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Microcréditos: un pequeño empujón para iniciar grandes negocios

Sudamérica es la región en la que más crece este producto. Banco Santander está presente en Brasil, Chile y El Salvador.

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Sudamérica es la región en la que más crece este producto. Banco Santander está presente en Brasil, Chile y El Salvador.
Mercado de Sao Joaquim, en Salvador de Bahia, Brasil. | Alamy

Un artesano que necesita reparar su pequeña máquina. Un agricultor que necesita una camioneta para llevar al mercado semanal de la ciudad lo que él y sus vecinos del pueblo recogen del campo. Un comerciante que quiere abrir un colmado en una aldea en la que hasta ese momento no hay ninguna tienda. Las historias se multiplican, pero detrás de todas ellas hay una realidad común: una idea, una ilusión, una intuición de negocio... y una necesidad de crédito que los canales tradicionales no siempre pueden resolver.

Desde hace años, los créditos y microcréditos han conseguido sacar adelante a muchas familias. Hablamos de hogares que han pasado de no tener nada a abrir su propio negocio, generar riqueza, incluso crear empleo. Estudiantes, pequeñas empresas o gente sin recursos: todos ellos pueden beneficiarse de la gran variedad existente de este tipo de productos.

La idea es tan revolucionaria como inteligente. Lleva ya más de tres décadas en marcha, pero en los últimos años ha habido un nuevo impulso. Comenzó en Asia, pero ahora mismo es en Hispanoamérica donde más está creciendo. Lo cierto es que los microcréditos son un producto muy interesante para los más desfavorecidos. Permiten a personas que creían que estaban al margen del circuito convencional hacer frente a imprevistos y nuevas necesidades. No sólo eso, sino que les abren la puerta a desarrollar nuevos negocios y oportunidades de futuro.

Banco Santander es una de las entidades que más se ha involucrado en los últimos años en este tipo de novedosos programas, especialmente en Sudamérica. El grupo español ofrece varios tipos de programas de emprendimiento que ayudan a quiénes más lo necesitan. Mejorar la inclusión social, el nivel de vida y el entorno son los objetivos que persigue para con sus clientes. En Brasil y Chile se han puesto en marcha estos programas. Y en El Salvador, el banco español participa en una pequeña microfinanciera. En todos estos países la experiencia ha sido muy positiva y miles de familias y pequeños empresarios han visto una mejora real en su nivel de vida.

De esta manera, Santander Brasil apoya en la actualidad a más de 139.000 clientes con una cartera activa de más de 82 millones de euros en créditos; el programa de Chile, tiene más de 70.000 clientes y una cartera activa de 137 millones de euros en microcréditos. En el caso de El Salvador, la microfinanciera ENLACE trabaja en este momento con cerca de 44.000 clientes que han recibido más de 17 millones de euros.

Uno de los países con más éxito en este tipo de operaciones es Brasil. Costureras, bares, salones de belleza o vendedores de cosméticos entre muchos otros se han visto beneficiados con estas líneas de créditos. Y un dato muy relevante: las mujeres suman un 70% de los casos. En los más de 600 municipios en los que se ha desarrollado este programa, los beneficiarios han recibido hasta 991 millones de euros desde el año 2002. Las 2.713 sucursales de la entidad española han atendido a 355.000 clientes y beneficiado a más de 1,5 millones de personas.

Se ha ofrecido financiación a negocios con una facturación media de 33.560 euros anuales y créditos que van desde los 140 a los 17.000 euros. La cifra de endeudamiento medio ronda los 11.000 euros. En el año 2015, se desembolsaron 160 millones de euros y la cartera activa reflejaba 82 millones de euros.

Además de los microcréditos, Banco Santander tiene otros productos que también se destinan a los más desfavorecidos:

- Emprendimiento y la creación de empleo: estos son dos objetivos de Banco Santander que le han hecho posicionarse como el banco que más microcréditos ofrece de todo el mundo. Impulsa negocios que se desarrollan en sectores más pobres y en riesgo de exclusión social, apoya a microempresarios con escasez de capital en mercados como el de Chile y a todos aquellos que no tienen acceso a la banca forma con el proyecto Enlace.

- Tarjetas solidarias: en España, uno de sus productos más conocidos es la cuenta Santander-Unicef. Un porcentaje de los saldos de esas cuentas se destinan a ONG y proyectos de educación infantil. Gracias a este pequeño porcentaje se ha ayudado a más de 200.000 niños. En la misma línea, Visa Akcja Pajacyk, una tarjeta usada en Polonia, destina el 0,2% de cada transacción a una ONG, que ayuda a familias y proporciona comida a hogares que tienen dificultades para cubrir sus necesidades más básicas. El año pasado se destinaron 73.584 euros para 110.000 cenas dirigidas a menores en riesgo de exclusión social.

- Ayudas a estudiantes: para cubrir los costes de la matrícula, libros, transporte y alojamiento. Por otra parte, más de 300 universidades, en el marco de su colaboración con Banco Santander, ofrecen a los universitarios el uso de la Tarjeta Universitaria Inteligente que, además de ser medio de acreditación para los universitarios, facilitan gestiones online y préstamos de libros en la biblioteca, entre otras funciones. En la actualidad hay 8,9 millones de tarjetas activas.

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