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Ultimátum a Tsipras: o aprueba un 'paquetazo' de medidas o Grecia saldrá del euro

La UE pone al líder de Syriza entre la espada y la pared: le exige compromisos concretos antes del miércoles o no habrá acuerdo.

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Alexis Tsipras, este domingo, entre Angela Merkel y François Hollande. | EFE

Según ha anunciado el primer ministro belga, Charles Michel, a través de su cuenta de Twitter, el Eurogrupo habría alcanzado ya un acuerdo con el primer ministro griego Alexis Tsipras, aunque, de momento, éste acuerdo se circunscribe únicamente a Tsipras, Hollande, Merkel y Donald Tusk.

Ahora, los jefes de Estado y de Gobierno de la eurozona deberán ratificar el acuerdo alcanzado en esta reunión a cuatro entre los primeros ministros de Grecia, Alemania, Francia y Donald Tusk -presidente del Consejo Europeo- a primera hora de este lunes.

Las negociaciones se han prolongado a lo largo de la noche durante más de 16 horas. negociando (más de 16 horas de reuniones) con el primer ministro heleno, Alexis Tsipras, las condiciones para dar luz verde a negociar un tercer rescate para la economía griega. Ahora, tras el anuncio del primer ministro belga, falta por conocer cuáles son los términos de dicho acuerdo.

Hasta el momento, lo que se sabía es que, según decía el primer ministro de Eslovenia, Miro Cerar, en Twitter quedaba "un asunto abierto", aunque no daba más detalles. Varias fuentes apuntaban a que el escollo que seguía abierto es el fondo para privatizaciones al que transferir activos públicos por valor de "hasta 50.000 millones".

Se trata de una reivindicación de Alemania que rechaza Grecia, y de la que el Fondo Monetario Internacional (FMI) duda que pudiera generar más de 7.000 millones anuales. Precisamente la participación del FMI en los tres años del tercer programa de rescate que se negociaría era otra de las líneas rojas de Atenas en la que Tsirpas podría haber cedido, según fuentes europeas. Aunque fuentes del Gobierno heleno ponen en duda que este punto esté resuelto.

Lo que sí ha logrado la delegación helena es borrar del texto de conclusiones la amenaza de una salida "temporal" del euro de Grecia, que sí se incluyó en los primeros borradores como opción si fracasaban las negociaciones. Los líderes también habrían aceptado, además, alargar los vencimientos y periodos de cadencia de los pagos de la deuda griega, aunque dejando claro que una quita no es posible.

Durante la tarde del domingo, el Eurogrupo puso encima de la mesa uno de los documentos más precisos de esta crisis y una fecha límite: el próximo miércoles. El Gobierno heleno tendrá que aprobar en las próximas 72 horas una batería de medidas y reformas destinadas a garantizar la sostenibilidad de la deuda y la liberalización de la economía. En el caso de que Atenas no de luz verde a este paquetazo, saldrá del euro. El corresponsal de The Times lo dejaba claro en un tuit contundente: "El Eurogrupo está ofreciendo a Grecia una elección entre la humillación de quedar como un estado vasallo o Grexit".

Lo cierto es que el documento del Eurogrupo presentaba un lenguaje desacostumbrado en este tipo de informes, aunque hay que reconocer que el tono se ha ido endureciendo en las últimas semanas tras los desplantes de Tsipras. Todo está girando alrededor de una palabra que aparece ya en la primera línea: "confianza". Los ministros de Economía y Finanzas de la Eurozona creen que es necesario "reconstruir" esa confianza y para conseguirlo han redactado un catálogo de obligaciones a las que el primer ministro heleno se tiene que comprometer antes del miércoles. Y este compromiso no se exige sólo de palabra, los socios europeos de Grecia quieren que el Parlamento heleno apruebe varias leyes en estos tres días. Si no lo hace, ni siquiera se sentarán a negociar el tercer rescate. Si lo hace, la puerta está abierta para hablar de unas necesidades financieras que sitúan en los 84.000 millones de euros.

