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Llevando la suerte a todo el mundo

Recreativos Franco es una de las principales empresas del sector del juego en España y, casi desde su inicio, con una gran vocación exportadora.

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Recreativos Franco es una de las principales empresas del sector del juego en España y, casi desde su inicio, con una gran vocación exportadora.

Tras visitar la Ribera del Duero, para nuestra segunda entrega de La España que exporta hemos elegido a Recreativos Franco, una empresa que desde sus inicios 1965, y pese a trabajar en un sector en el que nada fácil, ha pasado de ser el pequeño proyecto de dos hermanos que hacían maquinas tipo flipper a una compañía con presencia en varios continentes y que ha ido abriendo caminos para su sector.

Caminos que les han llevado a casi los cuatro rincones del mundo: desde Italia o el Reino Unido a países de Iberoamérica pasando por lugares tan excepcionales como las reservas indias de los Estados Unidos.

Para conocer la trayectoria de esta compañía nos reunimos con José Miguel Esteban Yebra, Director de Marketing y Comunicación de la firma, que nos cuenta cómo la compañía se ha ido expandiendo sorteando las dificultades de un mercado sometido a una completa y compleja regulación y que no siempre funciona de la forma más transparente.

Un hito importante de esta expansión, que se inició en 1978, sólo tres años después de constituirse la compañía de forma oficial, es la empresa que la compañía creó para asentarse en el mercado norteamericano. Lo hizo en el año 2002 y la ubicó en Phoenix, Arizona. Un año más tarde abriría una oficina en la que sin duda es la meca del juego: Las Vegas.

El esfuerzo de la firma en muchos mercados le permite presumir de que en la actualidad aproximadamente el 30% de su negocio se realiza fuera de nuestras fronteras.

A través de socios locales

Normalmente la forma de Recreativos Franco de operar en el exterior es, como bien nos cuenta José Miguel Esteban Yebra, a través de socios locales: "Ellos suelen poner las instalaciones y nosotros las máquinas", que son las conocidas popularmente como "tragaperras". A cambio la compañía obtiene un porcentaje de lo que allí se facture.

El modelo les ha llevado a lograr algunos hitos importantes: por ejemplo, cuando la Administración italiana regularizó el juego lograron la primera licencia para la interconexión de máquinas tragaperras –lo que permite ofrecer grandes premios que se sortean entre miles de jugadores en distintas partes del país.

La presencia de socios locales con iniciativa puede llevar el negocio a lugares insospechados, "muchas veces un buen acuerdo depende de una relación personal". Así, por unos caminos un otros, Recreativos Franco ha llegado a puntos tan distantes como Perú, Marruecos o, como comentábamos, "una reserva india en mitad del desierto a la que había que llegar tras varias horas de viaje por carretera", como nos confiesa nuestro interlocutor, "pensé que allí no iría nadie nunca, pero lo cierto es que se llenaba y supuso un buen negocio".

En algunos casos, esa expansión en el exterior requiere de ciertas dosis de ingenio: en el Reino Unido, por ejemplo, las máquinas tragaperras tal y como las conocemos en España están mucho más restringidas, ya que se consideran "azar controlado". La solución ha sido crear una especie de cruce entre la ruleta y el bingo -los números salen de un bombo- que está teniendo mucho éxito entre los jugadores británicos.

"Si no es legal, no vamos"

Han llegado a operar en una treintena de países y en la actualidad mantienen negocios en activo en más de una docena, siendo líderes del mercado en alguno como Irlanda. Además de las puramente económicas hay otras razones para ese descenso: "En cuanto un mercado deja de ser transparente Recreativos Franco lo deja, es una política de empresa, que otras no mantienen".

Es la forma de hacer negocios de esta compañía, que Esteban Yebra resume de forma contundente en unas pocas palabras: "Si no es legal, no vamos", la empresa nunca se ha prestado a participar en aventura en países en los que el juego no estuviese legalizado y la legislación no fuese clara.

Es un punto de partida fruto de una decisión ética, pero también tiene sus razones empresariales: "Estando en un mercado extremadamente regulado ser descubierto en operaciones poco claras en algún país remoto puede comprometer tus negocios ya establecidos". No todo en el mundo del juego es, como vemos, la selva que algunos quieren hacernos creer.

Solos frente al mundo

José Miguel Esteban habla igual de claro cuando se refiere las "ayudas" con las que la empresa española sale a jugar en esa auténtica champions que son los mercados internacionales: "Para poder competir necesitas varias cosas: mano de obra a precios razonables, energía barata y que te ayuden". Y por supuesto, es difícil, si no imposible, encontrar esas cosas en España.

Nuestro interlocutor habla de lo que ocurre con el ICEX, del que dice que "han cortado todo tipo de ayudas", pero su queja va un poco más allá: "Necesitamos una administración que se ocupe por vender su país" y eso es lo que, al menos en algunos sectores, no encuentran.

Nos pone un ejemplo de cómo cree que deberían funcionar las cosas: "Hemos visto en ferias internacionales cómo le decían a alguien con un producto innovador que si se iba al Reino Unido le pagaban todo, y a cambio sólo tenía que pagar los impuestos allí. Eso es lo que hay que hacer."

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