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El Gobierno dispara la fiscalidad del tabaco de pipa, último reducto de los fumadores

El Ejecutivo cambia la definición del tabaco de pipa para aplicarle los mismos impuestos que al de liar.

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El Gobierno ahoga a los fumadores. Las subidas sistemáticas del precio de los cigarrillos habían convertido al tabaco de liar en la alternativa más económica de consumo hasta hace unos años. En 2009, el Ejecutivo de Zapatero, tras percatarse del repunte de sus ventas, decidió aplicar dos tipos de impuestos sobre la picadura de liar que encarecieron su coste en más de un 52%. Se trataba de un tipo específico, que gravaría la producción, fijado en seis euros por kilo, y de un tipo mínimo que se estableció en 50 euros.

Por si esto no fuera suficiente, en 2010 el Gobierno socialista repitió la misma operación y volvió a subir los impuestos de la opción de liar hasta los ocho euros por kilo, en el caso del específico, y hasta los 75 euros, en el caso del mínimo. El resultado: el precio de este producto aumentaba otro 45%.

Pero a los fumadores todavía les quedaba una última opción asequible, la picadura de pipa. Este producto no está gravado ni con el impuesto específico ni con el mínimo, únicamente tributa por el impuesto proporcional, que en su caso está fijado en el 28,4% del precio de venta al público (esto es independiente del IVA y el margen del estanquero que se aplican posteriormente). Sustituyendo el tabaco de pipa por el de liar los consumidores pueden ahorrarse un 75% por cada paquete de picadura y, como es lógico, eso es precisamente lo que han hecho: pasarse a la modalidad de tabaco más barata.

Los datos demuestran el éxito de este fenómeno. Las ventas del tabaco de pipa se dispararon en diciembre del pasado año un 272% con respecto al mismo periodo de 2010, mientras las ventas de picadura de liar se reducían en un 6% y las de los cigarrillos en un 16%.

Sin embargo, la picadura de pipa tiene los días contados y a los españoles no les va a quedar más remedio que pagar por fumar tanto como exija el gobierno de turno. Aunque lo más llamativo es la excusa que se le ha ocurrido al nuevo Ejecutivo para subirle los impuestos al tabaco de pipa.

En marzo, con la presentación de los Presupuestos de 2012, el Gobierno anunció "diversas medidas tributarias y administrativas dirigidas a la reducción del déficit público", entre las que no podía faltar una nueva modificación de los Impuestos Especiales del Tabaco.

Lo curioso es que el Real Decreto Ley incluye un cambio en la definición del "tabaco para fumar". Esto afecta casi en exclusiva a la definición de la picadura de pipa, que pasará a ser consideraba como picadura de liar y, por tanto, a tener sus mismas obligaciones fiscales si cumple unas determinadas características de peso y tamaño,  "cuando haya sido vendida o destinada a la venta para liar cigarrillos". Dicho de otro modo, el Gobierno le cambia el nombre a la picadura de pipa por picadura de liar para aplicarle los mismos impuestos a pesar de que son productos distintos.

La primera consecuencia de esta situación ha afectado directamente a los productores de tabaco, ya que serán los encargados de cambiar el nombre de los envases. "Es imposible saber si el cliente va a consumir la picadura para liar cigarrillos o no. Con esta definición no queda claro que es cada cosa ni que tenemos que hacer", informan fuentes del sector a Libre Mercado.

Los segundos afectados son los estanqueros porque, debido al grado de incertidumbre en el sector, en muchos establecimientos la picadura de pipa está dejando de llegar, sin olvidar a los clientes que no pueden comprar sus productos ahora y que verán encarecidos sus productos después, una vez que los envases se hayan modificado para empezar a aplicar la nueva fiscalidad.

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