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Gabriel Ruiz Ramírez

Oro, Inflación y QE

La inflación no subirá de manera natural hasta que los precios no se ajusten en la misma medida que lo han hecho los salarios.

Gabriel Ruiz Ramírez
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Que la economía se está moviendo es algo que no se puede negar. Es evidente. Ahora bien, que hayamos salido de los ajustes estructurales necesarios para que de verdad nuestra economía goce de una buena salud, ya es harina de otro costal. En los cursos y conferencias que imparto habitualmente me preguntan cuál es mi opinión sobre por qué si la economía está mejorando y el PIB crece, la inflación no sube e incluso baja.

Desde que comenzó la crisis, hemos escuchado a muchos especialistas decir que era necesario hacer que nuestra economía fuera mas competitiva rebajando los costes salariales. Cierto, una parte importante de esos ajustes, en lo que depende de la fuerza laboral ya se ha hecho, ya que los sueldos en general y algunos de ellos en particular se han reducido de manera drástica. Cosa distinta ha ocurrido con los costes que se imponen al trabajo vía impuestos, que lejos de rebajarse, se han incrementado para seguir alimentando al monstruo de sector público que tiene y mantiene nuestro país. A menudo suelo poner ejemplos que ayuden al público en general a comprender sin términos técnicos lo que quiero explicar.

Pues bien, imaginen un carro al que hubiese que cambiar las ruedas, pero al cambiarlas, en un lado ponemos ruedas de un tamaño o diámetro y en el otro ruedas de un tamaño o diámetro mucho mas pequeñas, ¿qué ocurriría con lo que intentásemos transportar en el carro? Es obvio, se caería. A menos que cambiásemos las ruedas y todas fueran del mismo tamaño el carro tendría un grave desequilibrio. Lo mismo está ocurriendo con nuestra economía. Una vez mas se hace necesario salir de los despachos y hablar con la gente que depende de un sueldo para sobrevivir a fin de saber qué está pasando de verdad.

La economía se ha ajustado en parte por los costes laborales, pero desde luego mantendrá los enormes desequilibrios que tiene, hasta que no se ajusten los márgenes en las empresas y los costes que sufrimos por la carga impositiva.

La inflación no subirá de manera natural hasta que los precios no se ajusten en la misma medida que lo han hecho los salarios. El verdadero problema es que hay una parte importante de la población que no es que no quiera consumir o gastar, es que no pueden o no les llega el sueldo. Simplemente sobreviven. Por otro lado, la banca no presta un euro como no se les garantice con lo que tendrán nuestras siete siguientes generaciones, que se les va a pagar, algo por otro lado totalmente legitimo.

¿A que nos lleva esto? A que la QE, la inyección de dinero, que acaba de poner en marcha el Banco Central Europeo no va a servir para nada. El dinero que los bancos empiezan a tener en las manos les quema. Siguen sin prestar a la gente al ritmo que se necesita, a unos porque tienen un scoring demasiado bajo para prestarles, otros porque no se fían de la situación y pudiendo, no se endeudan. Así, mucho me temo y no soy el único, que piensa que todo ese dinero irá a financiar a los estados, entre ellos el nuestro, cuyo sector publico es la máquina mas destructiva jamás inventada para destruir riqueza.

A ello añadimos, las tensiones internacionales en temas energéticos; las tensiones de EEUU y la Unión Europea con Rusia; la desaceleración de la economía China; la amenaza de los extremismos religiosos y la guerra de divisas -que está produciendo devaluaciones constantes-, en la que estamos inmersos, cuyo final nadie conoce. Y el cóctel es verdaderamente explosivo, muy explosivo diría yo. En todas estas circunstancias, el oro, como activo de inversión ha demostrado tener el mejor comportamiento tanto en épocas de inflación como de deflación en lo que a conservar el poder adquisitivo de sus poseedores se refiere. Por esta razón muchos analistas han recomendado tradicionalmente invertir una parte de nuestro dinero en piezas pequeñas de oro, para poder venderlo poco a poco en circunstancias que dentro y fuera de nuestro país se pueden poner muy difíciles. Finalmente, si todo se solucionase, cosa que se antoja hartamente complicada, no habrá perdido nada. Habrá tenido una "válvula de escape". Pero si no fuese así.

Gabriel Ruiz Ramírez es director de www.metalesdeinversion.com

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