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"La universidad tiene que pagarla el que recibe el servicio"

El catedrático de la Carlos III pide que sean los alumnos quienes soporten el coste de la educación superior.

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Antonio Cabrales, catedrático de Economía en la Universidad Carlos III de Madrid.

Antonio Cabrales es uno de los mayores expertos de España en cuestiones educativas. Doctor en Economía por la Universidad de California, actualmente es catedrático de Fundamentos del Análisis Económico en la Universidad Carlos III de Madrid. También es investigador asociado de la Fundación de Estudios de Economía Aplicada (Fedea), en la que entre otras funciones colabora como uno de los editores de Nada es Gratis, uno de los blogs económicos en español más exitosos de los últimos años. En esta ventana digital acumula numerosas entradas sobre la relación entre educación, economía y cómo las herramientas de esta ciencia pueden ayudar a mejorar las políticas públicas en colegios y universidades.

Además, entre el 15 y el 17 de noviembre, Fedea organiza junto con la Fundación José Ortega y Gasset – Gregorio Marañón un Seminario sobre Educación y Políticas Educativas en España, coordinado por el profesor Cabrales. Éste es uno de los más importantes intentos en los últimos tiempos para analizar las causas del fracaso educativo en nuestro país y las fórmulas para subsanarlo. Libre Mercado mantuvo hace unos días una larga charla con Cabrales acerca de cómo podría mejorarse el sistema educativo en España. La semana pasada publicamos la primer parte, dedicada a la enseñanza primaria y secundaria (colegios e institutos). Ahora le llega el turno a un repaso en profundidad a la universidad.

Pregunta (P): ¿Influye el sistema universitario en los resultados obtenidos en la enseñanza secundaria?

Respuesta (R): Pues existe una característica de los países orientales que tiene repercusiones curiosas y es fácil de replicar. El sistema universitario de Japón y Corea está muy estratificado. Así, la Universidad de Tokio es muy buena, luego hay dos o tres, luego otro escalón con cuatro o cinco, etcétera.

Si los sistemas universitarios están muy estratificados y los mejores profesores están en determinados centros, los chicos saben que para acceder a las mejores universidades tienen que trabajar mucho. Una forma de poner incentivos a los chicos del instituto es que se vea claramente que hay unas universidades mejores, otras peores y otras regulares.

P: En España se están empezando a publicar algunos ránkings, podría ser un comienzo...

R: Sí, nosotros estamos empezando a notarlo aquí. Los ránkings de El Mundo han sido muy útiles. No es que la gente lo conozca mucho, pero ya empieza a saberse. Creo que nuestro departamento de Economía es mejor que otros de Madrid, los chavales empiezan a saberlo y comienzan a querer venir aquí.

Por eso, nuestras notas de corte están mejorando en los últimos años. Si las notas de corte fueran lo suficientemente altas, los chavales que quieran hacer Economía o Administración de Empresas en la Universidad Carlos III sabrán que tienen que sacar un 8 o un 8,5. Eso genera unos incentivos totalmente distintos y no necesitas tocar para nada los recursos de la escuela.

P: Además, sería una manera de ir enfocándose también hacia el mercado laboral y de que piensen qué quiero hacer y dónde voy a poder conseguirlo, ¿no?

R: Los coreanos y japoneses piensan: "Si quiero trabajar en las mejores empresas de mi país tengo primero que entrar en las mejores universidades". Eso genera incentivos a que los chavales se esfuercen por mejorar sus notas desde el bachillerato. En realidad, aquí pasa algo parecido en algunas carreras. Los chavales que estudian más en el bachillerato son aquellos que quieren ir a Medicina. ¿Por qué? Porque para entrar en Medicina se necesita una nota muy alta.

P: Sí, recuerdo que cuando yo estudiaba Bachillerato mis compañeros de Ciencias estudiaban mucho más que los que hacíamos letras. Pero, al final, pude hacer Derecho y Empresariales sin problemas.

R: Efectivamente, pues imagínate que hubieras sabido que para hacer esa carrera que querías necesitabas un ocho y pico. Hubieras tenido un Bachillerato completamente distinto. Esto puede cambiarse simplemente con que las autoridades se preocupen de hacer estas listas (que ya las hace El Mundo).

P: Precisamente respecto a esta misma cuestión de la calidad de las universidades, ¿no tiene la sensación de que estamos convirtiendo las facultades en una especie de Bachillerato B? ¿Qué incentivos tienen los departamentos para mejorar?

R: Los incentivos están muy mal alineados. Se puede hacer mucho mejor sin gastar mucho más. Podría hacerse que la financiación de las universidades (también de las escuelas) dependiera de los resultados.

