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Diez gráficos sorprendentes sobre pobreza y desigualdad en España

Se mida como se mida, los españoles viven hoy mejor que hace 20 años, a pesar de la crisis económica.

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La tasa de pobreza extrema sube del 3,5% al 7,3% de la población.

El aumento de la pobreza y la desigualdad es uno de los muchos efectos que ha generado la crisis en los últimos años, especialmente en España, uno de los países más golpeados por el drama del paro a nivel mundial, ya que todavía registra una tasa de desempleo próxima al 24%. Sin embargo, este hecho no justifica el alarmismo que rodea a esta problemática.

Así, la pobreza real en España afecta a cerca del 5% de la población total, lo que supone unos 2,8 millones de personas, tras duplicarse desde 2007, pero no al 25%, ni siquiera al 11%, que han recogido numerosos medios de comunicación esta semana tras la publicación del informe Foessa para Cáritas.

La tasa de pobreza del 5% viene recogido en el propio estudio de la organización religiosa, pero no ha recabado la atención pública que sí han obtenido otros muchos titulares sobre el engañoso concepto de "exclusión social". Y ello, a pesar de los que autores del informe reconocen que "los ingresos siguen siendo la variable más decisiva para analizar la pobreza económica", con independencia de otras variables sociales, demográficas o políticas.

Éste no es el único dato sorprendente que incluye Cáritas:

1. Más riqueza y rentas más altas:

"Desde inicios de los años setenta hasta la actualidad, España ha pasado de ser un país de renta media a otro de renta alta" y "de un Estado de bienestar residual se pasó a otro que, aunque con grandes lagunas y cada vez más erosionado por las políticas de recortes, ofrece una cobertura más amplia en buena parte de sus servicios", indica el texto. Es decir, los españoles son mucho más ricos que hace cuarenta años y el conjunto de prestaciones sociales y servicios públicos es mucho más amplio que entonces.

"El crecimiento en términos reales de la renta media de los hogares españoles en las últimas décadas ha supuesto una mejora en el largo plazo de los niveles de vida de la sociedad", añade el estudio.

De hecho, Cáritas reconoce que el crecimiento económico registrado durante este período "benefició más a los hogares con menores niveles de renta" que a los ricos. Una idea que, curiosamente, contradice las duras críticas que lanza el estudio contra el capitalismo y el libre mercado. Los españoles que más han incrementado su renta desde principios de los 70 son las rentas más bajas, tal y como muestra el siguiente gráfico dividido en percentiles.

2. La mayoría mantiene o mejora su posición durante la crisis:

Otro dato llamativo es que la mayoría de españoles ha mantenido o mejorado su posición relativa en la escala de ingresos (deciles de renta) durante la crisis. En concreto, el 62,6% de los españoles mantuvo o mejoró su posición en los últimos años.

3. Menor desigualdad salarial:

La desigualdad salarial antes de impuestos se ha reducido de forma muy sustancial desde 1995 en toda la distribución de renta, pero especialmente en la parte baja. Dicho de otro modo, la desigualdad económica, lejos de aumentar, ha descendido en los últimos 20 años.

4. La pobreza afecta al 5% de la población:

"Aunque los ingresos siguen siendo la variable más decisiva para analizar la pobreza económica, el ciclo económico iniciado a mediados de los años noventa se caracterizó por el crecimiento económico acelerado, una notable expansión demográfica vía inmigración, el incremento del empleo y el aumento del ingreso medio por habitante", destaca el estudio.

Asimismo, "las condiciones materiales de vida […] mejoraron a lo largo del periodo: la dificultad para llegar a fin de mes y la falta de acceso a bienes de equipamiento del hogar o actividades de consumo como una semana de vacaciones pagadas fuera de casa al año, disminuyeron de forma continua hasta el inicio de la crisis", asevera.

Las situaciones de carencia muy severas, por el contrario, "afectan a un bajo porcentaje de familias": "en torno al 4% en el caso de España, como promedio a lo largo del periodo 2004-2012". Y "el porcentaje de familias en privación material severa solo superó el 5% en el año 2012, tras marcar un mínimo en torno al 3,5% en los años 2007 y 2008", añade el texto.

Valga como muestra el siguiente gráfico, en el que se observa la población que no pudo permitirse comer carne, pollo o pescado una vez cada dos días en 2013 (menos del 4%), según Eurostat.

O la población mayor de 65 años que no pudo permitirse comer carne, pollo o pescado una vez cada dos días.

5. Menos pobreza que en los años 90:

Igualmente, resulta muy relevante que, "cojamos el indicador no financiero de privación material que cojamos, estamos mejor que en los 90", aclara el economista Juan Ramón Rallo.

6. Mayor protección sanitaria:

"Después de las prestaciones de jubilación, los gastos más importantes del Estado de bienestar son la sanidad y la educación", según señala el estudio de Cáritas.

¿Cómo han evolucionado estas partidas? El siguiente gráfico muestra la tasa de variación del gasto sanitario (en términos constantes) entre 2005 y 2010: "El gasto total dedicado a la partida de sanidad aumentó un 33% en ese periodo de cinco años". Y lo mismo sucede con el gasto sanitario por persona, que aumentó un 10% en plena crisis (2007-2010).

7. Gasto educativo más alto que la media de países ricos:

Aunque el gasto público en Educación ha disminuido en torno a 6.000 millones de euros o algo más de medio punto del PIB entre 2009 (5% del PIB) y 2013 (4,5% del PIB), el gasto público por alumno en la educación pública en España sigue siendo superior al de la OCDE (grupo de países ricos) y al de la UE.

8. Mayor protección social:

Pese a la crisis, el gasto en protección social ha subido desde el 66% de la media europea en 2003 hasta el 71,6%.

9. Garantía de ingresos mínimos:

La denominada garantía de mínimos son aquellas prestaciones que proporcionan un ingreso mínimo condicionado a prueba de necesidad, es decir, a la comprobación de insuficiencia de recursos. Por ello, estos mecanismos constituyen la última protección frente a la pobreza que cubre riesgos o contingencias en ausencia de otros programas.

El volumen de población cubierto por las prestaciones de última red, que había disminuido lentamente durante el periodo de crecimiento económico, aumentó rápidamente entre los años 2008-2010, manteniéndose en niveles elevados desde entonces.

"El aumento del desempleo de larga duración ha impulsado el incremento tanto de los subsidios en todas sus modalidades como de las prestaciones de renta mínima", indica el informe.

10. Y rentas mínimas de inserción:

Por último, las rentas mínimas de inserción (RMI) son el mecanismo de subsidio de poblaciones potencialmente activas cuando no existe o es muy débil el vínculo contributivo previo. Las rentas mínimas de las CCAA constituyen un recurso al que pueden acudir aquellas personas que han agotado su relación con otras prestaciones o que carecen de acceso a ellas. Proporcionan un subsidio de menor intensidad y sujeto a mayor condicionamiento.

Los programas de RMI crecieron también en los primeros años de crisis, de manera que en 2011 el número de hogares perceptores de prestaciones de este tipo duplicaba el de 2008. En 2012, algo más de doscientos mil hogares habían accedido a este tipo de prestación.

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