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José María de Azpilcueta

La semana gloriosa del Banco de España

No siendo una institución precisamente de corte liberal, se agradece tanto la forma –valiente y clara–, como el fondo –medidas de calado– en al menos una parte de las declaraciones efectuadas por ambos directivos del ente regulador.

El debate sobre la crisis se está calentando en España. Mientras que en otros lugares –por ejemplo, Estados Unidos– siguen produciéndose calurosos enfrentamientos dialécticos o interesantes luchas escritas en prensa, en nuestro país –desgraciadamente– apenas se ha generado una verdadera confrontación de ideas en los medios de comunicación o los foros de opinión. La arena política española tampoco es, precisamente, una excepción, y los posibles argumentos de la oposición –intervencionistas– y los del Gobierno –más intervensionistas– no difieren demasiado.

Sin embargo, la semana pasada se realizaron unas declaraciones que, aunque han pasado bastante desapercibidas, tienen su importancia. No me refiero, lógicamente, al insulso discurso de Rajoy planteando medidas para salir de la crisis; ni tampoco a los ya muy aburridos tópicos –capitalismo feroz, avaricia de los banqueros o falta de regulación– utilizados por la bancada socialista para explicar el origen de la crisis. Los comentarios de los que hablo vinieron de la mano del Banco de España, y en concreto de su director de Regulación, José María Roldán.

En el marco de unas conferencias sobre regulación del sistema financiero, Roldán mencionó interesantes ideas acerca de los requerimientos de capital para los bancos, así como posibles cambios contables para las instituciones financieras. Sin embargo, lo realmente sorprendente, pero alentador, fueron sus palabras sobre la gestión de la liquidez por parte de los bancos. Roldán abogó por introducir reglas para evitar situaciones en las que los bancos se endeudan a muy corto plazo (pagarés o depósitos) para invertir a largo plazo (concesión de hipotecas a 30 años). Algo sobre lo que Juan Ramón Rallo lleva advirtiendo largo tiempo desde los boletines del Observatorio de Coyuntura Económica del Instituto Juan de Mariana. En cualquier caso, ojalá que estas consideraciones de Roldán supongan un primer paso hacia el reconocimiento de una de las claves para evitar una crisis como la actual: el sometimiento del contrato de depósito a los principios generales del derecho. Un tema apasionante que daría para unos cuantos artículos monográficos.

Si a lo de Roldán sumamos la comparecencia de Mafo ante la Comisión por el Pacto de Toledo en el Congreso, en la queexigíaurgentes y profundas reformas en el sistema de pensiones y en el mercado laboral, probablemente no sea descabellado calificar la semana pasada como la "semana gloriosa" del Banco de España. No siendo una institución precisamente de corte liberal, se agradece tanto la forma –valiente y clara–, como el fondo –medidas de calado– en al menos una parte de las declaraciones efectuadas por ambos directivos del ente regulador. Como mínimo, han contribuido a alimentar el debate de ideas. Buena falta hace.

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