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Santander y Banesto estudian fusionar sus filiales inmobiliarias

El Grupo Santander contempla fusionar sus inmobiliarias Altamira (Santander) y Mesena (Banesto) para gestionar de forma conjunta sus activos.

La nueva estrategia del Grupo Santander para reducir su exposición inmobiliaria en España está en marcha. Emilio Botín quiere soltar lastre procedente del ladrillo y, para ello, negocia con grandes fondos internacionales la venta de una parte sustancial de su cartera inmobiliaria. En concreto, inmuebles, edificios en construcción y suelo por un valor contable (bruto) próximo a los 3.000 millones de euros, lo cual equivale al 36% de su cartera de activos adjudicados (8.335 millones a fecha de junio, de los cuales tiene ya provisionados el 32%). Y ello, asumiendo pérdidas, lo cual supone una novedad relevante en el panorama financiero español.

Pese a ello, el volumen final de venta podría variar dada la situación del mercado y los bajos precios que exigen los inversores. Es decir, la negociación ya se ha iniciado, y aunque la entidad pretende cerrar la operación antes de finales de año, su resultado aún es incierto. Dentro de esta cartera a la venta se incluyen activos procedentes de Altamira, inmobiliaria de Banco Santander, y Mesena, la filial análoga de Banesto, una de las principales marcas financieras del Grupo Santander en España, según fuentes conocedoras del proceso. De hecho, no se descarta que también entren algunos inmuebles procedentes de su fondo Banif Inmobiliario, en donde se ubican algunos de los activos más atractivos de la entidad.

En este proceso de liquidación, el grupo que preside Emilio Botín cuenta con una ventaja con respecto al resto de entidades. En primer lugar, la gran banca española (Santander y BBVA) cuentan con los activos inmobiliarios más atractivos para los inversores foráneos. Es decir, buena ubicación y calidad y, por tanto, menor riesgo de inversión con respecto a los inmuebles adjudicados que acumula el conglomerado de cajas de ahorros. En segundo lugar, Santander cuenta con músculo suficiente para absorber las pérdidas potenciales que, sin duda, generarán tales ventas -diferencia entre el valor contable y el precio de mercado que finalmente se acuerde-.

Dentro de este cambio estratégico que está imprimiendo la entidad a la gestión de sus activos, destaca la intención de fusionar las grandes inmobiliarias de Santander y Banesto. Y ello, con independencia del resultado final de esta operación de compraventa. Si el banco coloca toda la cartera prevista -esos cerca de 3.000 millones brutos-, Altamira y Mesena se fusionarán a fin de gestionar los activos restantes, con el objetivo de mejorar la gestión. Si fracasa -venta muy inferior a la prevista- ambas filiales se fusionarán igualmente a fin de dar entrada en su capital a nuevos inversores, según fuentes del sector. De hecho, el trasvase o toma de contacto de directivos ya se está produciendo desde el pasado septiembre, cuando los altos cargos de Altamira comenzaron a asistir a los consejos de administración de Mesena.

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