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Pobreza y estadísticas: cinco titulares que no encontrará buscando en Google

El alarmismo copa los titulares sobre riesgo de pobreza o exclusión social. ¿Qué se esconde detrás de las cifras publicadas esta semana?

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Ha sido uno de los datos de la semana. Probablemente el más comentado, junto al resultado de las elecciones autonómicas y municipales, en barras de bar y tertulias televisivas. Según la Encuesta de Condiciones de Vida del INE para 2014, la "población incluida en al menos uno de los tres criterios del riesgo de pobreza o exclusión social por componentes" alcanza el 29,2%. ¿Y qué significa esto? Pues según los titulares que hemos podido ver en la prensa de esta semana, más o menos lo siguiente:

Varios de estos reportajes se acompañan de fotos de personas buscando en el cubo de la basura, vídeos filmados en comedores sociales o imágenes de los bancos de alimentos. Si es cierto que el 29,2% de los españoles vive en "riesgo de pobreza" es que la situación es mucho peor de lo que nos imaginábamos. ¿Uno de cada cuatro de nuestros compatriotas tiene problemas para comprar comida, como parece colegirse de estas noticias? ¿Hay catorce millones de personas pobres o casi pobres en España? ¿Ha empeorado la situación con el Gobierno del PP? ¿Es que la recuperación no sirve de nada?

La respuesta a todas las preguntas anteriores es NO. Pero no será fácil que la encuentre. Hay un famoso comentario cínico sobre el periodismo que dice aquello de "no dejes que la verdad te estropee un buen titular". En este caso podría ser algo así como "no dejes que la explicación de una estadística te arruine una noticia sensacionalista o una buena foto de un mendigo".

La realidad

Que España está en crisis y que hay millones de personas que lo pasan mal es una evidencia. Por ejemplo, los más de cinco millones de parados y sus familias. O los millones de pensionistas que cobran pensiones no contributivas o de viudedad que no llegan ni a los 600 euros. Incluso, trabajadores que han encontrado empleos temporales o de media jornada, apenas pueden permitirse ninguna alegría si quieren llegar a fin de mes. Y esta situación se ha acentuado con la crisis. Al principio, muchas familias pudieron resistir con ahorros o quizás con el subsidio del paro. Pero unos y otros se han ido terminando y muchos de nuestros vecinos se encuentran sin red de seguridad.

Pero la cuestión es cómo reflejar eso en números y en imágenes. Hace unos meses ya explicábamos que las estadísticas de pobreza presentan numerosos problemas, que empiezan con los nombres, muchas veces traducciones demasiado literales del inglés o directamente incorrectas. Eso no quiere decir que el trabajo de campo esté mal hecho, que los datos del INE no sean ciertos o que las cifras sean inútiles. De hecho, son una herramienta muy buena, tanto para medir la situación actual como su evolución en el tiempo.

Pero, cuidado, lo que el Instituto Nacional de Estadística ha mostrado no es lo que se intuye detrás de estas noticias. Sus datos son los que son... ¿un hombre rebuscando en un contenedor como personificación de una realidad que alcanza al 30% de los españoles? Pues no, eso no es lo que dice el INE.

1. Datos de hace dos años, como mínimo: la Encuesta de Condiciones de Vida (ECV) que se ha publicado esta semana "fue realizada en la primavera de 2014" y ofrece "información sobre los ingresos medios de los hogares durante el año 2013". El PIB en España cayó en 2013 un 1,2% y subió en 2014 un 1,4. En 2015, se espera que alcance tasas cercanas al 3%. Pero nada de lo ocurrido en el último año y medio (el de la recuperación) ha sido incorporado todavía a estas cifras de ingresos. Cuando se dice "la recuperación no se nota en las cifras de pobreza" (y se dice mucho), habría que explicar que es imposible que se note, más que nada porque muchas de estas cifras son anteriores a la recuperación.

No es una cuestión menor, entre otras cosas por sus implicaciones políticas. La publicación de las estadísticas de pobreza y desigualdad se ha multiplicado desde que el actual Gobierno llegó a La Moncloa, aunque muchas de ellas empezaron a empeorar a partir de 2008-2009. Y pocas veces se dice o se explica (o se hace sólo en las últimas líneas) que la tendencia empezó con el PSOE al mando o que, incluso, hay algunas cifras que han empezado a cambiar en los últimos meses.

2. La prueba de la desigualdad: el sesgo temporal puede verse mejor con los datos de desigualdad, uno de los temas de moda. Según Eurostat, en España el Índice Gini creció con fuerza de 2007 a 2012 (cinco ejercicios de José Luis Rodríguez Zapatero y uno de Mariano Rajoy). En 2013, sin embargo, la tendencia cambió y por primera vez desde el inicio de la crisis, el índice bajó. Probablemente la causa no esté tanto en una medida gubernamental concreta para reducir la desigualdad, como en el comienzo de la recuperación del mercado de trabajo (del mismo modo que el crecimiento anterior no se debía a la maldad del Ejecutivo socialista en favor de los ricos, sino a un paro que se había disparado).

En realidad, en España las cifras de desigualdad se mueven al ritmo que marca la creación o destrucción de empleo. Pero eso no debería importar a todos aquellos que titularon que la desigualdad se disparaba con la crisis según subía el Índice Gini o que con el PP la distancia entre ricos y pobres era mayor que nunca. Si son honestos y como teóricamente les preocupa tanto la desigualdad (que aseguran que es el mayor problema de España) deberían recoger y celebrar el cambio de tendencia que muestra Eurostat. Intente hacer una búsqueda en Google y verá cuántos resultados encuentra.

