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El mito del aumento de la desigualdad: así manipulan Piketty y la izquierda las estadísticas

Un nuevo informe muestra cómo Piketty y otros autores deforman las cifras que miden las diferencias de renta o riqueza.

Un nuevo informe muestra cómo Piketty y otros autores deforman las cifras que miden las diferencias de renta o riqueza.
Flickr/CC/Jeanne Menjoulet

Casi ninguna afirmación se ha repetido con tanta frecuencia en los medios como la de que la desigualdad entre pobres y ricos ha crecido enormemente año tras año, en todo el mundo y, especialmente, en los Estados Unidos.

En mi libro de próxima publicación "En defensa del libre mercado" (Unión Editorial, publicación prevista en 2023) presento las conclusiones de una encuesta sobre el capitalismo que coordiné en un total de 33 países. La investigación presenta a los encuestados una lista de 18 afirmaciones sobre el capitalismo, unas positivas y otras negativas. Pues bien, la noción de que el capitalismo conduce a una creciente desigualdad se encuentra entre las cinco afirmaciones seleccionadas con más frecuencia por los ciudadanos de 30 de los 33 países donde elaboré el sondeo.

En cambio, los investigadores especializados en estas cuestiones han confirmado que, si bien autores como Thomas Piketty han popularizado la idea de que la divergencia de ingresos está aumentando, lo cierto es que las estadísticas que empleó el autor galo para hacer estas proclamas no toman en consideración dos tercios de los pagos de transferencias y ayudas sociales que reciben las personas de ingresos bajos. Al mismo tiempo, la incidencia de los impuestos en la renta disponible tampoco se toma en cuenta en las métricas referidas por Piketty. Esto es importante porque ocho de cada diez dólares abonados en concepto de impuestos a nivel federal, estatal y local recaen sobre el bolsillo del 40 por ciento de los ciudadanos con más renta, mientras que el 60 por ciento no realizaría pagos en términos netos.

"El resultado final de este cálculo es que, en suma, la Oficina del Censo no contabiliza en sus cifras el impacto de más del 40 por ciento de los ingresos efectivos de los hogares, dejando a un lado el impacto de las ayudas y los impuestos", concluyen Phil Gram, Robert Ekelund y John Early en The Myth of American Inequality.

"En la actualidad, el gobierno federal de Estados Unidos cuenta con más de cien programas de ayudas cuya dotación anual asciende, cuando menos a 100 millones de dólares por iniciativa. Estas líneas presupuestarias se centran en proporcionar pagos a los hogares de rentas medias-bajas y bajas. Además, hay muchos otros programas en marcha, si bien su presupuesto no llega a los 100 millones de dólares. En cambio, las estadísticas del Censo solo toman en cuenta ocho de los cien programas con un presupuesto de más de 100 millones, excluyendo al resto de sus informes e ignorando así el grueso de lo que suponen estas ayudas para millones de beneficiarios", apuntan los autores.

Es posible que esto no fuese un problema estadístico relevante cuando se introdujo este método de medición y cálculo hace unos setenta y cinco años, puesto que estos pagos jugaban entonces un papel menor, casi testimonial. Pero la situación ha cambiado y, puesto que los impuestos han subido mucho y las ayudas también han crecido, es importante tener en cuenta su efecto en la renta, ya que ignorar estas circunstancias nos hace pensar que la desigualdad está creciendo.

Si se tienen en cuenta los impuestos y las transferencias, entonces la relación entre los ingresos del 20 por ciento más bajo y el 20 por ciento más alto es de 4 a 1. Sin embargo, si se excluye el efecto de la tributación y de las ayudas, la proporción es de 16,7 a 1. Por lo tanto, la medición inadecuada exagera por un factor de cuatro la brecha de ingresos entre el quintil de más renta y el quintil de menos ingresos.

Piketty afirma que la desigualdad ha aumentado considerablemente desde 1990. Sostiene que esta situación no solo va a más en Estados Unidos, sino también en otros países. Junto con Emmanuel Saez y Gabriel Zucman, ha elaborado una Base de Datos Mundial sobre la Desigualdad en la que se afirma que, en Estados Unidos, el 1 por ciento de más renta ganaba en 2015 el 15,6 por ciento de la renta nacional, un 50 por ciento por encima del 10 por ciento que percibía en 1960.

Gramm, Ekelund y Early no están solos en su refutación de estas afirmaciones incorrectas. Destacados investigadores han señalado con anterioridad que los datos de Piketty son erróneos. Gerald Auten y David Splinter han acreditado que los cálculos del francés están sesgados al alza y sostienen que la cuota de la renta nacional manejada por el 1 por ciento de más ingresos ha subido apenas del 7,9 al 8,5 por ciento entre 1960 y 2015.

Lo mismo ocurre con la fracción de la riqueza nacional que atesora el 1 por ciento. Para Piketty y sus colegas, este indicador subió del 22,5 al 38,6 por ciento entre 1980 y 2014. Sin embargo, según los cálculos de Smith, Zidar y Zwick, la subida sería mucho más moderada, al haber crecido solamente del 21,2 al 28,7 por ciento durante el periodo analizado. Con todo, este análisis ni siquiera tiene en cuenta que los datos sobre riqueza excluyen el valor presente de planes de pensiones, que capitalizarán a los trabajadores en el futuro.

Otro problema de muchos de los estudios sobre la riqueza es la ausencia de un análisis dinámico que evalúe el movimiento entre distintos cohortes de renta o riqueza a lo largo del tiempo. Sin capturar ese desempeño, nos perdemos todo lo referido a la movilidad social. Sin embargo, no es lo mismo que el 1 por ciento que más gana sea siempre el mismo que saber que el 1 por ciento que más gana hoy esté compuesto por personas diferentes a las que figuraban en dicho segmento de renta hace diez, veinte, treinta o cuarenta años.

Pero el problema más importante de todos es que muchas de las personas que tienen opiniones muy fuertes sobre la cuestión de la desigualdad también tienen poca o ninguna comprensión de las estadísticas sobre la cuestión. Esto es lo que nos conduce a debates extremadamente imprecisos que se repite una y otra vez.

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Rainer Zitelmann es empresario, doctor en Historia y Sociología y autor de más de 20 libros. Sus últimos lanzamientos en español son "El capitalismo no es el problema, es la solución" (Unión Editorial, 2021), "Los ricos en la opinión pública" (2022) y "En defensa del libre mercado" (Unión Editorial, publicación prevista en 2023).

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