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Enfermedades contagiosas

José T. Raga

En nuestro país, que está entre los enfermos, las cosas tienen mal aspecto. El enfermo, aquí, opina que la medicina se la tome el médico. (Volver)
jm67 dijo el día 13 de Agosto de 2011 a las 18:10:59:

Profesor Raga, faltan cien días para las elecciones generales y otros 35 o 40 para tener un nuevo y renovado gobierno. El paciente, si Dios quiere, creo que podrá aguantar hasta entonces, pero será una lenta y dramática agonía. Recuerco continuamente las odiosas declaraciones de Rodríguez (Zapatero): advirtió en el penúltimo debate sobre el estado de la nación que no adelantaría las elecciones "cueste lo que cueste, me cueste lo que me cueste." La primera parte, como es habitual, una nueva mentira. La segunda va camino de ser endemoniadamente premonitoria.
Estoy de acuerdo en que al paciente hay que aplicarle una buena medicina, un tratamiento de choque. Pero aislarlo, si éso significa separarlo temporalmente de la Unión Monetaria Europea, sería suicida, para cualquier país, sea Grecia o España. Quizá estemos asistiendo a la ¿irremediable? decadencia de nuestro país. Me temo que no estamos dispuestos a asumir de buen grado los sacrificios que suponen estar en la unión monetaria europea, dado que la competitividad y la productividad no pueden venir de devaluaciones, o de trucos diversos. Lo dramático es que el país prefiera un gobierno que le mienta y le dé falsas esperanzas para el futuro. Creo que Rajoy no quiere decir lo que va a hacer porque nadie le votaría. Pero será una falsa ilusión si el país no está dispuesto a trabajar para recuperar la posición que tenía hace unos ocho años.
Por último, no hay que olvidar que estamos hablando de mantenernos a la rueda de los países líderes de Europa, en un momento en que la vieja Europa parece cansada, entumida, incapaz de crecer más allá de un tímido 2%. Otros países aceptarán gustosos el reto y harán lo que nosotros no queramos hacer. Ahí está el auténtico problema, el verdadero reto del futuro de nuestro país.
Mientras tanto, sigamos mirándonos al ombligo. Hace tres años culpamos a las hipotecas sub-prime. Hoy, a la degradación de la deuda de los Estados Unidos. ¡Siempre los cochinos yanquis, aguándonos la fiesta!
Profesor, es un privilegio leerle en libertad digital.

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