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Iglesias pierde su ejemplo favorito: Podemos retira de su programa el IVA "a los yates"

La propuesta estrella de la formación en impuestos, un nuevo tipo de IVA, se cae del programa electoral. La legislación de la UE lo prohíbe.

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Pablo Iglesias, esta semana, durante su intervención en Fórum Europa. | EFE

De entre todas las propuestas que Podemos llevaba en su programa electoral para el pasado 20 de diciembre, pocas fueron más publicitadas que el "IVA a los yates". En mítines, entrevistas o debates, cada vez que alguien preguntaba a Pablo Iglesias cómo iba a paga sus promesas, puesto que prometía que no iba a subir impuestos a la clase media, el líder de Podemos recurría al mismo argumento: un IVA de lujo.

La medida iba en su programa electoral, en concreto en el epígrafe 49, "Modificación de la imposición indirecta, en particular el IVA":

Aumentaremos los alimentos y las bebidas no alcohólicas a los que se aplica el tipo superreducido del 4% (en todo caso, se excluirán aquellos para los que resulte des aconsejable tal aumento por motivos de salud pública) y aplicaremos el tipo reducido del 10% a todos los suministros básicos (calefacción, gas, electricidad) a los que se les aplique el tipo general del 21 % en este momento. Reduciremos el tipo aplicable a productos de gran interés social como son los productos culturales y escolares.

Aplicaremos un nuevo tipo del 25% a los artículos de lujo para compensar en la medida de lo posible la caída de la recaudación como consecuencia de las bajadas anteriores.

Desde Libre Mercado, ya advertimos entonces de que esto era inviable. Lo prohibía la legislación comunitaria. En IVA, los estados pueden aprobar algún tipo reducido para productos de primera necesidad. En Bruselas esta opción no gusta, porque entienden que distorsiona el impuesto. Pero se admite, aunque sea a regañadientes. Pero lo que no se permite es aplicar un tipo superior al general.

Por lo tanto, como explicamos en diciembre, Podemos tenía dos opciones: olvidarse de su IVA de lujo o subir el tipo general al 25%. En la formación morada no contestaban a qué alternativa. Era una elección complicada: si tachaban el IVA de lujo, dejaban en evidencia a su líder, que repetía una y otra vez a quien quisiera escucharle que "el que se quiera comprar un yate, tendrá que pagar un IVA más caro". Probablemente, no hay mucha gente en España que esté pensando en comprarse un barco, así que es una idea que no tenía mucho coste electoral. Era mejor mantenerla que reconocer que no sabían que habían hecho una propuesta incompatible con la legislación de la UE.

El problema es que si dejabas esas líneas en el programa te podían acusar de querer subir el IVA al 25%. Al fin y al cabo era la única alternativa válida.

¿"El mismo"?

Este miércoles, sin embargo, llegaba la sorpresa. En el nuevo programa electoral de Podemos, en la propuesta 49, se había caído el famoso IVA de lujo. Ya no estaba. Aunque Carolina Bescansa repitió varias veces en la rueda de prensa que el contenido era exactamente "el mismo" que en diciembre, lo cierto es que no es verdad. En este punto, Podemos ha cambiado. De hecho, la redacción del párrafo no tiene nada que ver. Parece que la formación morada admite (aunque sea de forma implícita) que, quienes en diciembre le decían que había prometido algo ilegal, tenían razón. ¿Qué es lo que propone Podemos ahora? Lo siguiente:

Se buscará una figura tributaria para gravar artículos de lujo de forma que, al menos de forma parcial, se compense la caída de la recaudación como consecuencia de las reducciones anteriores.

Bien, así que ya no es un nuevo tipo de IVA y tampoco aparece una cifra exacta del 25% como en diciembre. Eso sí, la justificación es parecida compensar "la caída de la recaudación" por la reducción de IVA en los artículos de primera necesidad. El problema es que en junio, como en diciembre, las cuentas no salen. Imponer un tipo especial a los artículos de lujo (o un recargo que se sume al IVA) tendría un impacto recaudatorio mínimo.

Incluso podría ser contraproducente, porque la mayoría de estos bienes se pueden comprar fácilmente en el extranjero. ¿Quién va a pagar un impuesto de lujo por un reloj de 10.000 euros si puede comprárselo en Francia y abonar sólo el IVA? De nuevo, como hace seis meses, todo apunta a una estrategia electoral, dirigida a ocultar unas subidas de impuestos que rondarían (según las propias cifras de Podemos) los 40.000 millones de euros, con una medida en apariencia destinada sólo a los ricos y que apenas recaudaría, en el mejor de los casos, unos pocos cientos de millones.

Podemos no explica en qué consistiría ese nuevo impuesto al lujo. Así que sólo podemos hacer las mismas elucubraciones que en diciembre.

Tomemos el caso de los yates: en 2013, el Gobierno aprobó un cambio en la ley que incluía "una exención para la matriculación de yates y barcos de recreo de alquiler". Hasta ese momento, las embarcaciones con una eslora superior a 15 metros pagaban un 12% de impuesto de matriculación. El Gobierno estimaba un coste para Hacienda de 1,2 millones de euros. Es decir, que quitarles un impuesto del 12% a los yates de alquiler implica 1 millón de pérdida de recaudación. ¿Cuánto supone subir el IVA del 21 al 25% a todos los yates? ¿400.000 euros? Es el equivalente al 0,01% de la bajada de 4.000 millones en productos básicos.

Quizás en Podemos dirán (si es que quieren decir algo) que también incluyen los automóviles de gama alta o los aviones o todo tipo de yates de recreo. Pero, ¿cuántos yates se vender cada año en España? ¿Y cuántos aviones? Vamos a ser generosos para nuestro cálculo. Según las cifras de la patronal del sector, el mercado del lujo crecerá en España entre un 2% y un 4% en 2015, hasta los 4.000 millones. No parece probable que Podemos pueda subir el IVA a todos los productos que se incluyen en esta categoría. Por ejemplo, ¿cómo diferenciar un reloj de lujo de uno normal? ¿Se puede cobrar un IVA diferente a cada producto en función del precio? ¿A partir de qué nivel?

Pero vamos a hacer un cálculo generoso a falta de detalles desde la formación morada. Supongamos que habrá algunos productos de lujo que seguirán al 21%, pero la gran mayoría sí irán al 25%. Supongamos también que hay bienes que a lo mejor no están incluidos en estos 4.000 millones del informe sobre el sector del lujo, que normalmente se centra en las grandes marcas de ropa o muebles. Así, entre unos que se caen y otros que entran, hacemos una estimación conservadora (favorable a Podemos) de unos 4.000 millones de euros en "bienes de lujo" que se venden en España en un año.

Pues bien, una subida del 21 al 25% supondría una recaudación extra de 160 millones de euros. Es decir, aproximadamente un ¡4%! de la bajada de los otros productos (que Podemos reconoce que tendrá un impacto de -4.000 millones para las arcas públicas). "Para compensar en la medida de lo posible" dice Podemos en su programa… pues no parece una "medida" muy grande ni que "compense" demasiado.

Eso sí, el próximo lunes, en el debate a cuatro, no se extrañe si cuando le preguntan a Iglesias qué impuestos subirá para alcanzar esos 40.000 millones que necesita, explica que "el que quiera comprarse un yate, tendrá que pagar un impuesto especial al lujo"… Tampoco es probable que nadie le afee que las cuentas no salen. Lo dijo al menos una decena de veces en la anterior campaña y todavía está por ver que un moderador de un debate o alguno de sus contrincantes se lo recuerde.

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