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La crisis convierte en utopía la meta del 0,7% para ayuda al desarrollo

Zapatero se comprometió a aportar el 0,7% para 2012, pero España se quedará lejos de ese objetivo.

Ángel Martín
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José Luis Rodríguez Zapatero se comprometió al comienzo de su mandato a que España aportaría el 0,7% del PIB a la ayuda al desarrollo para 2012. Ahora, tras los nuevos recortes, España se quedará muy lejos de ese objetivo, lo que no tiene por qué ser algo negativo. No les sorprenderé si les digo que los políticos no se caracterizan por cumplir a rajatabla lo que prometen. Tienen fuertes incentivos a hacer grandes promesas, pero no tanto para cumplirlas.

Sin embargo, seguramente, no conozcan el "compromiso" al que llegó el Ministerio de Asuntos Exteriores y de Cooperación (MAEC) en referencia a los fondos destinados a Ayuda Oficial al Desarrollo (AOD). Este Ministerio elabora trienalmente un documento, llamado Plan Director (PD), en el que se plasman las directrices y objetivos de la política de cooperación española. Pues bien, lean este párrafo del Documento de Líneas Maestras del Plan Director 2009-2012 (o III PD)...

Pese a las dificultades económicas, el III PD será el PD del 0,7% [de AOD respecto a la Renta Nacional Bruta]. Este compromiso, adquirido en el Pacto de Estado contra la Pobreza, ha sido reiterado por el Gobierno de España en la Reunión de Alto Nivel sobre los Objetivos de Desarrollo del Milenio y en la Conferencia Internacional de Seguimiento de Doha sobre Financiación al Desarrollo, ambas en el último trimestre de 2008. La ayuda al desarrollo no es una política para tiempos de bonanza económica; en los momentos difíciles es más importante que nunca mantener la ayuda prevista. La senda para el crecimiento de la AOD hasta alcanzar el 0,7% tendrá que ser modulada a lo largo de estos cuatro años, para alcanzar el 0,56% de la RNB en 2010 y el 0,7% en 2012.

Y comparen con la realidad, tal y como viene recogida, dos años más tarde, por el Plan Anual de Cooperación Internacional 2011 (PACI) del mismo Ministerio (pág. 10):

En 2011, la previsión es alcanzar el 0,4% de la RNB, con un volumen total de 4.233,71 millones de euros de AOD neta. La meta del 0,7% no se alcanzará, por tanto, en 2012 como establecía el Plan Director. Se reafirma, no obstante, el objetivo de alcanzarlo en 2015 y el mensaje de que el desarrollo, y su efecto deseado -la erradicación de la pobreza-, sigue siendo un compromiso político fundamental.

Asimismo, hace un par de semanas, el ministro de Asuntos Exteriores y de Cooperación, José Manuel García-Margalloindicó que la AOD cerró 2011 en el 0,29% de la RNB, alejado también de la previsión corregida del PACI 2011.

Por si lo prefieren ver gráficamente...

Evolución de la Ayuda Oficial al Desarrollo española (% de RNB)

Fuente: Elaboración propia con datos OCDE-CAD y PACI
* Dato de 2011, según declaraciones de García-Margallo

Pero por si esta desviación fuera poca, los recortes a esta partida que incluyen los Presupuestos Generales de 2012 le ponen la puntilla. Ascienden a casi 1.400 millones de euros, lo que implica una reducción de las transferencias a la Agencia Española de Cooperación Internacional al Desarrollo de un 74,2%. Además, el Fondo para la Promoción del Desarrollo (FONPRODE), creado en 2011 como elemento revulsivo para transformar la cooperación financiera, ha visto reducido su presupuesto a la mínima expresión.

De esta manera, se demuestra que no se ha cumplido ninguno de los objetivos cuantitativos, y ya es prácticamente imposible que se cumpla el compromiso del 0,7% en 2015, como dejó caer el ministro Margallo. Y todo esto pese a que el PACI 2011 lo consideró un "compromiso político fundamental".

A través de los datos se observa un comportamiento muy volátil de la ayuda al desarrollo -lo que suele reflejar una gestión poco prudente y sensata-, dado que estas partidas presupuestarias han ido muy ligadas a la nefasta gestión de la política fiscal del anterior Gobierno español.

Por tanto, no es de extrañar que exista gran decepción en el mundo de la cooperación. Así por ejemplo, Gonzalo Fanjul, desde su blog 3500 millonesseñalaba –antes de que se presentaran los PGE 2012- que estos recortes, mediante la aniquilación de la cooperación española, devuelven a España al "pelotón mediocre de la comunidad de donantes". Añadía que esto sería un "grave error estratégico" -dado que "la cooperación constituye una herramienta insustituible de influencia internacional"-, además de una "inmoralidad".

La tendencia reciente española contrasta con la de otros países. No en vano, a pesar de la Gran Recesión, los flujos de ayuda al desarrollo neta de los donantes del Comité de Ayuda al Desarrollo de la OCDE (CAD, organismo que reúne a los principales donantes, y dedicado a definir y monitorizar los estándares globales en las áreas clave del desarrollo) alcanzaron el máximo histórico de los casi 130.000 millones de dólares en 2010. Esta cifra equivale a un aumento del 6,5% respecto al 2009 y representa alrededor del 0,32% de la RNB de todos los miembros del CAD.

Quizá lo más llamativo de los aumentos en la AOD de 2009 a 2010 lo hayan protagonizado Portugal y Reino Unido, quienes la aumentaron en un 31,5% y 19,4%, respectivamente pese a la delicada situación de sus economías y cuentas públicas. Grecia, por su parte, lideró las caídas en esta partida con un -16,2% por razones obvias.

Fuente: OCDE-CAD

De entre los países miembros del CAD, son los nórdicos quienes mayor cantidad de AOD destinan respecto a su nivel de renta, mientras que Corea, Grecia e Italia se sitúan en la cola, con Estados Unidos y Japón detrás. La imagen cambia si se consideran los flujos absolutos, dado el pequeño tamaño de las economías nórdicas, por un lado, y el enorme volumen de EEUU o Japón.

AOD neta en 2010 de los miembros del CAD (en millones de dólares)

Fuente: OCDE-CAD

Desde los organismos internacionales, como las Naciones Unidas, y las agencias nacionales de cooperación, se continúa defendiendo -al menos de boquilla- la necesidad de aumentar las partidas destinadas a ayuda al desarrollo. Unido a esto, desde la última década se viene haciendo mayor énfasis en la conveniencia de mejorar la calidad y eficacia de estos desembolsos.

El caso español no es una excepción a estas tendencias, si bien con una amplia divergencia entre la retórica y los hechos, particularmente en lo que se refiere al objetivo del 0,7% y a la calidad de la ayuda. Sería más sensato que, antes de comprometer unos recursos públicos determinados a la cooperación, se llevara a cabo ex ante un minucioso análisis sobre su conveniencia. Además, también sería deseable que, después de su desembolso, se hiciera una rigurosa evaluación y seguimiento de los proyectos en marcha o el destino de los recursos empleados. Pero, como suele pasar con el dinero público, éste no es el caso.

El próximo artículo de esta serie lo dedicaremos a repasar cuáles son los problemas más importantes de la cooperación española.

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