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El coste de la deuda anticipa un descomunal recorte del gasto público

Tras cada subasta del Tesoro, se reduce el margen de maniobra del Gobierno que salga de las urnas el 20-N.

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El encarecimiento constante de la deuda española en cada una de las subastas que celebra el Tesoro está a punto de llevar las finanzas públicas a una situación casi insostenible. Este jueves, se ha saldado con relativo éxito la colocación de deuda a tres años: se ha logrado llegar a las cifras buscadas por el Gobierno aunque a costa de pagar un 12% más.

Esta es una constante de los últimos meses: para conseguir los fondos que necesita, el Tesoro tiene que ofrecer cada vez un interés más elevado (en algunos casos un 50% superior al de hace apenas unos meses). Después de cada subasta, el Gobierno asegura que es una buena noticia haber colocado el papel. Pero el continuo incremento del precio no augura nada bueno para los próximos ejercicios.

Los PGE de 2011 y 2012

Los Presupuestos Generales del Estado para 2011 preveían destinar casi 74.000 millones de euros al pago de la deuda pública (27.400 a intereses y 46.800 millones para emisión de nueva deuda). Esto supone que más de un 20% del gasto total se dedicará a esta cuestión.

A lo anterior hay que sumar que el Gobierno que salga de las próximas Elecciones Generales del 20 de noviembre se encontrará con unos Presupuestos Generales del Estado que no habrá aprobado. De hecho, ni siquiera serán los de 2012 en sentido estricto. Como no habrá tiempo para sacar adelante su tramitación parlamentaria, se prorrogarán las cuentas de la Administración Central de 2011. Luego, el Ejecutivo entrante podrá hacer algunos ajustes a través de diversos mecanismos; pero para empezar, se encontrará con las cuentas que presentó Rodríguez Zapatero en otoño de 2010.

Este panorama es muy poco halagüeño. En septiembre de 2010, cuando se empezaron a elaborar los PGE de 2011, la prima de riesgo española estaba en el entorno de los 180 puntos y la rentabilidad de los bonos a diez años se situaba alrededor del 4%. Ahora, el diferencial con el bund alemán alcanza los 400 puntos y la rentabilidad ronda el 6,25%. Además, en aquel momento el nivel de la deuda era inferior al 60% del PIB pero 2011 acabará más cerca del 70%.

El círculo vicioso

Como decíamos antes, en los PGE vigentes se prevé gastar un 20% sólo para el pago de la deuda. Pero era una deuda a coste 2010. En estos momentos, el coste en el apartado financiero se ha disparado y seguirá así a lo largo de 2012. Por un lado, porque el montante total de la deuda es mayor; por otro, porque los tipos de interés también son más altos.

Podemos imaginarnos cuál sería el efecto pensando en una familia que debiera 600.000 euros a un 4% de interés y pasara a 750.000 euros al 6%... y además tuviera unos gastos mensuales superiores a sus ingresos.

Hace unas semanas, Francisco González calculaba que cada 100 puntos de incremento de la prima de riesgo costaban unos 12.500 millones al año. Por lo tanto, se puede estimar que los 200 puntos que hay de diferencia desde septiembre de 2010 supondrán unos 25.000 millones de euros en 2012. ¿De dónde se sacarán? El tijeretazo (que incluía congelación de pensiones y rebajas al sueldo de los funcionarios) apenas supuso un recorte de 15.000 millones.

España está inmersa en un círculo vicioso del que resulta muy complicado salir:

  • Tiene un alto nivel de déficit lo que incrementa rápidamente su deuda
  • Como su deuda crece con rapidez, los inversores no se fían de que vaya a ser capaz de hacer frente a sus obligaciones
  • Como los inversores no se fían, le cuesta más colocar su nueva deuda y tiene que ofrecer un interés más alto
  • Como tiene que ofrecer un interés más alto y tiene una deuda creciente, aumentan sus gastos financieros
  • Como aumentan sus gastos financieros pero no sus ingresos, sigue creciendo su déficit... y el círculo vuelve a empezar

Sólo hay una manera de cambiar esta tendencia, hacer un recorte en el resto del presupuesto de tal magnitud que supere el sobrecoste de la deuda pública. Siguiendo con el ejemplo de la familia, para rebajar su deuda sólo tendría un camino: apretarse el cinturón, reducir el resto de sus gastos y buscar nuevos ingresos extra.

¿Pero de dónde puede sacar el Estado español esos nuevos recortes? De ese 80% que queda libre en los PGE tras pagar las obligaciones financieras, la Seguridad Social (fundamentalmente pensiones) se lleva el 34%, el Ministerio de Trabajo (subsidios del paro) un 11%, las transferencias a la UE el 3,34% y a otras administraciones el 7,73%.

Eso deja un 24% aproximadamente para los gastos generales del resto de Ministerios. Son apenas 80.000 millones de euros, un cantidad insuficiente a todas luces para ese recorte adicional de 25.000 millones. Parece evidente que el nuevo Gobierno tendría que meter la tijera en los tres grandes apartados de los PGE: pensiones, paro y gasto de personal. Las preguntas son: ¿se atreverá? ¿cómo reaccionarán los ciudadanos? y ¿hay alguna otra opción?

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