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¿Por qué los españoles no se quieren mover de casa?

La crisis fuerza la emigración, aunque las cifras de personas que cambian de trabajo o ciudad siguen lejos de la media europea.

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El 12,2% de los contratos firmados el año pasado implicó un cambio de provincia por parte del trabajador, según los datos publicados por Agett (la patronal de las empresas de trabajo temporal) este miércoles. De esta manera, la tasa de movilidad interprovincial aumentó dos décimas desde el año pasado, aunque sin llegar al récord del 12,5% de 2006. Este ratio calcula el porcentaje de empleados que tienen su puesto de trabajo en una provincia diferente de la que viven.

Los datos dicen que Madrid, Álava, Jaén y Barcelona son las provincias con mayor porcentaje de atracción de recursos humanos (proporción de trabajadores que entran, respecto a los que salen). Según este estudio, el "perfil del trabajador que se desplaza es el de un varón, de 25 a 34 años, que trabaja en la agricultura y no tienes estudios".

La tasa de movilidad en cada provincia está determinada en parte por su situación geográfica y su cercanía a los grandes centros de población. Así, en Guadalajara y Cuenca, el 29% de los contratos firmados implican movilidad interprovincial; mientras, en Tenerife o Las Palmas, el porcentaje cae por debajo del 5%.

Los datos

Pero, más allá de la distorsión que pueda haber en estos datos de movilidad interprovincial, lo cierto es que España sigue siendo uno de los países europeos en el que menos dispuestos están sus trabajadores a cambiar de domicilio para encontrar un trabajo o mejorar el que tienen.

En todos los estudios sobre la cuestión, el resultado es similar. Por ejemplo, según un estudio del Eurobarómetro realizado en 2005, poco antes del estallido de la crisis, casi un 30% de los españoles con trabajo nunca había cambiado de empleador. Sólo los países del este y el sur de Europa presentan porcentajes superiores, con Malta y Grecia por encima del 40%. En el lado contrario, las economías más dinámicas y avanzadas, como Dinamarca, Reino Unido o Suecia, estaban por debajo del 10%: es decir, en estos países, casi todo el mundo ha estado en más de una empresa a lo largo de su vida laboral.

Otro dato significativo es que en 2006 España era el cuarto socio con menos nacionales viviendo en otros países de la UE: el 0,7%. Sólo Grecia, Hungría y Austria le superan. Esta cifra está influida por cuestiones geográficas o históricas: por ejemplo, Luxemburgo, un país muy pequeño, e Irlanda, con muchos lazos con el Reino Unido, están en los primeros puestos. Aún así, no deja de ser significativo que Alemania, Holanda o Francia tengan casi el doble (en porcentaje) de ciudadanos que trabajan en alguno de sus vecinos comunitarios.

Porque, además, el problema no es sólo de movilidad hacia el extranjero. Como puede verse en el siguiente gráfico, tanto en lo que hace referencia a desplazamientos a otras provincias dentro del mismo estado, como a otros países de la UE, como a lugares extracomunitarios, España permanecía en 2005 como uno de los miembros con menor movilidad. Sólo los países del este de Europa, Portugal o Italia presentaban números más bajos. De esta manera, mientras que más de un 40% de suecos o daneses vivían fuera de su región de origen (y en un porcentaje elevado, en otro país) menos de un 15% de los españoles puede decir lo mismo.

Las cifras anteriores se refieren al pasado, pero según una encuesta del Eurobarómetro realizada a finales de 2009, con la crisis ya muy avanzada, refleja una actitud similar hacia el futuro. Los españoles también están entre los europeos con menos ganas de su país en busca de trabajo. Así, sólo el 12% de los hispanos declaran tener previsto salir a por un empleo más allá de sus fronteras en algún momento de su vida laboral. Enfrente, numerosos daneses (51%), estonios (38%) o suecos (37%) sí afirman que está en sus planes un gran cambio de aires.

