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La macro sin micro del señor ministro

Señor Ministro, descienda usted a la microeconomía para comprobar cuánto sufrimos los españoles por sus sueños macroeconómicos.

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Es un peligro en el que suelen incurrir ciertos personajes que antes de estudiar un manual general de la asignatura, comienzan situándose en una micro-parcela de la materia de estudio, perdiendo la panorámica de sus efectos en el todo y causando, cuando tienen poder de decisión como es el caso, los mayores estragos para una población sometida a su autoritarismo. Y no responsabilicemos de ello a las universidades extranjeras por donde estos arrogantes de la ciencia hayan podido circular, porque ellas simplemente han servido el menú que ellos querían tomar.

Un caso paradigmático de lo que acabo de decir, es el de nuestro Ministro de Industria, señor Sebastián. Él, revestido de la pompa que le permite el cargo, lanza mensajes macroeconómicos que a pocos o a nadie interesan por lo contradictorios con la realidad, pero se olvida de que en el sustrato de tales consideraciones hay unidades económicas –de consumo y de producción– que se ven sofocadas en sus decisiones por la incomprensible política del señor Ministro.

Macro y micro, señor Ministro, le tuvieron que explicar aquí y allá, que es una única economía, simplemente observada desde dos prismas diferentes, lo cual invalida esas prédicas grandilocuentes desde un dogmatismo decimonónico, incapaz de convencer a nadie; más aún, cuando ese don nadie al que usted se dirige, mira su cartera y comprueba que no le llega para aquello que considera indispensable.

Hace apenas cuarenta y ocho horas estaba usted muy contrariado con el Gobernador del Banco de España, porque no consideraba suficientemente el ahorro energético al que usted viene dedicando sus palabrerías, para desgracia de los españoles. Y digo, para desgracia, porque lo único que ve cualquier español en las facturas de la electricidad –ese recurso energético que consumen todos los ciudadanos– es un encarecimiento paulatino, mientras usted, sentado en la poltrona macro, dicta su política de ahorro energético que, es curioso, consiste en promover energías menos eficientes, por tanto de mayor coste productivo, para que se angustien los usuarios que tienen que pagarlas.

¿Ha considerado usted señor Ministro, que desde el 12 de abril de 2008, fecha en la que toma usted posesión de la Cartera de Industria, y hasta 2010, es decir dos años y medio, el usuario medio de electricidad ha visto incrementarse el precio medio anual del kilovatio en un 21,4 %? El ahorro energético, de producirse, se hará por incapacidad del pago de la factura, algo que hemos visto de forma palmaria en el primer trimestre de 2011. ¡Así cualquiera!

Aumentos de precios, señor Ministro, que autoriza usted, con el beneplácito de esa Comisión Nacional de la Energía, que mejor sería llamarla Comisión Gubernamental, porque, por desgracia, en España, la confusión entre Nación o Estado y Gobierno, es total: la falta de autoestima de sus miembros y el autoritarismo gubernamental, así lo garantizan.

Señor Ministro, descienda usted a la microeconomía para comprobar cuánto sufrimos los españoles por sus sueños macroeconómicos.

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