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La gran distribución exige libertad de horarios para competir con internet

El sector de los grandes comercios alerta sobre las moratorias, las subidas de impuestos y la restricción de horarios comerciales.

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La gran distribución exige libertad de horarios para competir con internet
Un centro comercial | Corbis

"¿Van a prohibir al consumidor comprar en domingo en un comercio online?" Ésa es la pregunta que se ha hecho el presidente de la Asociación Nacional de Grandes Empresas de Distribución (ANGED), Alfonso Merry del Val, en la presentación de su Informe Anual.

ANGED está formada por: IKEA, Carrefour, El Corte Inglés, Eroski, FNAC y Alcampo, entre otras compañías. En 2014, las ventas de sus empresas asociadas repuntaron un 1,6%, facilitando la creación de 6.200 nuevos puestos de trabajo y la apertura de 140 nuevos establecimientos.

El encuentro, que tuvo lugar ayer lunes, estuvo marcado por las reivindicaciones de Merry del Val, quien, a pesar de los buenos resultados del sector, no dudó en advertir de los riesgos que suponen determinadas políticas "proteccionistas" para la gran distribución.

La libertad comercial fue una de sus principales demandas. El presidente de ANGED expresó la necesidad de que los comercios puedan operar con libertad de horarios y apertura ante el auge del comercio online. Para ello, Merry del Val reclamó a los gobiernos autonómicos poner fin a la "receta utilizada en los últimos cuarenta años para imponer barreras de entrada a nuevos competidores, impedir la apertura de nuevas tiendas, limitar los horarios de apertura o imponer impuestos específicos a los grandes formatos comerciales".

El presidente de ANGED considera que el resultado de estas medidas ha sido que "la competitividad del comercio español se sitúa a la cola de los grandes países desarrollados", todo ello, a consecuencia de "una hiperregulación compleja, engorrosa y fragmentada que, por otro lado, tampoco ha conseguido el fin para el que fue creada: proteger supuestamente a una parte del sector".

La parte del sector a la que se refiere Merry del Val es el pequeño comercio. "Los responsables públicos siguen anunciando medidas huecas, cómodas y baratas desde el punto de vista de la gestión política, pero inútiles a la hora de alcanzar sus objetivos. Estas políticas se inspiran en una era analógica, de hace 30 años, cuando se pensaba que las restricciones al gran establecimiento comercial ayudaban a recuperar las ventas del pequeño comerciante. Pero basta echar un vistazo a nuestras calles para comprobar el profundo error de esos análisis simplistas", añadió.

Desde ANGED alertan de que España, un país que ocupa las primeras posiciones del ranking turístico mundial, está impidiendo a los comerciantes poder atender los días festivos a los casi 70 millones de turistas que anualmente nos visitan. Recuerdan que países como Portugal o Italia, con una estructura comercial muy similar a la nuestra, liberaron sus horarios comerciales hace dos años. Francia y Reino Unido también han iniciado el camino liberalizador.

Tienda física vs comercio online

Merry del Val considera paradójico que "en medio de una revolución del consumo sin precedentes, el discurso proteccionista ha reverdecido en algunos ámbitos". El presidente de ANGED ha cargado contra las moratorias, el aumento de las restricciones al comercio y las subidas de impuestos que le imponen al sector de la distribución "un estrecho margen de juego y unas reglas desiguales, en especial, para los grandes formatos".

"Llamo a todas las personas que siguen defendiendo estos planteamientos a que reflexionen sobre el presente ¿Cómo vamos a impedir que los ciudadanos compren cualquier producto, a cualquier hora y en cualquier lugar del mundo? En mi opinión, impedir desde el ámbito regulatorio que el gran formato comercial pueda dar la batalla frente a nuevos competidores significa, sencillamente, destruir empleo y riqueza en España y ayudar a generarlo en otra parte del mundo", ha asegurado.

Para el presidente de ANGED, mientras los políticos se esfuerzan en regular para proteger al comercio de proximidad, los grandes formatos asisten al auge de competidores digitales que, "con unas reglas totalmente distintas en materia fiscal, laboral y regulatoria, sí pueden dar una respuesta rápida a los nuevos hábitos de compra". Según Merr del Val, "este nuevo entorno nos obliga a mirar más allá, porque la era digital y el comercio online ya no son futuro. La única alternativa viable para los comerciantes, sean del tamaño que sean, es la de adaptarse a estos nuevos paradigmas que impulsan los clientes".

"La libertad comercial es la forma más efectiva de apoyar a las empresas que crean oportunidades, innovan y generan empleo sin importar su tamaño, su especialidad o su modelo comercial. Sin embargo, persisten unas resistencias enormes a las reformas, un miedo infundado al cambio, que únicamente sirven para alimentar el clientelismo y la intervención política, en detrimento de la modernización del comercio, la libertad y la capacidad de elección del consumidor", añadió.

Medidas contra la gran distribución

En el último mes, se han anunciado dos medidas en dos ciudades diferentes que atentan contra la actividad de la gran distribución.

La primera ha sido en Mallorca, donde el nuevo Gobierno, formado por el tripartito PSOE, Podemos y Més, va a establecer una moratoria de tres años para las grandes superficies. Según sus dirigentes, la norma "afectará a todo el territorio de Mallorca" e incluirá a todos los negocios con un área de exposición y venta superior a los 700 metros cuadrados. Esto significa que no se podrá abrir ningún centro comercial ni determinados supermercados y grandes cadenas.

La otra viene de la mano de la nueva alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena. La regidora subirá el IBI de los edificios cuyo valor catastral esté por encima de los 860.000 euros. Esto afecta al 5% de los inmuebles de uso no residencial. Además, Ahora Madrid va a establecer un nuevo impuesto a los "grandes generadores de residuos".

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