En este mismo estudio se preguntaba a los encuestados si creían que tendrían buenas opciones de encontrar un empleo mejor en el extranjero. Curiosamente, un 44% de los españoles decía que "SÍ", un porcentaje por encima de la media de la UE-27. Sin embargo, sólo el 18% de los que habían contestado afirmativamente, decía tener intención de salir del país. Es decir, muchos españoles piensan que laboralmente les podría ir mejor fuera de su país, pero muy pocos probarán suerte. Sólo italianos, checos y griegos tienen menos espíritu aventurero (ver gráfico debajo). Mientras, apenas el 19% de los daneses creía que podría encontrar un trabajo mejor en el extranjero; pero el 64% de los que así pensaba se declaraba dispuesto a intentarlo.

¿Por qué?

Llegados a este punto, la pregunta que muchos expertos en el mercado laboral se hacen es: ¿por qué los españoles son tan reacios a cambiar su residencia en busca de un trabajo mejor? Y no es fácil contestar a la pregunta, puesto que cada trabajador tendrá un motivo para tomar esta decisión. Sin embargo, sí existen algunas pistas que pueden ayudar a explicar esta situación.

  • Mercado de trabajo: desde luego, el ineficiente mercado de trabajo español no ayuda. Especialmente, el sistema de indemnizaciones en caso de despido vigente hasta la última reforma laboral suponía un freno absoluto en la movilidad laboral (no sólo geográfica, sino entre empresas en una misma ciudad). Una vez que un empleado fijo adquiría una cierta antigüedad, era muy complicado que se arriesgase a cambiar de empresa, puesto que con este movimiento perdía la cuantiosa indemnización que había ido acumulando.
  • Familia y amigos: en la encuesta del Eurobarómetro, se pedía a los trabajadores que explicasen qué tres razones podían desalentarles a salir al extranjero a buscar un empleo. El 57% escogía la opción "mi casa está aquí", un 44% "no imponer cambios en mi familia" y el 27% "no dejar a mis amigos". Mientras, un 40% de los suecos y un 26% de los finlandeses escogían la alternativa "tengo un buen trabajo aquí".
  • Idiomas: el dominio de los idiomas no ayuda a la movilidad laboral, especialmente cuando hablamos de salir al extranjero. De esa manera, cuando se les pregunta a los españoles qué dificultades prácticas podrán encontrarse para buscar empleo fuera de su país, un 60% señala las carencias en el dominio de lenguas extranjeras. Sólo los lituanos están peor en ese sentido en la UE con un 65%. En el lado contrario, apenas el 21% de los luxemburgueses o el 34% de los holandeses se acuerda de los idiomas.
  • Vivienda: por último, no debemos olvidar un elemento clave para explicar la falta de movilidad, tanto interna como externa, de los españoles. Exceptuando a algunos países del este de Europa (Rumanía, Lituania, Hungría, Eslovaquia, Estonia, Letonia y Bulgaria), son los ciudadanos con un mayor porcentaje de viviendas en propiedad. De esta manera, según datos de Eurostat, el 83% de los españoles viven en sus propias casas (el 17% restante lo hace de alquiler), mientras que sólo el 57% de los austriacos y el 63% de los franceses poseen su morada. Evidentemente, ésta es una cuestión fundamental: a la hora de cambiar de trabajo, es mucho más sencillo tomar la decisión para una persona sin la atadura de una propiedad.

La foto que sale de todo lo visto hasta ahora nos muestra un país en el que existe poca movilidad laboral: entre empresas, entre provincias y, por supuesto, con otros estados. Curiosamente, en la misma encuesta del Eurobarómetro, se muestra que España es la cuarta opción más escogida a la pregunta de "¿Dónde le gustaría trabajar si tuviera que dejar su país?". Sólo EEUU, Reino Unido y Australia están por delante. Es posible que los españoles ya hayan descubierto las bondades de su tierra. Quizás por eso les cueste tanto dejarla.

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