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Gabriel Ruiz Ramírez

Oro, expansión monetaria y crisis II

Que haya más dinero en el sistema no nos hace más ricos, sino todo lo contrario.

Gabriel Ruiz Ramírez
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En el artículo anterior quedaron pendientes de contestación cuáles eran las consecuencias para los ciudadanos de que los bancos centrales hayan podido poner en marcha la "maquinita de hacer billetes" y cómo podemos protegernos. Para explicarlo, por aquello de que una ilustración es más útil que mil palabras, pongamos un ejemplo sencillo.

Supongan que somos una peña de 10 amigos, la peña "Los Generosos". Llegan las navidades y entre todos compramos un cupón de lotería de navidad con la esperanza de que nos toque "el gordo". Si nos toca, nos tocaran 4.000.000,00 €. Es decir 4 millones entre 10… tocamos a 400.000 € cada uno. Pero como nos llamamos "Los Generosos", pensamos en hacer 100 participaciones. Claro, 4 millones a repartir entre 100, tocamos a 40.000 € cada uno. Pero aún vamos un paso más allá. Como somos "Los Generosos" y nos imbuimos del espíritu navideño, hacemos 1.000 participaciones, con lo que tocamos a 4.000 € cada uno. Y si siguiésemos… bueno ya sabemos: nos quedaría una cantidad ridícula.

Recuerdo un spot publicitario que al final del mismo se decía -en mi opinión acertadamente-: "Porque tal y como están las cosas, lo que de verdad vale, son las cosas". Los productos de consumo, los servicios, etc., siguen siendo los mismos. Entonces, ¿por qué cuando íbamos a comprar al supermercado hace 12 años con 5.000 de nuestras pesetas de entonces se hacía una compra generosa, y hoy con 30 € -su equivalente monetario- no compramos ni los artículos de higiene para la familia?

La razón es muy sencilla. Volviendo a nuestro ejemplo, el cupón premiado es lo que vale nuestro país o nuestra zona monetaria en términos contables, incluida la generación de bienes y servicios (PIB). Las participaciones son el dinero puesto en circulación por el sistema bancario, es decir, los bancos centrales, más el dinero que generan las propias entidades bancarias a través de la reserva fraccionaria. Cuantas mas participaciones, o cuanto más dinero hay en el sistema, menos tenemos con respecto del total.

Por lo tanto, contrariamente a lo que muchos creen, que haya más dinero en el sistema no nos hace más ricos, sino todo lo contrario. El resultado es que necesitamos más unidades monetarias para seguir adquiriendo los mismos bienes y servicios que adquiríamos hace 12 años. Y así nos encontramos con que una familia en cuyo único ingreso es el de uno de sus miembros que sea mileurista, no llegan a final de mes ni comiendo "papas" todos los días. Ojo, que 1.000 € equivalen a 166.386 pesetas, un sueldo bastante aceptable hace 12 años.

Para que puedan hacerse una idea, hagamos algunos números. Supongan que hace 12 años, hubiésemos cogido dos cajas y hubiésemos guardado en la primera 10 billetes de 100 €, es decir 1.000€ o un sueldo aceptable, y en la otra su equivalente en oro al precio que estaba entonces. Doce años después, abrimos ambas cajas y ¿qué tenemos? Pues lo mismo que habíamos guardado.

Ahora pregúntense, ¿podemos comprar con los 1.000€ lo mismo que comprábamos hace 12 años? Obviamente, me dirán que no. Pero, ¿y con el oro, podríamos comprar lo mismo que entonces? ¿cuál sería ahora su precio? 3.300€. Esto hoy resultaría igual que entonces los 1.000€ ¿Han crecido en la misma proporción los salarios? NO, rotundamente NO.

Hasta el año 2010, los países occidentales -desde que abandonaron el patrón oro- renovaban cada 5 cinco años un acuerdo para vender de manera acordada sus reservas de oro, oficialmente con el propósito de "estabilizar el mercado del oro". Yo preguntaría aquí, ¿con el propósito de estabilizar o de bajar de manera artificial el precio y que no se les descubriese el pastel?

No obstante, y aun realizando estas ventas de 400 toneladas anualmente, desde el año 2000 el precio del oro no ha parado de subir. Sin embargo, desde el año 2011, no solo se frenaron las ventas por parte de estos países, sino que estos mismos bancos centrales, excepto curiosamente la Reserva Federal Norteamericana, comenzaron a comprar oro aproximadamente la misma cantidad que antes estaban vendiendo. Sumen a esto que países como China y Rusia se están deshaciendo de sus reservas en dólares a un ritmo inquietante para convertirlo en oro.

Varios países europeos han puesto en marcha acciones para retornar a suelo patrio las reservas de oro que estaban custodiadas fuera de sus países para diversificar el riesgo. La pregunta es, ¿qué está ocurriendo realmente?

Lejos de lo que decía en el año 2007 el Sr. Solbes, el euro no es ni mucho menos una moneda fuerte y segura. Lo ocurrido hace 2 años con Grecia y lo que está ocurriendo, así lo pone de manifiesto por mucho que crean que una mentira, a base de repetirla muchas veces, se convierte en verdad. Una de las posibilidades que se barajan es que en uno de estos sobresaltos el euro desaparecerá y los países tendrán que volver a emitir su propia moneda como quiera que la vuelvan a llamar. En esa situación los países con reservas de oro más importantes se llevarán el gato al agua en el sentido de tener una divisa fuerte con la que dominar el sistema monetario.

El día 22 de enero, el BCE anunció la puesta en marcha de una nueva inyección cuantitativa de más de 1 billón de euros. La deuda externa de la mayoría de ellos es impagable y ya se da la explicación de que, en realidad, la deuda soberana es una deuda perpetua que nunca se paga y que únicamente se pagan los intereses, renovándose esta deuda de manera infinita. A mí me suena esto a un sistema piramidal, y si no piénsenlo por un rato.

Y ante esto ¿qué hacemos? Que cada uno piense lo que quiera, desde luego mi recomendación es, y tómenla como una recomendación de amigo, adquieran ustedes oro físico en lingotes certificados y provenientes de una refinería con homologación del mercado de Londres (LBMA), bien por peso o a través de programas sistemáticos de adquisición con un importante valor añadido.

La historia está para que aprendamos de ella y los errores del pasado se están repitiendo de nuevo. De todo ello podemos sacar una conclusión clara: el oro ha salido indemne de todas las grandes dificultades del pasado. Si algún día deja de valer será, o porque a algún loco le da por apretar el "botón rojo" y salimos todos por los aires, o si usted es creyente, porque llegue el día del juicio.

Gabriel Ruiz Ramírez es director de www.metalesdeinversion.com

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