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EDITORIAL

Carmena ahuyenta inversión y atrae la basura

Ésta y no otra es la tan cacareada política del "cambio" que promulga Podemos: ruina y parálisis frente a creación de riqueza y empleo.

EDITORIAL
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La extrema izquierda apenas lleva seis meses gobernando en algunas de las principales ciudades y regiones de España y los estropicios de su nefasta gestión empiezan a ser claramente visibles y, sobre todo, cuantificables para el conjunto de la ciudadanía. El penúltimo ejemplo de esta desnortada senda ha tenido lugar esta misma semana en Madrid, tras el abandono de los grandes proyectos de inversión que tenía pensado realizar el grupo chino Wanda en los próximos años.

Las enormes zancadillas que ha impuesto el Ayuntamiento de Manuela Carmena para que esta compañía pudiera reformar el céntrico Edificio España y sus aledaños, después de mucho años de absoluto abandono, han terminado por imposibilitar las obras. Como consecuencia, la capital albergará en su centro neurálgico un edificio vacío en lugar de un gran hotel, centros comerciales y apartamentos de lujo. Ésta y no otra es la tan cacareada política del "cambio" que promulga Podemos: ruina y parálisis frente a creación de riqueza y empleo.

De hecho, las trabas de Ahora Madrid han sido tan insistentes y lesivas que, muy posiblemente, este grupo inversor, uno de los mayores del mundo, también desistirá de culminar la Operación Campamento, un proyecto para urbanizar un enorme solar público vacío, cuya inversión estimada asciende a cerca de 3.000 millones de euros, impidiendo así la creación de varios miles de puestos de trabajo. Si a ello se suma la suspensión de la Operación Chamartín, con otros 6.000 millones en juego, y la creciente desconfianza que está generando Carmena y su equipo entre los empresarios e inversores, tanto a nivel nacional como internacional, la factura invisible que está cargando el Ayuntamiento a todos los madrileños es muy elevada en términos de riqueza y empleo. Y lo trágico es que su cuantía, por desgracia, seguirá aumentando.
No es el único caso. Ada Colau ha implantado una moratoria hotelera que amenaza el crecimiento del sector turístico en Barcelona, a pesar de que éste es el principal motor económico de la ciudad condal. La coalición de independentistas y radicales que gobiernan Navarra, por su parte, acaba de aprobar la mayor subida de impuestos que ha sufrido la región foral en toda su historia, lo cual se traducirá en una importante fuga de capitales y empresas a medio y largo plazo... Y así, sucesivamente.

El caso de Madrid es, si cabe, más sangrante, ya que Carmena no sólo está logrando ahuyentar muy eficazmente a los cautos inversores que pretenden desembarcar en la capital, sino que, además, ha agravado de forma muy sustancial el tráfico urbano, con todos los inconvenientes y trastornos que ello supone para millones de madrileños, al tiempo que la ciudad ofrece una imagen penosa debido a la acumulación de basura y suciedad. Uno de las grandes promesas de Ahora Madrid se centró en la limpieza de las calles, pero, lejos de cumplirla, todo apunta a que se trata de una estrategia deliberada para, en última instancia, justificar la suspensión de las contratas y remunicipalizar el servicio, convirtiendo de nuevo a los barrenderos en funcionarios, apostando así por un modelo mucho más caro e ineficiente para los contribuyentes.

En definitiva, menor riqueza y empleo a costa de más gasto, más déficit y más deuda. Y todo ello, adornado con trabajos comunitarios para universitarios, concursos de recoger colillas para los escolares, nuevos nombres para las calles y estrafalarias cabalgatas de reyes laicos. El "progreso" que vende Podemos es, en realidad, involución, mientras que su prometido "avance", simple ruina económica y deterioro institucional... Es decir, todo un paradigma de ideología basura o, lo que es lo mismo, una basura de ideología.

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