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Porfirio Cristaldo Ayala

Socialistas contra el ALCA

Un nutrido grupo de organizaciones sociales con la ayuda de la Iglesia Católica lanzaron la campaña nacional “No al ALCA”. La iniciativa no sólo pretende convencer a los ingenuos de los “graves peligros” y desventajas del ALCA, sino forzar al gobierno a rechazar el acuerdo.
 
Pierden su tiempo los socialistas. El gobierno paraguayo no tiene el menor deseo de apoyar el ALCA, la formidable zona de libre comercio, desde Alaska a Tierra del Fuego que impulsa el presidente Bush para enero del 2005, y menos aún promover una vigorosa estrategia exportadora basada en la apertura de los mercados y el libre comercio. Su desvelo no está en el crecimiento y la creación de empleos, sino en seguir los designios de los socios más fuertes del Mercosur, Brasil y Argentina, precisamente, dos de los países más opuestos al libre comercio en el mundo. Paraguay siempre ha sufrido el proteccionismo de los mismos.
 
Los gobiernos de Brasil y Argentina están más interesados en la política que en la economía. Para debilitar el esfuerzo de Bush tratan de concluir una “asociación política” y comercial con la Unión Europea. Este acuerdo que se negocia desde hace cuatro años resulta risible si se tiene en cuenta que tanto la UE como el Mercosur son bloques proteccionistas. Es más fácil, por ejemplo, que se eliminen los subsidios agrícolas en el ALCA que en la UE, que asigna a ello el 70% de su presupuesto. De todos modos, la UE y EEUU requieren del Mercosur la liberalización del sector de servicios, protección a las inversiones y propiedad intelectual y acceso en igualdad de condiciones y transparencia a las compras gubernamentales, a lo que se opone tenazmente Brasil.
 
La gran duda es ¿qué hace Paraguay detrás de Brasil apoyando un proyecto político contrario a sus intereses y que afecta su soberanía? Paraguay no tiene grandes mercados internos o industrias desarrolladas, y no ha podido ampliar sus mercados con el Mercosur, que después de 13 años aún mantiene fuertes trabas comerciales entre sus miembros. El nuevo y arbitrario impuesto a la soja y a otros productos, incluso en tránsito por territorio brasileño, por ejemplo, ha paralizado las exportaciones paraguayas. Los aranceles externos del Mercosur, que protegen a la industria de Brasil, son cinco veces más altos que los de EEUU.
 
Paraguay, con su reducido mercado y su falta de litoral marítimo, no tiene otra alternativa para crecer que impulsar una agresiva estrategia de libre comercio y desarrollo basado en las exportaciones, como lo intentan otros países del continente (Colombia, Perú, Bolivia, Ecuador, Panamá, Centroamérica y República Dominicana) que no se prestan al juego político de Brasil y negocian acuerdos bilaterales con EEUU, buscando acceder al mercado más grande y poderoso del mundo. El 90% de las exportaciones de México van a EEUU y Canadá, gracias al NAFTA.
 
La integración de Paraguay a los mercados globales puede seguir la exitosa estrategia de Chile de la apertura unilateral de sus mercados (continua reducción de aranceles), vendiendo y comprando todo a todo el mundo. A diferencia de Brasil y Argentina, el Paraguay debe exportar un alto porcentaje de su producción, en especial, de textiles, vestimentas y otras manufacturas, si no quiere quedar rezagado, con una economía cerrada y un mercado muy limitado.
 
Los socialistas que se oponen al ALCA tienen razón sobre la incoherencia de EEUU al promover el libre comercio pero continuar subsidiando a su sector agrícola. No obstante, ¿por qué no se oponen al acuerdo con la UE, cuyos subsidios son el doble de los norteamericanos? Pero estos subsidios, a diferencia de lo que se cree, poco o nada afectan al Paraguay, dado que aparte de la soja y el algodón (que tienen mercados globales), sus exportaciones agrícolas son mínimas. El repudio al ALCA solo ha servido para ocultar un antiamericanismo recalcitrante. Los socialistas nada dicen de las barreras en el Mercosur y entre países pobres que perjudican más que las trabas impuestas por países ricos.
 
El gobierno al rechazar el ALCA destruirá la mejor esperanza de millones de paraguayos de salir del atraso y miseria. La política más eficaz para traer bienestar a los pueblos es la libertad económica, comenzando por el libre comercio.
 
© AIPE
Porfirio Cristaldo Ayala, corresponsal de AIPE y presidente del Foro Libertario.

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