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Cuatro preguntas clave a las que Ciudadanos todavía tiene que responder

Analizamos el programa económico naranja. Respecto a 2015, cambian el tono y el lenguaje. Se caen algunas de las medidas más novedosas.

Analizamos el programa económico naranja. Respecto a 2015, cambian el tono y el lenguaje. Se caen algunas de las medidas más novedosas.
Rivera, este sábado en Sevilla | Ciudadanos

Impuestos, pensiones, reforma educativa y reforma laboral. Probablemente éstos sean los cuatro grandes capítulos en el programa económico de todos los partidos. En los debates, son los temas que más tiempo consumen y todos los candidatos, de Rajoy a Iglesias pasando por Sánchez o Rivera, repiten que serán cuestiones prioritarias si llegan a La Moncloa. Eso sí, toda esa atención no siempre se corresponde con la consiguiente claridad en cuanto a lo que se está prometiendo.

Ciudadanos, por ejemplo, dio el salto a la política nacional, al menos en lo que hace referencia a la economía, en febrero del año pasado, con un mensaje novedoso. El partido naranja realizó hasta cinco presentaciones en Madrid, cada una dedicada a un capítulo de su programa, en la que ofrecía detalles y abría melones de esos que pasan por las campañas electores sin que nadie los toque. "Ciudadanos llegará a La Moncloa sin miedo", aseguraba aquel 17 de febrero de 2015 Albert Rivera, en el Círculo de Bellas Artes de Madrid. Llenó la sala en la que se celebraba el acto y volvió a llenar otras tres ocasiones, incluso aunque fueron ampliando el aforo. "Es mentira que la política no le importe a la gente y es mentira que la economía no le importe a nadie", aseguraba entonces el líder de la formación, que defendía que su partido llevaba a las urnas "propuestas solventes y no ocurrencias".

Rivera quería transmitir que C’s era diferente. Tanto en las propuestas, que no decían lo mismo que las de los partidos tradicionales, como en el envoltorio, con presentaciones más parecidas a una disertación académica, con profesores invitados y muchos datos, que a un mitin político. No sólo eso. En aquel momento, además, presumían de meterse en charcos que nadie más quería pisar.

Luego, el tiempo fue pasando y el mensaje de Ciudadanos evolucionó. Ya no sólo es que hayan quitado algunas medidas, matizado otras y dejado de hablar de las más polémicas. Lo que más ha cambiado ha sido el tono, el enfoque y el lenguaje, mucho menos liberal que hace doce meses. Incluso en aquellas medidas que no han cambiado en el fondo, se notan retoques en el envoltorio. Lo más novedoso del C's de 2015 eran las introducciones: "esfuerzo, mérito, individuo, premiar el talento..."

Los documentos de 2016 se parecen mucho más a los de los demás partidos. Quizás haya quien piense que ésa es una de las claves para sacar los 40 escaños que obtuvieron el 20 de diciembre. "Frente a visiones colectivistas y estatistas de la regeneración que España necesita, en nuestra visión los ciudadanos son el centro de nuestra actuación": no es fácil que alguno de los líderes de C’s repita ahora esta frase, incluida en la introducción al programa económico que se presentó en el Círculo. Pero hay cuatro preguntas abiertas entre sus medidas a las que sí debería contestar.

¿Más o menos impuestos?

En materia de impuestos se ha producido una de las grandes transformaciones de Ciudadanos. Hace un año, su apuesta era clara: había que bajar los tipos en los dos grandes impuestos que gravan el empleo y la creación de riqueza (IRPF y Sociedades). Es cierto que en lo que hace referencia a las empresas, esta rebaja iba asociada a la eliminación de algunos beneficios fiscales, pero la foto apuntaba a una reducción de la tributación directa a la que se sumaría el Complemento Salarial Garantizado (CSG). Éste CSG era una ayuda a los trabajadores con ingresos bajos, parecida a los créditos fiscales vigentes en EEUU y Reino Unido y que buscan incentivar el empleo, especialmente en los sectores de menor cualificación. En IVA, mientras tanto, se planteaba una reformulación del impuesto que, aunque "neutra" en términos de recaudación, serviría para hacer más eficiente el tributo, pasando de tres tramos a dos.

