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Por qué no se puede romper el euro

¿Alguien cree realmente que se puede romper la Unión Monetaria Europea? En los mercados parece que predomina esa idea, pero, por lo visto, aquí nadie se ha parado a pensar seriamente en los costes económicos de la desintegración de la zona euro.

Emilio J. González
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¿Alguien cree realmente que se puede romper la Unión Monetaria Europea? En los mercados parece que predomina esa idea, pero, por lo visto, aquí nadie se ha parado a pensar seriamente en los costes económicos de la desintegración de la zona euro. Visto el comportamiento de los mercados en este sentido, nadie ha hecho las cuentas de la catástrofe económica que representaría el fin de la moneda única, tanto para la Unión Europea como para la propia economía mundial. Precisamente por ello, es difícil pensar en la desintegración de la eurozona.

Pensemos en qué pasaría si España tuviera que abandonarla. Para entender lo que podría pasar, recordemos que la deuda externa española, pública y privada, alcanzó en 2011 el 165% del PIB. Pues bien, si nuestro país saliera de la Unión Monetaria Europea, lo que vendría a continuación sería una sobrerreacción del mercado de divisas que hundiría el tipo de cambio de nuestra nueva moneda. La caída, probablemente, estaría en el entorno del 50%, si no más. Pero lo que debemos al resto del mundo seguiría denominado en dólares y en euros, lo que significaría que, simplemente por los juegos del tipo de cambio, la deuda externa española pasaría a suponer casi el 250% de nuestro PIB, con lo cual no podríamos pagarla y tendríamos que declararnos en suspensión de pagos. Ese dinero se debe, sobre todo, a bancos europeos, muchos de los cuales quebrarían como consecuencia de la suspensión de pagos española, provocando una crisis muy profunda en sus respectivos países. El Gobierno español sabe perfectamente lo que sucedería si nos fuéramos de la unión monetaria y, por eso, no considera semejante escenario; los alemanes, también. De ahí que, por mucho que presionen para que el Fondo Europeo de Estabilidad Financiera no conceda ayudas para sanear al sistema financiero español, al final, si nuestro país necesita ayuda para recapitalizar a la banca patria, los europeos, con los alemanes a la cabeza, tendrían que buscar una solución porque la crisis de España supondría también la crisis de todos los demás.

¿Y si fuera Alemania la que decidiera irse, visto como están las cosas con el euro? Pues la situación sería muy similar: su moneda se apreciaría fuertemente, mientras que el tipo de cambio del euro se hundiría y el problema, al final, sería el mismo que se produciría si España saliera de la unión monetaria. Y todo ello sin tener en cuenta los costes que supone poner en marcha una nueva moneda nacional y las pérdidas que se producirían en términos de comercio exterior. En este sentido, la experiencia histórica enseña que cuando un país abandona una unión monetaria, su comercio exterior se contrae un 20%, lo cual agrava aún más la crisis. Los alemanes lo saben; por eso no han abandonado la eurozona.

Otra cosa es que, en medio de todo este lío, alguien esgrima semejante posibilidad, como acaba de hacer el ex primer ministro italiano, Silvio Berlusconi. Pero este tipo de declaraciones son más elementos de presión para conseguir ayudas que otra cosa, porque todo el mundo sabe ya que, por difíciles que estén las cosas en estos momentos con el euro, su ruptura nos abocaría a una crisis económica poco menos que apocalíptica. No hay más que hacer las cuentas para comprenderlo. Por eso, alguien debería empezar a arrojar luz acerca de a qué juegan los mercados, quién promueve las ideas acerca de la ruptura del euro y cuáles son sus intereses al respecto. Porque, no lo olvidemos, hay fondos de alto riesgo que han apostado, a través de los derivados, por la desintegración de la moneda única para ganar decenas y decenas de miles de millones de dólares con ello y pueden estar actuando para salirse con la suya. Y eso, por no hablar de otros posibles intereses. 

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