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Uber no se rinde: vuelve a operar en España repartiendo comida

Tras su prohibición para transportar viajeros, los conductores de Uber han empezado a repartir comida a domicilio.

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Tras su prohibición para transportar viajeros, los conductores de Uber han empezado a repartir comida a domicilio.

Uber insiste en el mercado español. La compañía estadounidense que pone en contacto online a conductores y pasajeros para realizar desplazamientos por las ciudades ha dado un nuevo giro a su estrategia de negocio para seguir trabajando en España. Tras la prohibición de operar en todo el territorio nacional transportando viajeros, los conductores de Uber se han estrenado este jueves en Barcelona transportando comida.

Su nuevo proyecto se llama UberEats y presta un servicio de reparto de menús preparados por distintos restaurantes de la Ciudad Condal. La idea no es nueva, la empresa ya inauguró este negocio en Los Ángeles hace un tiempo, aunque Barcelona es la segunda ciudad del mundo en la que se ha llevado a cabo.

Lo curioso del sistema es que los restaurantes asociados elaboran unos menús diarios específicos para ser transportados por Uber que no se podrán adquirir directamente en el establecimiento. El servicio está disponible disponible todos los días de la semana durante la hora de la comida (de 12:30 a 15:30 horas) y la cena (de 20:00 a 23:00 horas).

Cada pedido tiene un precio que va de los 9 a los 12 euros, a los que se le añade un extra de 2,50 euros fijos por el transporte, independientemente del número de menús que solicite el usuario. En la carta disponible podemos encontrar todo tipo de platos: paella, perritos calientes, wok de fideos, fideuá, caldereta de pescado o hamburguesas. Los conductores transportan cada pedido en su coche en contenedores frigoríficos individuales.

Fuentes de la compañía explican a Libre Mercado que para garantizar que el encargo le llega al cliente "en menos de 10 minutos", cada conductor tiene distribuida un área de actuación y gracias a ese sistema frigorífico, pueden acudir al restaurante con menos frecuencia, ya que "de un viaje" cargan en el coche "muchísimos" pedidos.

Para realizar un pedido, los clientes tan solo tendrán que abrir su aplicación de Uber y pulsar sobre el icono UberEats. Como en la antigua aplicación de transporte de viajeros, los usuarios pueden seguir el trayecto a tiempo real vía GPS a través de la app y el pago se efectúa sólo con tarjeta de crédito, sin dinero en efectivo.

"Cumple con toda la legislación"

Desde la compañía aseguran que "no tenemos miedo" de que la legislación española o las patronales de transportistas consigan volver a paralizarles su actividad porque "nuestros conductores cumplen con toda la legislación vigente".

"Gracias a nosotros, muchos establecimientos que no se habían planteado implantar el transporte a domicilio lo han hecho y estamos convencidos de que esto va a funcionar", declaran.

Uber explica a este periódico que han obligado a todos sus chóferes a darse de alta como autónomos "que es único requisito que se necesita en estos casos, ya que es el restaurante el que se encarga de solicitar la licencia para transportar su comida y, una vez aceptada, sólo tienen que seleccionar al personal encargado del traslado". Sobre si los conductores necesitan algún carnet especial de manipulador de alimentos, Uber afirma que no "porque ellos no tocan la comida en ningún momento, es el restaurante el que se encarga de su envasado".

Muchos de estos conductores son antiguos trabajadores de la plataforma de transporte de viajeros. Cuando se le pregunta, la compañía no tiene reparo en informar de que de los 2,50 euros que se embolsan por cada pedido, Uber se queda con el 20% y el conductor con el 80%.

"Hay esperanza para Uberpop"

A finales del paso mes de diciembre, el juez de lo Mercantil número 2 de Madrid ordenó la cesación y prohibición en todo el territorio nacional del Uber. En un auto el magistrado acordó estimar las medidas cautelares propuestas por la Asociación Madrileña del Taxi planteada de forma previa a la interposición de una futura demanda contra la empresa estadounidense.

En la misma resolución se exigía a las empresas de telecomunicaciones y de pago electrónico para que prohibieran todo tipo de transacciones y alojamiento de la Uber. Días después, la aplicación dejo de funcionar en nuestro país.

Uber, que ha recurrido esta decisión judicial, asegura que "hay esperanza para que finalmente nos dejen funcionar". Declaraciones como del presidente de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC), José María Marín Quemada, abogando por una regulación "constructiva e imaginativa" de los nuevos negocios de la llamada economía colaborativa, son las que secundan la confianza de Uber en nuestro país.

Quemada rechaza que se haga una "defensa a ultranza del status quo" que suponen "negar la realidad" porque "la aparición de nuevos modelos de negocio supone una excelente oportunidad económicos".

En Libre Mercado

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