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Los agricultores arremeten contra Sánchez por destruir embalses en plena alerta por sequía: "¿Estamos locos?"

El Gobierno pretende "liberar los ríos" para que "anguilas, salmones y esturiones" puedan remontar el cauce sin obstáculos.

El Gobierno pretende "liberar los ríos" para que "anguilas, salmones y esturiones" puedan remontar el cauce sin obstáculos.
Embalse del Pantano de la Breña (Córdoba). | EFE

Los agricultores desesperados por la sequía, alertan de que se enfrentan a una "pérdida total de la campaña". Sin embargo, el Gobierno está destruyendo embalses para garantizar que los ríos fluyan libremente y los peces puedan circular sin obstáculos. De hecho, el año pasado, el Ejecutivo de Sánchez demolió 108 presas y azudes como parte de las medidas de la Agenda 2030. Con los precios de los alimentos ya desbocados, los agricultores alertan de que la situación puede ser aún más catastrófica si no disponen de agua embalsada para poder regar.

España se encuentra en sequía meteorológica de larga duración. Un 15% de la península está en situación de emergencia y un 28,4% en nivel de alerta y prealerta. La situación no parece que vaya a mejorar en lo que resta del mes de abril, que lleva camino de convertirse en el más seco desde que existen registros, desde el año 1961. La situación es dramática según la organización agraria UPA, porque la mayoría de las explotaciones agrarias y ganaderas se encuentran en "quiebra técnica" con una "perdida total de la campaña". Los agricultores de la cuenca del Guadalquivir que puedan, comenzarán a regar para salvar lo que se pueda con apenas 385 hectómetros cúbicos, una cantidad de agua a todas luces insuficiente.

En este escenario de sequía, el Gobierno presume de liderar la destrucción de embalses en Europa. Según datos del propio Ministerio para la Transición Ecológica, España fue en 2021 el país de Europa que más presas eliminó: 108, casi la mitad de los 239 desmantelados en el continente. El último que ha ordenado demoler, a pesar de la oposición de los vecinos, es el pequeño embalse de Valdecaballeros (Extremadura) que, con una capacidad de 13 hectómetros cúbicos, abastece a varios pueblos de la zona.

La presa de Yecla de Yeltes (Salamanca) ya es historia, al igual que la Presa do Inferno (Pontevedra) y la presa Hozseca (Guadalajara). La presa de Los Toranes (Teruel) se salvó gracias a la lucha de los vecinos de la zona, que reivindicaron su importancia en el aporte de agua para el regadío, la lucha contra incendios y su atractivo turístico. Finalmente, la presa se salvó de la demolición porque la diputación de Teruel la declaró patrimonio cultural aragonés.

Destruir embalses para "liberar los ríos"

Fue el gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero el que en el año 2005 creó la Estrategia Nacional de Restauración de Ríos, en el contexto de la Directiva de la Unión Europea denominada Marco del Agua y en línea con los objetivos de la Agenda 2030 de la ONU. El motivo principal del desmantelamiento de las presas es "liberar los ríos" para que regresen a sus cauces naturales y así "anguilas, salmones y esturiones" puedan remontar el cauce sin obstáculos.

Citando las declaraciones que realizó en TVE el comisario de aguas de la Confederación Hidrográfica del Duero, Ignacio Rodríguez, en España estamos derribando presas que abastecen de agua a los agricultores porque "aquí hay una serie de personas que nos gustan los ríos y no los cacharros, y lo tenemos todo lleno de cacharros". Y añadió: "Recuperar la naturalidad de los ríos es una cosa necesaria, bonita y productiva desde todos los puntos de vista", porque los peces "ya no pueden subir ni bajar".

Desde SOS Rural, la plataforma que aúna a más de un centenar de asociaciones del mundo rural, Víctor Viciedo, destaca que en este razonamiento "hay una gran mentira" porque los obstáculos del río, sean naturales o artificiales, "han creado un pantano que tiene su propia vida". Además, añade, "lo de que los ríos fluyan a lo mejor es muy fácil en Europa, pero España es seca y si no embalsamos el agua, en los periodos estivales no llega ni una gota de agua al Mediterráneo".

"Necesitamos embalsar el agua para que las personas beban, para que las personas coman y para generar energía limpia con los saltos de agua. La estupidez de todo esto es que necesitamos agua para el regadío y para generar energía y ¿lo que hace el Gobierno es destruir las presas para que el agua fluya y que los pececitos lleguen al mar? ¿Pero estamos bien de la cabeza?", cuestiona Viciedo.

Presas "obsoletas"

Según datos del propio Ministerio de Transición Ecológica, hasta 2021 "se han demolido un total de 634 azudes y presas obsoletas en los ríos españoles y se han construido hasta 612 sistemas de paso para peces". En este caso, el término "obsoletas" induce a error. No se trata de presas "anticuadas o inadecuadas a las circunstancias, modas o necesidades actuales", que es la definición de la RAE. Simplemente significa que la concesión ha caducado, pese a que la presa siga siendo necesaria para el abastecimiento de agua.

"Cuando finalizaba la concesión de una presa, el estado se hacía cargo de su explotación o bien la sacaba a licitación pública otra vez. Y ahora, en lugar de quedarse la presa el estado para que los pueblos de la zona sigan regando, lo que está haciendo es derribar la presa. Pero obsoleto no hay nada. Las presas siguen embalsando agua, los agricultores la siguen utilizando y también cumple su función de frenada en la crecida de los ríos", destaca Viciedo.

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