Por ejemplo, para comparar dos facultades de Administración y Dirección de Empresas (ADE) escoges a dos chicos con la misma nota y dices ¿cuál encuentra trabajo con más facilidad? Los centros que han generado más valor son los que han colocado mejor a sus alumnos. Es una diferencia de desempeño que no depende de medidas de satisfacción, es algo objetivo. Y sabemos que las tasas de empleo son muy diferentes entre las universidades.

P: El problema es que esos datos no se publican...

R: Sabemos que la Comunidad de Madrid está haciendo este trabajo, pero todavía no lo ha hecho público. Tienen una base de datos de contratos y los han ligado con los chavales que salen de la universidad. Por ahora, sólo lo publica por carreras: porcentaje de licenciados de ADE con trabajo, de Economía, de Derecho, de Ingeniería Informática...

Y está muy bien que lo publiquen porque ya por lo menos sabes que la probabilidad de encontrar trabajo si haces ADE es mucho más alta que si haces Filología Hebrea. Ése es un dato muy interesante que los chavales deberían conocer. Pero es que si además separas por universidades, podrías saber que un chico con una nota de siete de tal facultad tiene más probabilidad de encontrar trabajo que un chico con la misma nota en otra facultad. Sólo esa publicación ya generaría muy buenos incentivos, y si además la financiación dependiera de eso, imagínate...

P: Con respecto a la financiación, numerosos expertos denuncian que la universidad española es demasiado barata para el alumno. El precio respecto al coste es bajísimo, por lo que no hay discriminación entre buenos y malos estudiantes. Además, esto genera mucha masificación porque mucha gente piensa que son cuatro años para pasárselo bien casi gratis.

R: Los chicos no son conscientes del coste de la universidad. Y eso que hay medidas que se podrían aplicar fácilmente. Tú puedes poner precios similares al coste real. Podrían decirte que eso expulsa a los chicos con menos recursos, pero no es cierto. A todo el que no quiera o no pueda pagar se le podría conceder una beca. Eso sí, se le dice: El día que te gradúes, tus impuestos van a tener una sobrecarga para que vayas devolviendo ese dinero.

P: Como dice el título del blog de Fedea, Nada es Gratis.

R: Obviamente. Ahora los títulos universitarios los están pagando tanto los que se gradúan como los que no. El coste medio por estudiante y año puede estar (aproximadamente) en torno a los 8.000 euros. Tú puedes decirle al estudiante: esos 30.000 euros que te gastas en los cuatro años no es necesario que los pagues ahora si no puedes, pero cuando te gradúes se lo tienes que devolver poco a poco al Estado. Es un mecanismo transparente, bueno y lógico.

P: Es parecido al sistema tipo créditos que defendemos en Libre Mercado. Pero cuando le explicas a alguien este tipo de mecanismos dice: Es que lo voy a estar pagando toda mi vida.

R: ¡Obviamente! Es que la universidad no es gratis.

P: Las estadísticas dicen que aquéllos con titulación superior ganan más que los que no la tienen. Subvencionando la universidad acaba produciéndose una especie de redistribución inversa: de los pobres a los ricos. ¿No es injusto que un chaval de 16 años que se pone a trabajar de albañil esté pagando con sus impuestos los estudios de su vecino que no comenzará a trabajar hasta los 25?

R: Efectivamente. Y más en una situación fiscal tan desesperada como la que estamos. Si tomamos este número de 8.000 euros anuales de coste podemos calcular que en Madrid hay unos 150.000 estudiantes, esto supone un coste total de 1.200 millones. El lío que se ha montado con los profesores de secundaria ha sido por 80 millones...

P: Si tuvieran que pagar la universidad, aunque fuera una vez que la terminasen, los chicos se preguntarían qué quieren hacer con sus estudios.

R: Claro, comenzarían a pensar en la universidad y en el mercado de trabajo antes. Esto te transforma completamente. Los chicos que ya tienen uso de razón, con doce o trece años, pueden preguntarse: Si estudio mucho puedo hacer una buena carrera y si no estudio tanto tendré una titulación mediocre.

P: Pero mucha gente cree que la educación tiene que ser gratis porque sí.

R: Hay que convencer a la gente de que la educación no es gratis. Hay que poner unos recursos para pagarla. La cuestión es, dado que no es gratis, ¿cuál es la mejor manera de pagarla? Y en la universidad no tengo ninguna duda: el que tiene que pagarla es el que recibe el servicio. Por motivos de equidad a algunas personas se les puede posponer el pago. Para eso se pueden aplicar los recargos impositivos, los préstamos, etc... Hay muchas formas de hacerlo. Pero tiene que quedar claro que esto no es gratis.

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