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Rajoy se niega a tocar la reforma laboral y tensa la cuerda con Merkel y la UE

Choque entre la UE y España por el mercado laboral. Bruselas pide más ajustes y un contrato único, Rajoy se niega a cambios y defiende su reforma.

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Choque entre la UE y España por el mercado laboral. Bruselas pide más ajustes y un contrato único, Rajoy se niega a cambios y defiende su reforma.
Mariano Rajoy y Pedro Passos Coelho, este lunes, en Madrid. | Diego Crespo

El presidente descarta, por el momento, avanzar en la reforma laboral: "Estamos muy satisfechos de cómo ha funcionado y no tenemos ninguna intención de cambiarla ni en una ni en otra dirección". Su anuncio hace añicos las recomendaciones de Bruselas y resto de organismos internacionales que le han emplazado a dar más pasos y cuanto antes. Incluso gabinetes de estudio, como el del BBVA, le han llamado la atención ante las deficiencias del mercado de trabajo en España.

Las reclamaciones externas al Gobierno se aúnan en tres puntos clave: la dualidad, el subsidio de desempleo y la formación de aquellos que no encuentran trabajo. Dentro de la Unión Europea, Berlín es la más contundente, y aboga por que se establezca un contrato único para acabar con la diferencia fijos-temporales. De hecho, este mismo lunes, la Comisión Europea ha vuelto a poner encima de la mesa esta propuesta, a través del Comisario de Empleo, László Ándor.

Una discusión que Mariano Rajoy quiso zanjar de sopetón. "Cuando uno está gobernando tiene que tomar decisiones ateniéndose a la realidad. Lo peor es irse de ella", puso como base. Y el jefe del Ejecutivo teme que endurecer la reforma se traduzca en más manifestaciones en la calle, con los sindicatos lanzando proclamas incendiarias. Sabe, además, que los barones autonómicos del PP están angustiados ante la cercanía de los comicios, con un retroceso muy importante en intención de voto, y rechazan medidas que puedan suponer un mayor descontento social.

Así, el propio Rajoy reconoció que "hay quienes nos han pedido una marcha atrás y hay quien dice otras cosa", en relación a las peticiones internacionales. Por ello, zanja tomando una decisión salomónica: quedarse quieto y dejar las cosas como están. La reforma laboral, medida clave de Fátima Báñez, "ha sido muy positiva y ha flexibilizado la economía", aseguró en presencia de su homólogo portugués, Passos Coelho.

Aunque el Gobierno ha abierto un proceso de evaluación para ver los efectos de la reforma, Rajoy ya avanzó -y lo dijo varias veces- que están siendo satisfactorios. Como es habitual en él cada vez que aborda cuestiones espinosas, quiso ser lo más didáctico posible: la reforma emprendida, dijo, "en lugar de despedir a la gente ha hecho que haya suspensiones o cambios de jornada".

A pesar de ello, reconoció, el paro juvenil sigue siendo una "emergencia nacional". Una tasa de más del 50%, en línea con el país anfitrión, Portugal. Preguntado expresamente por el plan contra el paro en el que trabajan Francia y Alemania, Rajoy se definió a favor de estudiarlo, aunque aún lo desconoce.

Encuestas y protestas

"El Gobierno está tomando decisiones difíciles. No voy a pensar que esas decisiones se traduzcan en un aumento de intención de voto en cada momento", afirmó el presidente sobre las muchas encuestas publicadas estos días. En el Ejecutivo, pese al desgaste, se muestran tranquilos a tenor del desplome histórico del PSOE. Otra cosa son las comunidades, principalmente Madrid y Valencia, si bien añaden que aún queda tiempo para remontar. "Los juicios hay que emitirlos al final", emplazó Rajoy, seguro de que su política dará frutos.

En este sentido, se confesó "absolutamente consciente" de que los ajustes tienen su efecto en la calle. Es de hecho uno de los motivos por el que se mueve con pies de plomo. Desde Génova, minutos antes, su número dos, María Dolores de Cospedal, descartaba en todo caso un incendio social: "No temo un estallido. Son más los ciudadanos que creen el en trabajo diario y en el ejercicio de la responsabilidad antes que en otras actuaciones muy vistosas pero que apenas arreglan nada".

A los españoles, Rajoy solemnizó que su política económica no es fruto de la improvisación: "Tiene un sentido" y, gracias a ella, España saldrá de la crisis "más pronto que tarde". Ahora, dijo en consonancia con Coelho, son las instituciones comunitarias las que deben de mover ficha y cumplir con lo acordado: "La UE puede y debe hacer más", fue la advertencia compartida entre los dos políticos ibéricos, en relación a una unión bancaria, que querrían ver puesta en marcha cuanto antes.

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