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El Gobierno cree que ya no tiene margen de maniobra si el BCE no le ayuda

El Gobierno avanza que habrá nuevas reformas el viernes "como cada semana". Desvela que se tomaron decisiones no previstas. 

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El Gobierno avanza que habrá nuevas reformas el viernes "como cada semana". Desvela que se tomaron decisiones no previstas. 
Sáenz de Santamaría, con Montoro en segundo término | Archivo

El Gobierno intenta despertar de la parálisis en plena psicosis ante una prima de riesgo que sigue anotando día tras día máximos históricos y, lo que aún preocupa más, ya no baja de ese umbral que ningún país quiere sobrepasar sin temer una posible intervención por parte de Bruselas. Esto es, los 500 puntos con respecto al bono alemán. El disimulo queda ya prácticamente al margen, y se habla abiertamente de una situación muy complicada cuya solución se les escapa de las manos. "Lo que se nos pidió lo hemos hecho, y con creces. Estamos haciendo más de lo que podemos, exponiéndonos a un desgaste ciudadano muy fuerte. Sinceramente, no sé qué más podemos hacer", se desahogaba un alto cargo en el Gobierno, permanentemente pegado al móvil para comprobar la evolución de los mercados.

En clave nacional, todas las miradas están puestas en el próximo Consejo de Ministros. El Ejecutivo baraja la posibilidad de un plan de choque que transmita certidumbre. En voz de varios portavoces autorizados, "algo irá" el viernes destinado a calmar a los mercados, si bien inciden en que es así semana tras semana. Se recuerda, eso sí, que todas las partidas son susceptibles de modificación, incluido un adelanto de la subida del IVA para recaudar dinero rápido, lo cual tiene destacados detractores de puertas para adentro. Los hispanobonos también están encima de la mesa, a pesar de las críticas de los grandes inversores.

Mariano Rajoy y su equipo barajan todas las posibilidades, en un clima de gran tensión. Aunque conscientes de ello, lamentan que las reformas emprendidas -principalmente las relativas al mercado laboral y al sistema financiero- estén tardando en dar sus frutos, por lo que no sirven de parapeto ante una crisis que, argumentan, excede de nuestras fronteras y tiene, principalmente, epicentro en Grecia.

Unas medidas que, según pudo saber este diario, engordaron en consistencia para intentar invertir la espiral de incertidumbre. En concreto, el presidente decidió sacar del cajón proyectos a medio y largo plazo para que el efecto de las reformas fuera mayor. Decisiones de "emergencia" que no estaban previstas en su primera hoja de ruta.

El ejemplo más claro son los 7.000 millones en Sanidad y 3.000 Educación de los que el Gobierno informó en nota de prensa el nueve de abril, en otro lunes negro. Entonces, la prima de riesgo superaba los 400 puntos, lo que ahora parecería una balsa de aceite a ojos gubernamentales. Según las fuentes consultadas, este ahorro se iba a incluir en los Presupuestos Generales del Estado del próximo año, pero decidieron adelantarse. Otros ajustes, en principio, previstos para después de las vacaciones de verano también se adelantaron.

Todo, exponen en el Gobierno, como píldora contra la crisis y para satisfacer a unas instituciones comunitarias que reclamaban más y más deprisa. La segunda fase de la reforma financiera se aceleró por este motivo. Y de ahí que desde Moncloa se insista una y otra vez en que España ha sido el "alumno aventajado de la clase" con todas las tareas antes de tiempo.

Alfonso Alonso, portavoz del Grupo Popular, fue especialmente explícito este lunes: "Nosotros hacemos los deberes" pero "hay otras cuestiones que no dependen tanto de España o que no podemos hacer solos", afirmó, mentando en concreto a la UE y urgiendo a que desde Bruselas también se ejecuten las reformas necesarias -para que vuelva a fluir el crédito- y a una defensa a viva voz del euro.

Contactos a todos los niveles

El propio Rajoy, pero principalmente su Oficina de Internacional trabaja para recabar apoyos y redoblar la presión ante el organismo, independiente solo sobre el papel, que dirige Mario Draghi. Principalmente en privado, como -dicen- se toman las decisiones. Destacan que en la UE todo va mucho más lento, pero confiesan que esperaban que se hubiera producido algún gesto, una vez el país lleva semanas soportando una presión que tachan de insoportable.

"Con una prima de riesgo de quinientos puntos es muy difícil financiarse y por lo tanto una de las cosas a solucionar es el problema de la financiación, la liquidez y el sostenimiento de la deuda", argumentó el presidente, en la rueda de prensa posterior al Comité Ejecutivo. Dentro, a puerta cerrada, se mostró consciente de que "no podemos aguantar así", según la traducción de un asistente.

Así pues, y aunque el viernes vengan nuevas medidas e independientemente de su alcance, para el Ejecutivo la vía más rápida, la única de hecho, es que el BCE mueva ficha. Y, aseguran, cada vez se hace más imprescindible. Luego se podrá hablar de otros asuntos como los eurobonos, que a medio plazo gustan a Rajoy aunque no lo diga tan claramente para mantener su relación teóricamente privilegiada con la canciller alemana, Angela Merkel. La pregunta, un día más, sigue siendo: "¿Hasta cuándo podremos aguantar en esta situación?".

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