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España, con Rajoy, sigue hundiéndose en el Índice de Libertad Económica

La llegada del PP a La Moncloa no ha cambiado la tendencia de los últimos años, con pérdida de posiciones y caída en valor absoluto.

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La llegada del PP a La Moncloa no ha cambiado la tendencia de los últimos años, con pérdida de posiciones y caída en valor absoluto.
Mariano Rajoy, este lunes, en Washington. | EFE

España es el país con la 49ª economía más libre del mundo. Al menos eso es lo que se desprende de la última edición del Índice de Libertad Económica (ILE) que cada año publican The Wall Street Journal y la Fundación Heritage. Los 67,2 puntos que nos otorgan los autores del informe nos da para situarnos en el Top 50 de una lista de 177 países o territorios que encabeza Hong Kong y cierra Corea del Norte.

El que quiera ver las cosas por el lado positivo puede consolarse pensando que ha ganado 4,4 puntos desde que hace veinte años comenzó a realizarse la lista (no todos los países europeos pueden decir lo mismo). Para los pesimistas (o realistas) queda el dato más sorprendente: en los últimos tres años hemos perdido tres puntos en valor absoluto y 18 puestos en el ránking. No parece la mejor noticia para un país que aspira a salir de esta crisis a base de ganar competitividad, vender más en el exterior y generar empleo de más valor añadido.

Lo primero que hay que apuntar es que este tipo de índices tienen la importancia que cada uno quiera darles. En Libre Mercado, cada año, nos hacemos eco de los resultados del ILE por varias razones. En primer lugar, es el más conocido de todos los informes de este estilo que se publican en el mundo. Además, tiene el respaldo de dos instituciones de enorme prestigio, como la Fundación Heritage (uno de los think-tank más influyentes de EEUU) y The Wall Street Journal (el periódico económico más importante del mundo). Y, sobre todo, sus resultados reflejan de forma fidedigna una realidad en muchas ocasiones olvidada: las economías más libres del mundo son también las más prósperas.

Así, la clasificación de este año la encabezan Hong Kong, Singapur, Australia, Suiza, Nueva Zelanda y Canadá, todos ellos ejemplos de riqueza, bienestar y crecimiento en las últimas décadas. Mientras, cierran la lista Corea del Norte, Cuba, Zimbabue y Venezuela, países con enormes problemas económicos y una pobreza generalizada.

¿Y España?

En este sentido, lo ocurrido con España en los últimos años es preocupante más allá del dato concreto. Ganar o perder unas décimas y subir o bajar unos cuantos puestos puede parecer anecdótico, pero refleja una tendencia inquietante. Nos alejamos de los países que mejor lo hacen y somos superados por nuestros principales competidores. Cuando un inversor extranjero se pregunte en qué país abrir una nueva planta o situar su dinero, tendrá muy en cuenta el nivel impositivo, la protección a los derechos de propiedad, la flexibilidad del mercado de trabajo o las facilidades para crear una empresa. Esto es lo que mide el ILE. Y España, después de dos décadas de mejora casi constante, lleva un lustro en caída libre:

  • Por delante de Polonia, por detrás de Omán: como ya hemos apuntado, España está en el puesto 49º de la lista de 177 países. No es una situación dramática. Algunos países europeos, como Polonia (50º), Portugal (69º) o Francia (70º), están aún peor. Aunque también es cierto que resulta muy llamativo ver cómo algunos países con economías en vías de desarrollo nos superan: Omán (48º, justo el anterior en la lista), Perú (47º) o Jordania (39º).

  • ¿Los últimos de 'nuestra' clase?: quizás pueda pensarse que comparar a España con países asiáticos, africanos o sudamericanos no tiene mucho sentido, dadas las diferencias entre sus economías, riqueza o historia. El problema es que no sólo estamos a años de los primeros puestos de la clasificación total, sino también de economías de la UE o la zona euro como Irlanda (9º), Dinamarca (10º), Estonia (11º), Reino Unido (14º) u Holanda (15º). De esta manera, en el sub-ranking regional, España está en el puesto 22º. En nuestra clase, sólo tenemos por detrás a países del este de Europa y al resto de los PIGS (Italia, Grecia y Portugal). Bueno, y a Francia, una excepción entre los países más ricos del continente.

  • Rajoy mantiene el rumbo: este índice se publica siempre a mediados del mes de enero. Normalmente, los datos que maneja son del ejercicio anterior o, incluso, de dos años antes. Es decir, para hacer el ILE-2014 se utilizan datos de 2013 y 2012. Por eso, en el ILE-2013 no se podía hacer un análisis completo de la ejecutoria en cuestiones económicas del Gobierno de Mariano Rajoy (hay que tener en cuenta que el PP llegó a La Moncloa en diciembre de 2011, por lo que ocurrió ese año no se le puede imputar).

    Pero esa excusa ya no vale. Y España mantiene con Rajoy el mismo rumbo que siguió en los últimos años de Rodríguez Zapatero. Tras llegar a los 70 puntos en 2009 y 2011 (con datos de dos años antes, no lo olvidemos), se ha pasado a una tendencia descendente, hasta los 67,2 de la actualidad. Aunque parezca una cuestión puramente anecdótica, superar esos 70 puntos te lleva a la segunda categoría del ILE (la de economías "mayoritariamente libres"); con nuestra puntuación actual, nos quedamos sólo en "moderadamente libres".

  • En libertad laboral, en el puesto 129: el ILE se divide en 10 sub-índices, que miden las diferentes aspectos de la realidad económica. España lo hace razonablemente bien (aunque en ningún caso está en el top-ten) en las clasificaciones de derechos de propiedad, corrupción, libertad para hacer negocios, moneda, comercio, inversión y sector financiero. Eso sí, hay que tener en cuenta que la mayoría de cuestiones en estas materias se deciden en Bruselas y el Gobierno central tiene muy poco margen de actuación.

    Mientras, nuestra perdición llega en tres categorías que sonarán a cualquiera interesado en la economía española: fiscalidad, gasto público y mercado laboral. Normalmente, las dos primeras penalizan a casi todas las economías europeas, que tienen altos niveles de presión fiscal. Por ejemplo, países muy libres en el resto de epígrafes, como Dinamarca u Holanda, pierden muchos puestos por sus normas tributarias. Pero lo del mercado de trabajo es una característica puramente hispana. Los apenas 52 puntos que sacamos en esta categoría reflejan una legislación rígida, intervencionista y muy poco adaptada a las necesidades de las empresas. Es lógico que también seamos el único país occidental (junto a Grecia) con una tasa de paro superior al 25%.

  • ¿Esperanza?: precisamente, en el mercado laboral tenemos una de las pocas noticias esperanzadoras. Desde el año 2010, es la categoría en la que más ha mejorado la economía española, de los 47,3 puntos a los 55,2. Sigue estando lejísimos de los países más dinámicos. Por ejemplo, Dinamarca, paraíso tradicional de la socialdemocracia, está en el quinto puesto de la lista, con 91,2 puntos. Pero al menos permite un mínimo de optimismo. También en "libertad para los negocios" y "monetaria" hay una ligera mejora en los últimos cuatro años.

  • De mal en peor: si en estos epígrafes España ha mejorado en los últimos cuatro años, hay cuatro cuestiones en las que empeora claramente. En lo que tiene que ver con la corrupción, pasa de 65 a 62,6 puntos; en libertad fiscal, de 58 a 54 puntos; en gasto gubernamental el desplome es brutal, de 54,8 a 38,7 puntos; y en el sector financiero, de 80 a 70 puntos.

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