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Triste, pero cierto: los españoles cobramos 'lo que nos merecemos'

España está en mitad de la tabla de la UE tanto en cuanto a sueldos por hora como en lo referente a productividad.

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Los sueldos en España son muy bajos. En los últimos meses, pocos temas han acaparado más titulares, conversaciones en tertulias o charlas de café. En los primeros años de la crisis, el ajuste en las empresas llegó fundamentalmente a través de despidos, fundamentalmente de empleados temporales. Desde 2012-13, se ha sentido más en términos salariales. Sindicatos y patronal han firmado varios acuerdos de moderación en los costes laborales y, además, se ha extendido el uso del contrato a tiempo parcial o la reducción de jornada como alternativa al despido.

Más allá de la discusión sobre la reforma laboral y sobre si pesan más sus efectos positivos o negativos, parece haber un acuerdo generalizado en que los españoles cobramos poco y esto no puede seguir así. Pero, ¿es verdad? La respuesta no gustará a casi nadie, pero lo cierto es que, mirando las estadísticas, nuestros sueldos son más o menos los que nos merecemos.

Hay que aclarar que no hablamos sobre cada caso particular. Ésa sería una discusión eterna. Por ejemplo, habrá cientos de miles de becarios o empleados con contratos temporales que sientan que merecerían un salario más alto y que piensen que son los paganos de la legislación laboral española y de esa maldita dualidad de la que tanto se habla. Las estadísticas apuntan a que existe una enorme brecha entre las condiciones de fijos y no fijos, y que las condiciones de acceso y salida al mercado condenan a la precariedad a miles de jóvenes, con lo que eso implica también en términos de sus ingresos.

Pero no hablamos de eso. La cuestión es más general. La pregunta es, ¿cuánto cobramos los españoles en comparación con los trabajadores de los demás países de la UE? ¿Hay algo especialmente llamativo en nuestras condiciones laborales? Y la respuesta es que más o menos ganamos lo que nos corresponde en función de nuestra productividad. También es verdad que no es mucho, al menos si nos comparamos con los países más ricos de la UE. Pero es que somos mucho menos productivos que daneses, alemanes o austriacos. Por eso ganamos menos que ellos... desgraciadamente.

Sueldos y productividad

Este miércoles, Funcas publicaba un estudio sobre los costes laborales en la Eurozona y el tema volvía a estar sobre la mesa. La siguiente tabla muestra la clasificación de "costes laborales totales por hora":

Costes laborales. Funcas

Como vemos, España está en la mitad. Por detrás de todos los países ricos (Dinamarca, Bélgica, Suecia... incluso Italia) y por delante de los países del sur y el este de la Unión. Para los optimistas, estamos más cercas del grupo de cabeza que del pelotón de cola. Los pesimistas dirán que somos los mejores de la clase de los torpes.

Es cierto que esta tabla se refiere a costes laborales. Y eso no es exactamente el salario, porque también incluye cotizaciones sociales y otras obligaciones legales a las que la empresa debe hacer frente. En España, los costes no salariales están por encima de la media, lo que tiene un impacto negativo en los sueldos finales. O por decirlo de otra manera, si el Estado cobrase algo menos, al trabajador le quedaría algo más.

Pero no es sólo cuestión de las cotizaciones. Por ejemplo, el siguiente cuadro viene de Eurostat y organiza a los países según los sueldos brutos por hora. Como puede verse, no hay muchas diferencias con el anterior. Los daneses cobran 25 euros a la hora, los españoles 9,4 euros y los búlgaros 1,5 euros. Entre medias, se reparte el resto de los países. También es cierto que en la línea inferior, en la que se dan las cifras en paridad de poder adquisitivo, la diferencia es menor (al final del artículo, cuadro con el código que corresponde a cada país).

Sueldo bruto por hora. Eurostat

Hasta ahora todo era más o menos conocido. Lo que dicen los datos es que los sueldos en España son tirando a medio/bajos. La pregunta es ¿existe alguna explicación? Y viendo la siguiente tabla parece que sí. De nuevo, son datos de Eurostat, en este caso sobre productividad. No hay que esforzarse mucho para ver que más o menos se corresponde con las anteriores. Más allá de los titulares, de las proclamas populistas o de los chascarrillos de barra de bar, lo cierto es que no hay mucho misterio: sueldos y productividad van ligados. O por decirlo de otra manera: tanto vales (o tanto produces), tanto cobras.

Productividad / hora. Eurostat

El futuro

Lo anterior tiene una lectura negativa: si los periodistas, abogados o fontaneros españoles cobramos menos que nuestros colegas en Dinamarca no es porque haya una especie de confabulación contra nosotros, ni porque nuestros empresarios sean malvados, sino porque somos menos productivos (o trabajamos en empresas menos productivas, aunque uno pueda ser excepcional en su empleo).

Pero también se puede ver de una forma positiva: no es una maldición. Si subimos nuestra productividad conseguiremos también incrementos de sueldo. Es lo que ha ocurrido desde los años 60, por ejemplo. En aquella década, nuestros padres cobraban menos que los argentinos, un país al que hace mucho tiempo que dejamos atrás.

¿Y cómo conseguir más productividad? No es sencillo, ni cambiará a corto plazo. Depende de los trabajadores, pero también de las empresas; del empleado de a pie y de su jefe. Todos ellos son culpables y víctimas. No es que los curritos españoles sean tontos, ni que nuestros empresarios sean ineptos... Pero unos y otros son menos productivos que sus pares en el norte de Europa. Por eso, hay que tener claro que hablamos de problemas estructurales:

  • Formación: necesitamos más y mejor, en el sistema educativo, pero no sólo, también a lo largo de la carrera laboral
  • Empresas: normalmente las compañías más grandes suelen ser más productivas e innovadoras. España tiene un problema en cuanto al tamaño de las empresas, entre otras cosas porque complica mucho la vida a las pymes que quieren crecer
  • Capitalismo: la acumulación de capital es clave y llega de la mano de la inversión y el ahorro (también en esta cuestión ayuda el tamaño de la empresa)
  • Contratos y carrera laboral: los contratos temporales y precarios, tan habituales en España, no ayudan precisamente a la productividad de los trabajadores. Los incentivos son malos para las empresas (no tiene mucho sentido gastarse dinero en formar a un empleado que se va a ir en dos meses) y para los trabajadores (en vez de pensar en términos de carrera profesional se tiene un horizonte a corto plazo)
  • Entorno normativo: las leyes deberían fomentar la excelencia, incentivar a los más productivos y no proteger a los improductivos, facilitar la creación de empresas, no condenar de por vida al que fracasa de buena fe, apostar por los mercados abiertos... En ninguno de los índices que miden la libertad económica o la competitividad de una economía, España destaca.

A corto plazo, el objetivo de la economía española debe ser que su relación costes/productividad sea favorable respecto a la de sus principales rivales. En su estudio, Funcas recuerda que "los países con los costes laborales más bajos no necesariamente tienen una ventaja competitiva respecto a otros países con costes más altos. Una evaluación apropiada de los costes debería tener en consideración la productividad".

En ese sentido, llama la atención el caso de Italia: como hemos visto, los costes en este país son algo más elevados que en España, aunque en términos de productividad estamos casi empatados. Y aunque no es tan claro, también con los franceses la relación es favorable a nuestros intereses. Por eso, tantos analistas internacionales e inversores son optimistas sobre el futuro a corto plazo de nuestra economía: si no hay grandes cambios, las empresas españolas estarán en muy buena situación para competir en la próxima década frente a sus rivales tradicionales.

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