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Ya es posible comprar un coche en una máquina de vending

Comprar un vehículo de segunda mano a través de Carvana puede suponer hasta 2.000 euros de ahorro.

Comprar un vehículo de segunda mano a través de Carvana puede suponer hasta 2.000 euros de ahorro.
Concesionario de vending Carvana | Twitter Carvana

Una plataforma de e-commerce de coches de segunda mano ha abierto su cuarto establecimiento al público, pero no tiene nada que ver con los concesionarios en los que habitualmente se puede adquirir un coche. Carvana, una pequeña startup con cuatro años de antigüedad, ha inaugurado una máquina de vending de coches que se unirá a las que ya tenía operativas en las ciudades de Austin, Houston y Nashville, según Bloomberg.

El establecimiento está formado por una torre transparente de 8 pisos de altura en los que se pueden albergar 30 vehículos de segunda mano y en perfectas condiciones para ser entregados. Los conductores seleccionan previamente las características del coche a través de la aplicación online y, más adelante, pasan a recogerlo a una de las máquinas de vending, evitando papeleos y gestiones. En el momento en el que el cliente haga el pago, recibirá una 'moneda' especial que deberá introducir en una máquina para que el coche comience a moverse. El funcionamiento es similar al de cualquier máquina de vending.

Carvana, además de ofrecer garantías y financiación, mantiene unos precios muy asequibles y más baratos que los de sus competidores. Dado que carece de personal de mantenimiento y comerciales, consigue abaratar los costes y que se vea reflejado en los precios. Además, si el cliente no puede desplazarse a recoger su vehículo, la compañía lo aparca en la puerta de su casa por unos 186 euros. Sin embargo, la compañía no ofrece períodos de prueba previos a la compra aunque el cliente tiene siete días para devolver el vehículo.

La empresa recaudó 150 millones de euros en su tercera ronda de financiación y, dadas las dimensiones del mercado de coches de segunda mano en EEUU, conseguir una cuarta parte de ese mercado igualaría la dimensión de la startup Carvana a la multinacional de General Motors.

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