Ahora es el turno de los jefes de Gobierno, que tendrán que confirmar la propuesta trazada por el Eurogrupo. De hecho, algunas de las medidas no son firmes, están apuntadas entre corchetes en el documento, para que sean los primeros ministros quienes deciden qué alternativas son las mejores.

En cualquier caso, sí hay algunas cuestiones que ya están claras. Para empezar, Bruselas exige a Atenas que apruebe ya subidas en el IVA, una reforma del sistema de pensiones, cambios en la Ley de enjuiciamiento civil para acelerar los procesos o un nuevo estatus que salvaguarde la independencia de la oficina estadística. Unas condiciones que, después de 16 horas de negociaciones podrían haber cambiado.

La lista no acaba aquí, además, el Gobierno griego debe comprometerse con un puñado más de reformas que deberían aprobarse en las próximas semanas: ir un poco más allá con las pensiones, liberalizaciones de los sectores intervenidos (por ejemplo el comercio y los horarios de apertura), privatización del operador eléctrico, reforma en profundidad del mercado laboral que incluya convenios y despidos colectivos, reforma del sistema financiero, reforma de la administración civil del Estado,... Y esto es el mínimo que se les pide para sentarse a negociar. Como decíamos anteriormente, la adopción de todas estas medidas se entiende como necesaria, pero no suficiente para que llegue ese tercer rescate.

Entre la espada y la pared

En otro de los puntos clave, la deuda griega, hay menos concreción. El Eurogrupo admite que la situación es preocupante y que podrían ser necesarias "medidas adicionales" para enfrentarse a este problema. ¿Qué medidas? Pues no la quita, que se rechaza, aunque sí ampliar los períodos de pago o de carencia.

En este sentido, los socios recuerdan "el deterioro de la posición fiscal y económica del país durante el último año". Es otra llamada de atención a Tsipras, al que culpan de que Grecia, que a principios de año estaba creciendo y en camino de alcanzar superávit, haya vuelto al abismo de los números rojos.

El primer ministro griego ya sabe que tiene poco margen de maniobra y desde Bruselas aseguran que esta situación se mantendrá en el tiempo. De hecho, hablan claramente de establecer "un calendario satisfactorio y claro", que incluya "metas estructurales, objetivos intermedios y metas cualitativas". Vamos, que la UE ya no se fía y ejercerá una especie de protectorado sobre Atenas, en el caso de que se pacte un nuevo paquete de rescate.

A cambio de todo esto, el Eurogrupo admite que podría ser necesario otro programa de financiación de hasta 85.000 millones de euros para los próximos años. Eso sí, no hay mucho margen, porque para el próximo mes y medio el Estado heleno enfrenta pagos de "12.000 millones", la recuerdan en Bruselas y no podrán cumplir con los mismos sin la ayuda de sus socios.

Todo esto deja a Alexis Tsipras entre la espada y la pared. Si se niega, su país saldrá del euro con consecuencias imprevisibles. El Estado entraría en quiebra, los bancos se quedarían sin fondos y los ciudadanos de a pie perderían buena parte de sus ahorros. El problema es que decir que sí abriría una crisis política, con la oposición y dentro de su propio partido, muy complicada de manejar, más aún tras un referéndum que en teoría le pedía que hiciera justo lo contrario.

En este sentido, destaca la propuesta más llamativa del documento (aunque es cierto que es una de las ideas que se mantienen entre corchetes, como sujetas a discusión). Los miembros del Eurogrupo piden un programa a gran escala de "privatizaciones". En este sentido, proponen que se realice una transferencia de activos públicos griegos valorados en 50.000 millones a un fondo comunitario con sede en Luxemburgo que tutelaría el proceso.

Y como cierre, para que nadie se olvide, se mantiene la advertencia que este sábado lanzaba Wolfgang Schäuble: en el caso de que no haya un acuerdo, se debería dar a Grecia la posibilidad de una salida temporal de la Eurozona, unida a la reestructuración de la deuda, una vez que el país entre en quiebra.

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