Pues bien, buena parte de este discurso se ha venido abajo. Ahora ya no queda nada claro si las sumas y restas de Ciudadanos reducirán la presión fiscal. De hecho, en realidad hay que ser muy generoso con las cuentas de Luis Garicano y Francisco de la Torre, los responsables económicos del partido, para no ver una fuerte subida impositiva en el nuevo programa de Ciudadanos.

En IRPF, se retrasa a 2018 la rebaja prometida y además se divide a la mitad su importe, de 4.300 a 2.100 millones al año de ahorro para los contribuyentes. En IS se mantiene la eliminación de las bonificaciones fiscales, pero no se tocarán los tipos. En IVA pasa al olvido la reordenación de los tipos. Y el único impuesto que se baja desde el primer día es el IVA de la cultura, que pasa del 21 al 10%: una decisión complicada de explicar desde un punto de vista económico, puesto que supondrá una reducción de 150 millones en la recaudación de un sector en el que el consumo está muy concentrado en las rentas altas (de hecho, quizás sea el sector en el que existe más desproporción en el consumo en función de los ingresos).

Los cambios no se quedan aquí, también afectan a las sumas y restas de las cuentas públicas. Éste es un tema clave cuando se habla de impuestos o créditos fiscales: ¿cómo afectarán al déficit público y cómo ayudarán a la consolidación fiscal que Bruselas exige a España? En su primera estimación, allá por la primavera de 2015, C`s calculaba un coste fiscal de 12.500 millones en el IRPF que se vería compensado en parte por la subida de la recaudación derivada del crecimiento económico (unos 5.000 millones). El resto venía de la subida en Sociedades (se recaudaba más por la eliminación de las deducciones que el ahorro que suponía bajar los tipos) y medidas de ahorro en la administración y eliminación de duplicidades.

Ahora, a todo eso, se suma el fraude fiscal. En la memoria económica de Ciudadanos (página 15), en la previsión de subida de ingresos, se suman 5.000 millones en 2017 y 2018, 6.500 en 2019 y 8.000 en 2020 derivados de la lucha contra el fraude. Aquí lo llamativo no es tanto la cifra o si es honesto centrar el discurso contra el fraude en las grandes fortunas y en la amnistía fiscal, como hacen todos los partidos, incluyendo a Ciudadanos. En España, el gran agujero de la economía sumergida se sitúa en el pequeño fraude. Por eso, España, Grecia, Italia o Portugal son los países de la UE con un peso más elevado de economía sumergida; y Extremadura, Castilla-La Mancha o Andalucía las regiones líderes en este tema. No es precisamente porque estén llenas de millonarios y multinacionales.

Pero más allá de eso, lo que llama la atención es que ahora Ciudadanos necesite de esas cifras de lucha contra el fraude, siempre sujetas a muchísima incertidumbre y poco fiables, para cuadrar las cuentas. En 2015 no era así. En aquel momento, la memoria económica se sostenía sin el fraude. Y eso que Ciudadanos era ambicioso y calculaba que podía llegar a sacar hasta 20.000 millones de este concepto. Pero era "a más a más": es decir, si salía a la luz esa economía sumergida, pues ese extra del que se disponía. Ahora es imprescindible para que el Excel encaje.

Con todo esto sobre la mesa, la pregunta que Ciudadanos no ha respondido es ¿se puede mantener la promesa de la primavera de 2015 de que los españoles trabajadores pagarán menos impuestos a final de la legislatura? Con el nuevo programa encima de la mesa, parece complicado responder afirmativamente.

¿Hay modelo de pensiones?

