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Ansias desmedidas

El corto plazo nunca debe prevalecer sobre el largo, aunque haya elecciones que así parezcan aconsejarlo.

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El corto plazo nunca debe prevalecer sobre el largo, aunque haya elecciones que así parezcan aconsejarlo.

Es cierto que cuando algo se ansía en demasía, puede enturbiar la visión, conduciéndonos a conclusiones que se alejan de la realidad, y que habríamos sido capaces de ver si hubiéramos analizado la situación con objetividad. O sea que la objetividad suele perderse cuando el deseo de alcanzar un objetivo anula nuestra capacidad analítica.

En algún medio de comunicación escrito, he podido leer que "Alemania y Francia sacan a la UE de la recesión". Ya me gustaría que así fuera, pero podría ocurrir que los clarines hayan sonado prematuramente. Es cierto que en los dos trimestres que transcurridos de 2013, Alemania ha pasado de crecimiento cero en el primero, a un 0,7% en el segundo, y Francia ha hecho lo propio pasando de un crecimiento negativo del 0,2% en el primer trimestre a un 0,5% positivo en el segundo.

Esto, y siempre que las cifras no se corrijan a posteriori, muestra un dato positivo, por cuanto permite suponer que la tendencia negativa de ambos países puede haberse invertido, iniciando ambos una fase de recuperación. Lo que creo no puede inferirse es que ese cambio de tendencia haya sacado a la UE de la recesión en que vive.

Otra cosa es que por simple cálculo de las medias, el crecimiento de ambos países, unido al del Reino Unido –con un crecimiento en el primer trimestre del 0,3% y del 0,6% en el segundo–, y al de Portugal –del 0,4% negativo en el primero, al 1,1% positivo en el segundo– han tenido, como no podía ser de otro modo, un efecto positivo en las cifras globales de la Unión Europea. Una tendencia que, pese a su evolución favorable, sigue con una tasa negativa de crecimiento en el segundo trimestre del 0,2%, que es más acusadamente negativa para la Unión Monetaria, con un 0,7% en el mismo período.

Que el signo es alentador, no cabe duda, pero de ahí a afirmar que Alemania y Francia nos han sacado de la recesión, media un abismo. Más digno de comentario es el dato de Portugal, uno de los PIGS de Europa, que implantando las reformas precisas, merece, por derecho propio, que se realce el resultado de las mismas, al pasar en tres meses del -0,4% al 1,1%. Y es que para que un país salga de la recesión, antes que esperar que le saquen de ella los presuntamente virtuosos y potentes, conviene que haga él mismo sus reformas, aunque con ello puedan jugarse las elecciones quienes las implantan.

Un riesgo que, además, quizá tenga poca fuerza en los próximos comicios portugueses si consiguen seguir en la senda iniciada. El pueblo tendrá que reconocer el bien que, para la sociedad, tuvieron las medidas de ajuste que, aunque impopulares, se pusieron al servicio de los portugueses.

Y es que el corto plazo nunca debe prevalecer sobre el largo, aunque haya elecciones que así parezcan aconsejarlo. La historia, al fin, dejará a cada cual en su sitio.

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