transporte limpio, preferentemente conexiones económicas y accesibles de ferrocarril".

Todo ello ha sido incluido en un documento registrado en el Congreso por el Grupo Parlamentario Confederal de Unidas Podemos - En Comú Podem - Galicia en Común. Porque, según los comunistas, las actuales iniciativas ecológicas, "a pesar del enorme trabajo de concienciación que realizan, no ponen acento en la colectividad que requiere un reto tan grande como este". Se refieren, según ellos, por supuesto, al reto de salvar el planeta.

Los de Podemos afirman que "otros países, sin embargo, sí han empezado a diseñar modos de afrontar el tema, como es el caso de Suecia, que en el año 2018 introdujo un nuevo impuesto a la aviación que agregará un cargo adicional a todos los vuelos de pasajeros desde el país en un intento por disminuir el impacto de los viajes aéreos en el clima". La propuesta ensalzada, efectivamente, no oculta que el destinatario final del castigo fiscal acabará siendo, como siempre, el consumidor. Pero todo sea por salvar el planeta.

"En el caso de Europa, los estudios de Greenpeace sobre el tema nos arrojan un poco de
luz. La organización ha calculado que, simplemente prohibir los vuelos de corta distancia
más concurridos de la UE, y cambiar al tren donde ya existe una conexión de tren de
menos de seis horas, ahorraría 3,5 millones de toneladas de CO2 por año", aseguran los morados. Es más, dicen, "si los países agregan nuevas conexiones y servicios de trenes diurnos y nocturnos, mejores vagones y vías, mejoran la accesibilidad para todos y abaratan los boletos, Europa podría reemplazar casi todos los 250 principales vuelos de corta distancia y ahorrar alrededor de 23,4 millones de toneladas" anuales, tanto "como las emisiones anuales de CO2 de Croacia", añaden desde el partido de Ione Belarra e Irene Montero.

"Además, en los últimos meses también ha saltado al debate público la discusión en torno
a los vuelos privados y al hecho de si sería conveniente prohibirlos debido a su injustificable consumo de recursos", señalan. Y sentencian los comunistas: "Ante la creciente crítica a esta actividad, algunos expertos han comenzado a pedir su prohibición, y aunque todavía ningún país lo ha hecho, lugares como Francia están comenzando conversaciones en torno a su limitación por medio de castigos fiscales". Todo un anticipo de sus planes.

Y es que, "según el citado informe de Greenpeace, el 80% de los y las españolas querrían que se potenciase el transporte en ferrocarril nocturno como alternativa. España todavía carece de estructuras de transporte público fiables y asequibles que sirvan como alternativa real. La red española de ferrocarril está altamente desatendida y centralizada, lo que hace que en muchas ocasiones los pasajeros tan siquiera consideren la opción de viajar en tren, y por tanto dificulta alcanzar los objetivos de la Agenda 2030 o del Acuerdo de París", concluyen los de Podemos.

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