3. Una medida relativa: en la página dos de la nota de prensa del INE se dice "la población en riesgo de pobreza es un indicador relativo, que mide desigualdad. No mide pobreza absoluta, sino cuántas personas tienen ingresos bajos en relación al conjunto de la población. El umbral de riesgo de pobreza se fija en el 60% de la mediana de los ingresos por unidad de consumo de las personas" (la mediana no es exactamente igual a la media, "es el valor que ordenando a todos los individuos de menor a mayor ingreso deja al 50% a cada lado").

El siguiente cuadro muestra los umbrales de riesgo de pobreza para hogares unipersonales y para hogares con dos adultos y dos niños. Son cifras bajas y, además, el umbral ha caído durante la crisis (es decir, que ahora los hogares considerados pobres tienen aún menos ingresos). Nada hay de bueno en esto, incluso teniendo en cuenta que la inflación se ha mantenido plana o ligeramente en descenso (por cierto, otro ajuste que no estaría de más hacer a la estadística). Pero, ¿hablamos de gente que está rebuscando en el cubo de la basura?

INE

4. Casa y edad: cualquiera que busque en Google o en alguna otra página similar podrá ver que los titulares de esta semana se han centrado en hogares, familias y menores, pero no hay demasiadas referencias a ancianos y mayores de 65 años en general. ¿Y eso? ¿No son nuestros pensionistas uno de los colectivos más vulnerables cuando golpea la crisis?

Pues según el INE, no. Lo que dice el Instituto Nacional de Estadística es que la población en riesgo de pobreza de 65 y más años, una vez imputada la vivienda en la que viven (es decir, no teniendo en cuenta sólo ingresos, sino también si pagan alquiler) ha pasado del 10,3% en 2010 al 5,9% en 2014 (con ingresos de 2013, recordemos).

Población en 'riesgo de pobreza' por edad

¿Y esto a que se debe? ¿Tenemos gobiernos especialmente preocupados por nuestros mayores? Pues también se merecerían una noticia. Algo del tipo: "Zapatero y Rajoy reducen la pobreza de los ancianos a la mitad" o algo así. Tampoco es sencillo que encuentre algo así por la red. Y la verdad es que no sería muy preciso.

En realidad, lo que ha pasado con los mayores es más o menos lo mismo, pero en sentido contrario, a lo que ha ocurrido a nivel general. Hay una realidad: los ingresos de los pensionistas sí han crecido durante esta crisis, tanto porque se han revalorizado las prestaciones casi todos los años como porque los nuevos jubilados tienen pensiones medias más altas que los antiguos. Pero también hay una cierta distorsión estadística: los mayores ya tenían sus casas pagadas (les afectó menos la burbuja inmobiliaria), muy pocos están de alquiler, si el umbral de pobreza baja pasan a estar por encima porque sus ingresos están garantizados, etc... La diferencia es que cuando la estadística se porta bien, se ignora; y cuando se porta mal, se repite a todas horas sin ninguna explicación adicional.

5. La suma de todos: "El indicador AROPE (ver cuadro) de riesgo de pobreza o exclusión social es un indicador agregado que combina tres conceptos: riesgo de pobreza, carencia material y baja intensidad en el empleo".

Índice AROPE

Alrededor de esta tabla se han construido casi todas las noticias de esta semana. Ha habido quien se ha centrado más en la línea de "riesgo de pobreza" y el que ha tomado el indicador general, AROPE, que agrupa a todos los que estén en una de las tres situaciones (no es un sumatorio, porque hay muchas personas que pueden estar en varios grupos a la vez). ¿Qué significan estos tres índices?

  • Riesgo de pobreza: lo hemos apuntado anteriormente, "se fija en el 60% de la mediana de los ingresos por unidad de consumo". ¿Qué es unidad de consumo? Pues hay una escala: 1 para el primer adulto de cada hogar; 0,5 para el segundo adulto y 0,3 para cada menor de 14 años.
  • Carencia material severa: estar en al menos 4 de las siguientes nueve situaciones. No puede permitirse vacaciones una semana al año; comprar carne, pollo o pescado cada dos días; temperatura adecuada en su vivienda; gastos imprevistos. Ha sufrido retrasos en los pagos de recibos relacionados con la vivienda principal. No tiene automóvil, teléfono, televisor o lavadora.
  • Baja intensidad laboral: hogares en los que sus miembros en edad de trabajar lo hicieron menos del 20% del tiempo potencial de trabajo.

Como decimos, cualquiera que esté en cualquiera de estas tres situaciones es considerado en riesgo de pobreza o exclusión social. El problema es que puede haber numerosos casos de personas que cumplan alguna de estas condiciones y no tenga ningún problema (por ejemplo, un estudiante que vive solo y no trabaja). Pero además, habría que preguntarse si la mayoría de los que entran en la estadística porque realmente lo están pasando mal están bien representados por una foto de un comedor social. Y no lo parece.

En realidad, cuando pensamos en pobreza, el dato que puede servir como mejor aproximación es la de Carencia Material Severa. Es decir, personas que cumplen 4 de las 9 condiciones apuntadas. Y hay que decir que ese 7,1% es muy elevado. Hablamos de más de tres millones de personas. Incluso si tomamos sólo a los que dicen que no pueden permitirse comprar carne-pollo-pescado cada dos días (quizás el indicador más llamativo), hablamos del 3,5% de la población en 2013. Es decir, un millón y medio de españoles vive en un hogar que no puede permitirse comprar alimentos básicos cada dos días. Es mucho, es gravísimo y es una cifra que ha crecido con la crisis. Pero no es equivalente a decir o insinuar que el 29% de los habitantes de nuestro país tiene problemas para comprar comida o afrontar gastos de primera necesidad.

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