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El empleo compartido

Un ejemplo de estas nuevas modalidades que se desarrollan dentro del concepto de trabajo flexible en los países más avanzados es el job sharing o empleo compartido, que es una alternativa al trabajo a tiempo completo.

Francisco Aranda
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En nuestro mercado laboral aún queda mucho por hacer y por innovar para parecernos a los países más desarrollados y avanzar en políticas que favorezcan la competitividad de las empresas, al tiempo que introducen figuras contractuales nuevas que favorecen la flexibilidad demandada. Un ejemplo de estas nuevas modalidades que se desarrollan dentro del concepto de trabajo flexible en los países más avanzados es el job sharing o empleo compartido, que es una alternativa al trabajo a tiempo completo. La principal ventaja que tiene radica en que permite encontrar un balance entre trabajo y vida personal que muchas personas ansían encontrar.

Esta modalidad contractual puede ser atribuida al colectivo femenino porque en países como Gran Bretaña, donde funciona desde finales de los años ochenta, el 89% de quienes compartían este tipo de trabajo eran mujeres. Sin embargo, se trata de una transición ideal entre dos espacios laborales: puede contribuir a que quienes inician y se reintegran al mercado laboral lo hagan con más facilidad y permite que quienes están a punto de jubilarse lo hagan de manera más gradual.

En cualquier caso, esta creativa modalidad permite que se encuentren satisfechas las demandas de los empleadores –al trabajar con dos empleados cualificados– y, por el otro lado, la de los empleados, que pueden mejorar su calidad de vida obteniendo tiempo para dedicarse a otras actividades de tipo personal o familiar.

En Francia, uno de los países donde más fuerte se desarrolla esta iniciativa, empezó a manejarse el término temps choisi o partage du travail, que popularizó en 1980 el francés Jacques Delors, cuando publicó el libro La revolution du temps choisi. Por otra parte, gracias a esta modalidad, en los años ochenta, Holanda vivió el llamado "milagro holandés", un fenómeno de increíble aumento del nivel de ocupación que tuvo como motor el vertiginoso proceso de integración del colectivo femenino al mercado laboral y que colocó a este país con el índice más alto de empleados a tiempo parcial de toda Europa.

El empleo compartido no sólo aporta flexibilidad en el mercado de trabajo y en el tiempo laboral –que es una exigencia europea– sino flexibilidad mental de las partes afectadas por el contrato de trabajo porque la promoción del tiempo parcial no pasa solamente por una acción impulsada por el Gobierno, sino por un cambio de mentalidad de sindicatos, empresarios y de la sociedad en su conjunto.

Su puesta en práctica es relativamente sencilla. El empleo puede ser dividido por los dos empleados como ellos quieran: pueden hacer el mismo número de horas ambos o no; alternar algunos días de la semana; o hacer dos días uno y tres el otro empleado. En realidad hay dos grandes tipos de empleo compartido. En el primero, la responsabilidad y las tareas se comparten. En este caso, la comunicación y la coordinación son fundamentales. Y, en el segundo, las responsabilidades están divididas.

Para las personas que lo adoptan, el dinero que dejan de obtener lo ahorran en, por ejemplo, cuidadoras o guarderías. Según indican algunos estudios, las mujeres que optan por esta modalidad aseguran que este es otro avance más en lo que se denomina una segunda ola en el movimiento feminista, una tendencia que redefine el concepto masculino del éxito y humaniza los lugares de trabajo.

Resulta fundamental que las personas que optan por el empleo compartido compartan habilidades, experiencia y enfoque práctico hacia el puesto concreto de trabajo. Es importante también que tengan, además, personalidades compatibles y que exista una buena comunicación entre ellos porque la idea es que prácticamente no se note la transición de uno al otro.

En cualquier caso, si se trata de puestos en donde no existen importantes responsabilidades, como los de tipo operativo, hay acuerdo en que el empleo compartido no conlleva problemas. Pero algunos expertos sostienen que se complica cuando hay mayores dosis de responsabilidad. 

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