Sobre pensiones no hubo presentación en la primavera de 2015 y tampoco hay demasiada claridad ahora. De los grandes temas económicos es, sin duda, en el que Ciudadanos menos líos ha buscado desde el principio. De hecho, incluso ha habido declaraciones contradictorias al respecto. Por ejemplo, Albert Rivera dijo en su primer debate con Pablo Iglesias en el programa de Jordi Évole que quería volver al IPC como valor de revalorización de las pensiones y devolver la edad de jubilación a los 65 años. En la práctica, esto supondría derogar las dos últimas reformas (una del PP y otra del PSOE). Por eso, el líder tuvo que ser muy matizado por los responsables económicos de su partido, que hicieron juegos malabares para no reconocer lo que se intuía detrás de aquellas palabras: que Rivera desconocía aspectos básicos del sistema de pensiones español e hizo aquellas declaraciones sin saber muy bien las consecuencias que implicaban.

Pero más allá de eso. ¿Qué promete C`s en pensiones? Pues no mucho. Está en los apartados 74-77 de su programa:

  • Reformaremos el sistema de pensiones para asegurar su sostenibilidad (…) en el marco del pacto de Toledo.
  • Garantizaremos pensiones adecuadas y periódicamente actualizadas
  • Aseguraremos la transparencia del sistema de pensiones. en el que los individuos sepan en todo momento el importe de la pensión con la que contarán en el momento de su jubilación para poder tomar decisiones de ahorro y planificar su vida profesional con décadas de antelación
  • Aseguraremos la libertad de los trabajadores para decidir a qué edad jubilarse y acceder a una pensión de jubilación en función de lo que haya cotizado a lo largo de toda la vida laboral.

¿Y todo esto qué significa? No está claro. Quizás lo más llamativo es lo de la "transparencia y la información" a los pensionistas para que ellos tomen decisiones informadas en función de su edad, lo que hayan cotizado y la prestación que les toque. Suena a algo parecido al modelo de pensiones nocionales que existe en Suecia (pero sin la parte de capitalización privada). Pero sólo es una intuición de este periodista. Claridad, lo que se dice claridad… no hay mucha. Y claro, cualquiera puede preguntarse, ¿tiene un modelo de pensiones Ciudadanos? Y si lo tiene ¿por qué no se atreve a explicarlo?

Contrato único: sí, ¿pero cuál?

Esta tercera pregunta está dedicada al mercado laboral. Y de eso sí que habla Rivera. El "contrato estable" (nuevo nombre, en teoría políticamente más correcto que el más conocido de "contrato único") aparece en todos los mítines, debates o entrevistas al líder de Ciudadanos. De hecho, es la propuesta número 1 del programa electoral.

Entonces, a qué viene el interrogante. Pues a que también aquí se intuye un cambio de postura respecto a lo anunciado hace un año. No sólo eso. Al final, "contrato único" (o "estable") es un continente genérico que puede incluir muchas cosas muy diferentes entre sí.

De hecho, a eso se agarra Iglesias cuando ataca el flanco de Rivera con este tema en los debates. Como Ciudadanos no ha explicado las condiciones exactas de su contrato único, lo que hace Iglesias es coger la interpretación menos amable del mismo y acusa a Rivera de querer rebajar el coste del despido a 8 días por año. En realidad, en el acuerdo que firmaron PSOE y Ciudadanos hace unos meses, fijaba una especie de contrato único encubierto (dio la sensación de que no lo llamaron así por una mera cuestión de táctica de marketing electoral) con las siguientes condiciones: "Los contratos temporales tendrían una duración máxima de dos años y una indemnización creciente de 12-16-20 días para los despidos objetivos y 33 días para los improcedentes". Es decir, al llegar a esos dos años los contratos temporales se convertirían en indefinidos de forma natural, sin que hubiera que hacer nada, lo que en la práctica se acercaba mucho a generalizar el modelo. Todo el mundo sería contratado como temporal y casi todo el mundo pasaría a indefinido sin tener que superar el muro del incremento de costes de despido, como ocurre ahora..

