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El mercado negro de divisas se multiplica en Buenos Aires

El Gobierno de Fernández de Kirchner mantiene las prohibiciones, pero el intercambio extraoficial florece en el centro de su capital.

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Dólares y pesos | E.Hernández

"¡Dólar, euro, real, cambio!". Ésta es la frase que más se escucha en algunas calles del centro de la capital Argentina. El dólar blue, paralelo, marginal, no oficial, es decir, el que no está controlado por el gobierno de Kirchner y se consigue en el mercado negro, está floreciendo desde que se agudizara el cepo cambiario.

A mediados de 2010 comenzó el control por parte del Gobierno peronista de Cristina Fernández de Kirchner de prácticamente todas las operaciones con dólares en Argentina. Estas medidas hacían imposible la obtención de la divisa norteamericana por parte de los argentinos. Dada la inestabilidad de la moneda nacional los ciudadanos argentinos no confiaban en su divisa por lo que muchas operaciones (compraventa de pisos y vehículos) se realizaban directamente en dólares. Además, los argentinos solían tener una buena parte de sus ahorros en esta divisa. Ante la dolarización creciente de la economía argentina, Kirchner decidió cambiar la tendencia a base de prohibiciones.

Actualmente los argentinos no pueden obtener dólar libremente ni siquiera para viajar al extranjero ya que todas sus peticiones de divisas extranjeras pasan por el estricto control de la AFIP. La AFIP es la encargada de autorizar o no la compra de dólares según la capacidad económica del solicitante. Estas prohibiciones han ido aumentando e incluyen sacar moneda en el exterior contra cuentas locales en pesos o la compra por internet.

Todas estas trabas impuestas por el Gobierno para la compra de dólar americano han llevado a un aumento del mercado negro, que hace un año era algo más discreto pero, que se ha convertido en un espectáculo imposible de eludir en calles como Florida o Lavalle, en el centro de la city porteña.

Cómo conseguir dólar blue

Nada más aterrizar en el aeropuerto internacional de EZEIZA (Buenos Aires), un remix (coche con chófer cuya tarifa se establece directamente en el origen) o un taxi son las opciones más recomendables para llegar al centro de la ciudad. El conductor, al ver que eres extranjero, directamente pregunta: "¿Ha cambiado ya? Conozco una casa de cambio de confianza". El cambio en cuevas (casas de cambio irregulares), o a través de arbolitos financieros -los argentinos ponen nombre a todo-, se ha convertido en un recurso cada vez más utilizado por los argentinos para poder conseguir dólares. Pero también por los turistas extranjeros que viajan al país latinoamericano, con el riesgo que esto conlleva.

En la calle Florida, una peatonal considerada de las más importantes a nivel comercial del país, desde por la mañana hasta por la noche más de cincuenta de estos llamados arbolitos ofrecen su cambio al grito: "¡Cambio, dólar, pago más!" o "¡Dólar, euro, real, cambio!". Mientras el cambio oficial no sube de 5,5 pesos el dólar, el blue ha llegado a rozar los 10 pesos/dólar, por lo que para los turistas esta opción puede ser bastante atractiva.

En el caso del euro, el Banco de la Nación sólo permite cambiar 300 euros en pesos por persona. Pese a esta supuesta norma, es fácil que el turista acabe consiguiendo cambiar la cantidad que pida tras una breve charla con el empleado del banco. Sin embargo, en la factura oficial que expide la entidad sólo aparecen esos 300 euros. El motivo del límite de 300 euros en pesos argentinos se debe a que esta es la única cantidad que el banco se compromete a volver a cambiar por euros si tras su estancia no gasta todo el efectivo. No obstante, cada año este tipo de normas cambian.

La cotización oficial se sitúa en torno a 7 pesos por euro actualmente, pero el euro se puede conseguir en la calle Florida por algo más de 11 pesos. El problema es que, pese a que esta alternativa resulte mucho más ventajosa para el turista extranjero que pase unas vacaciones en el país, no es segura y lógicamente es ilegal.

Sólo hace falta observar el comportamiento de estos agentes de cambio durante unos minutos para percatarse de que están compinchados. Aunque muchos argentinos cambian allí cada día, un extranjero que no conozca bien las características de sus billetes puede ser objeto de timo. Pero este no es el mayor riesgo al que se enfrentan ya que, en la mayoría de los casos, los arbolitos una vez alcanzado un acuerdo verbal sobre el tipo de cambio de la operación dirigen al interesado a una cueva -soportales de estas calles comerciales- para hacer la transacción.

En ese lugar se hace el cambio pero muchos argentinos alertan de que, en ese momento, el turista puede ser timado o peor aún, vigilado por alguna de las personas que se encuentran en esas cuevas y asaltado posteriormente para robarle todas sus pertenencias. No hay que perder de vista que algunas zonas de Buenos Aires son bastante peligrosas y que es fácil que el turista se despiste y acabe en una calle complicada.

Otra de las formas que tienen los argentinos de conseguir dólares (o los turistas un cambio más ventajoso) es aceptando en los comercios divisas extranjeras a un cambio más elevado que el que ofrecen las casas oficiales. Es común ver en tiendas, operadores turísticos o restaurantes carteles similares a los que aparecen en las fotos, cada uno con un cambio bien diferente.

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