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Una reforma ¿con energía?

Los mercados no perdonarían otro anuncio de que seguimos un año más en período de reformas, ni se creerían unas medidas de imposible aplicación o de efímera utilidad.

Pedro Mielgo
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Los mercados llevaban mucho tiempo esperando una reforma que atacase de una vez la resolución del déficit, un problema asfixiante que acumula una cuantía de cerca de 30.000 millones de euros, y un desequilibrio previsto para este año de 10.500 millones. La percepción de incertidumbre e inseguridad jurídica castigaba las cotizaciones y los bancos y los fondos de inversión que financiaron proyectos renovables se ponían en lo peor y diseñaban estrategias de reacción, unas de ataque (incluso en el frente diplomático) y otras de salida, por si fuera necesario.

La primera parte de la reforma, finalmente, ataca el déficit con medidas de urgencia que deben dar resultados en el segundo semestre de este año. Y deja para posteriores disposiciones, entre ellas un Proyecto de Ley, otros cambios regulatorios no anunciados en detalle, que hay que esperar que sean tan amplios como el actual desbarajuste legal y normativo exige.

Pero, sobre todo, a falta de conocer los detalles, la reforma debe ser dos cosas: creíble y definitiva. O tan definitiva como sea posible. Los mercados no perdonarían otro anuncio de que seguimos un año más en período de reformas, ni se creerían unas medidas de imposible aplicación o de efímera utilidad. La prolongada incertidumbre ha perjudicado gravemente la imagen de España.

Si para resolver un problema lo primero es enunciarlo con claridad, en esta ocasión el enunciado es cristalino, y es de agradecer, pues no es habitual que desde instancias políticas se reconozca la gravedad de un problema sin recurso al habitual lenguaje lleno de metáforas y eufemismos.

Es positivo que se resuelva el déficit. Pero falta por ver si el año que viene no tendremos otra sorpresa cuando entren en servicio las nuevas unidades termosolares y empecemos a pagar las primas correspondientes. También está por ver si el mecanismo de ajuste automático es de verdad automático. A medio plazo, es muy importante que lo dispuesto se cumpla.

Hay que ver también si en el proyecto de ley se abordan la mayoría de los temas pendientes -el funcionamiento del mercado mayorista, profundamente distorsionado, los pagos por interrumpibilidad (que hoy no se han mencionado), y tantas otras cuestiones-. Habrá que valorar el nuevo modelo de retribución de las actividades reguladas, cuya definición inicial parece tener sentido. También habrá que hacer balance de los daños y de los posibles remedios.

Pero, al menos, el anuncio de que habría reforma antes de las vacaciones, se ha cumplido. Ahora veremos las reacciones, los posicionamientos, los probables recursos y la letra pequeña. Entonces se podrá hacer una valoración más afinada.

Pedro Mielgo es experto en energía y expresidente de Red Eléctrica.

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