Pero estaría bien que C´s dejase claro si ése es su modelo, si los ocho días de Iglesias serían la indemnización por defecto para el primer año, cuál es la escala... No sólo eso. En el punto 2 del programa se habla de "mochila austriaca": un fondo de ahorro privado que cada trabajador va llenando mes a mes y que sirve de complemento en caso de despido o (si nunca le despiden) al llegar a la jubilación. Ésta es una idea interesante, pero implica un incremento de los costes laborales a no ser que vaya acompañada de una reducción de las cotizaciones, algo que no parece que esté sobre la mesa. Por eso, la pregunta es, ¿qué porcentaje del salario iría a la mochila? ¿beneficiaría la mochila también a los actuales trabajadores o sólo a los nuevos? ¿cómo se calcularía? En resumen, todos estos modelos que se apuntan en el programa, qué consecuencias tendrán en la práctica para el día a día de trabajadores y empresas.

¿Rendición de cuentas, hasta dónde?

Si hay un tema con el que se nota que disfruta Garicano, ése es la educación. De hecho, ya hay quien le sitúa en este Ministerio antes que en Economía. Desde el principio, Ciudadanos ha puesto este tema en el centro de su programa económico. Creen que si España quiere crecer a medio plazo y mejorar su productividad, lo primero es mejorar lo que se enseña en los colegios, universidades y a lo largo de la carrera laboral.

El planteamiento del programa de Ciudadanos respecto a la educación es doble: por un lado, proponen un fuerte incremento del gasto. Por ejemplo, su última promesa es un cheque de 1.000 euros por cada niño con dificultades que acuda a un colegio, para incentivar a los centros a acoger a estos alumnos y cuidarlos. Por otro lado, piden que este incremento en los presupuestos vaya acompañado de más control y un cambio en las reglas de organización de escuelas y facultades. Podría resumirse en algo así como: vamos a dar más dinero a los colegios, pero les exigiremos que rindan cuentas sobre cómo se están gastando esos fondos y haremos exámenes para comprobar que lo hacen bien.

Y aquí es donde llega la última duda. ¿Qué quiere decir Ciudadanos con "rendición de cuentas"? Sobre esto no hay demasiados detalles. Hay que reconocer que en esta parte del programa quizás es donde haya menos cambios respecto al de 2015. Por ejemplo, se mantiene la propuesta estrella de un "MIR del profesorado": "Hay que mejorar su formación y fijar sistemas adecuados de evaluación con criterios de mérito y capacidad".

También es cierto que casi todos los informes sobre la educación española apuntan a que es necesario invertir mejor los fondos (por ejemplo, con profesores de apoyo, como pide Ciudadanos) y centrarse en los alumnos que se quedan atrás (España tiene una elevadísima tasa de repetición), otra propuesta en la que hace mucho énfasis Garicano.

Pero aquí, especialmente aquí, el diablo se esconde en los detalles. Incrementar los presupuestos destinados a educación no es sinónimo de mejora de los resultados. De hecho, en gasto por alumno nuestro país está en la media de la OCDE. Y en cuanto a los sueldos de los profesores o el número de alumnos por maestro, estamos mejor que la mayoría de los países de nuestro entorno. Es decir, que no tenemos que gastar más, tenemos que gastar mejor. Y premiar a los que lo hacen bien supone castigar (aunque sólo sea por comparación) a los que lo hacen mal.

Cualquier medida que vaya en esta dirección se enfrentará a los grupos de interés tradicionales que han bloqueado todas las reformas educativas que se han puesto en marcha en España. El papel de los sindicatos de profesores no será para nada pasivo si se marcha en esta dirección Más exámenes, más control, evaluación en función de resultados, carrera profesional ligada a estas mediciones... cualquiera de estas medidas será muy polémica y se enfrentará a una fuerte resistencia. ¿Se atreverán Garicano y Ciudadanos a ir hasta el final donde tantos otros dieron marcha atrás? ¿Hasta dónde llega su rendición de cuentas? ¿Van en serio o se resolverá con un examen aquí y otro allá?Quizás sea la pregunta más importante de todas y la que es más complicado de responder.

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