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Juan Álvarez, el encantador de guitarras al que ni los chinos le quitan el sueño

Juan Miguel Álvarez es un conocido luthier español. Su padre empezó a fabricar guitarras en 1945.

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Juan Álvarez, el encantador de guitarras al que ni los chinos le quitan el sueño
Profesiones raras: Juan Álvarez, luthier madrileño

Nada más entrar en el pequeño taller de guitarras de Juan Álvarez, un halo de magia y arte envuelve al recién llegado. Quizá sea porque dos generaciones de luthiers se han dedicado en cuerpo y alma a la fabricación de estos instrumentos patrios, pero no hace falta poner un dedo en las cuerdas de estas guitarras para saber que suenan en perfecta armonía.

Los instrumentos se amontonan en este pequeño establecimiento del barrio de las Cortes de Madrid. En la parte delantera del local se encuentra la tienda abierta al público, detrás está el taller. Desde que su padre se jubilara allá por el año 97, Juan Miguel Álvarez lleva en solitario el negocio de la fabricación de guitarras. Pero él siempre está acompañado.

"Yo esto no me lo tomo como un trabajo, es una pasión. Además, todos los días vienen a visitarme amiguetes a la tienda y nos ponemos a charlar o de risas con los clientes", cuenta el luthier en una entrevista con Libre Mercado. Un dibujante de cómics y un policía, que "han venido a ver a Juan", le escuchan atentamente rememorar su historia.

Haciendo guitarras desde 1945

Los orígenes de esta prestigiosa firma madrileña de guitarras se remontan al año 1945. "Mi padre, que estudiaba para delineante, y mi tío, que hacía muebles, empezaron a los 14 años a fabricar las primeras guitarras", recuerda. Juan (el hijo), que ahora tiene 55 años, entró en el negocio a los 17.

"Yo quería estudiar, pero mi padre, que tenia mentalidad de artesano, quería que trabajara en el taller. Entonces, llegamos a un acuerdo: yo le ayudaría por las mañanas y estudiaría por la tardes". Juan relata con melancolía que "lo que no sabía mi padre es que a mí arreglar guitarras me encantaba, pero me llevaba tan mal con él en esa época que no se lo podía decir". Su padre murió en el año 2001.

Desde que Juan Miguel Álvarez entrara en el negocio de la fabricación de instrumentos, su padre le obligaba a firmar sus trabajos con su propio nombre para distinguir sus guitarras de las Juan Álvarez "a secas". Pasaron quince años "hasta que mi padre me considerase un guitarrero de verdad", relata el luthier. En 1992 "me encargó dos guitarras para dos concertistas coreanas y me dijo que ya era el momento de ponerles su nombre. Yo ya era capaz de hacer Juan Álvarez igual que él", añade.

El punto álgido de su negocio fue "a finales de los 80, principios de los 90". Juan recuerda que "no dábamos abasto". Compay Segundo o Eric Clapton estuvieron entre su clientela, pero no quiere seguir por ahí "para no olvidarme a nadie". No puede evitar contar con orgullo que una de sus guitarras "con la que Eric Clapton tocó el Tears in heaven", se subastó en Christie's por 253.900 dólares.

La calidad del instrumento ha ido mejorado con los años "gracias a las nuevas técnicas de fabricación de la tapa, que influyen en el 90% del sonido". Según el experto, "en el 77 las guitarras eran más grandes, más incómodas, tenían unos bajos profundísimos y los triples eran más débiles. Ahora, nada más tocarla, la guitarra tiene una respuesta mucho más rápida, está más equilibrada de bajos y de triples y tiene un afinado mejor".

Entre 12 y 18 guitarras al año

En el año 2000 "llegó el parón" y fueron muchos los fabricantes de guitarras que tuvieron que cerrar. "Nosotros nos vamos manteniendo a pesar de la crisis y de que ahora han llegado nuevos competidores" asegura. Juan pasa "unas 6 horas en la tienda y 4 horas en el taller" al día.

A pesar de que la irrupción de la mano de obra china ha sido una cruz para muchos artesanos, Juan Miguel Álvarez asegura que "la fabricación china no me quita el sueño. Los chinos fabrican guitarras de muy baja calidad y para gente muy principiante. Ese no es mi competidor".

Juan fabrica entre 12 y 18 guitarras 100% artesanas al año, cuyos precios van de los 5.000 euros en adelante. También las hace mixtas, elaborando él la tapa y el mango, que van de 3.000 a 5000 euros. Y luego están los modelos más básicos, que manda fabricar a otro taller en España. Su precio parte de los 200 euros y puede llegar a hacer entre 200 y 400 unidades anuales. El luthier fabrica y vende tanto guitarra flamenca como clásica, aunque tiene predilección por esta última. 

A su edad, Juan tampoco tiene miedo al paso del tiempo. "No tengo hijos y por ahora no habrá otro Juan Álvarez. Hay veces que es mejor. Si se acaba aquí, la gente recordará mis guitarras como unas buenas guitarras", afirma.

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