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Arabia Saudí, la nueva excusa de Podemos

Las acusaciones que vierte Podemos sobre la venta de armas a Arabia Saudí es una falacia destinada a desviar la atención de su objetivo.

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Podemos ya tiene una nueva excusa para no sumarse al Pacto Antiyihadista tras los terribles atentados de Barcelona y Cambrils: Arabia Saudí. Su argumento es muy simple. La fórmula correcta para combatir el terrorismo islamista que azota a Occidente en los últimos años no es reforzar ni mejorar la coordinación de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, tanto en España como en el plano internacional, o modificar y endurecer el Código Penal para facilitar la detección y desarticulación de posibles células en el territorio nacional, tal y como recoge el citado Pacto, sino romper relaciones comerciales y diplomáticas con aquellos regímenes que, según el partido morado, apoyan la yihad.

España, por tanto, debería dejar de vender armas a los saudíes, puesto que dicho material acaba en manos del ISIS, así como de comprarles petróleo, ya que ese dinero sirve para financiar los atentados de los radicales islamistas, según la argumentación podemita. Éste es el discurso en el que se apoyan los antisistema de la CUP para responsabilizar de forma indirecta al Gobierno y al Rey de los atentados de Barcelona, y el que blanden Pablo Iglesias y los suyos para culpar a Occidente de esta lacra, entre otras manidas excusas -como la Guerra de Irak-, justificando así su no pertenencia al Pacto Antiyihadista junto al resto de grandes partidos, con PP, PSOE y Ciudadanos a la cabeza.

El problema, sin embargo, es que, pese a la eficacia de este tipo de discursos a la hora de convencer a simpatizantes e incautos, en el fondo no es más que una nueva y calculada trampa cargada de demagogia, falsedad e hipocresía tanto para distanciarse de los partidos tradicionales como para responsabilizarles, en última instancia, del terrorismo islamista, exonerando así a los únicos y exclusivos culpables, los propios yihadistas.

1. La falacia de las armas

En cuanto a la venta de armas, Podemos alega que el material entregado al Ejército regular de Arabia Saudí acaba en manos de los terroristas, tal y como resume a la perfección el eurodiputado de la formación morada Miguel Urbán.

De hecho, el grupo parlamentario de Unidos Podemos ya ponía en cuestión este intercambio comercial el pasado febrero, escudándose en que el régimen saudí, entre otra cosas, no respetaba los derechos humanos.

Pero esta acusación carece de base por dos razones. En primer lugar, porque, si bien España es, hoy por hoy, una importante potencia exportadora de armamento, con una cifra récord de más de 4.000 millones de euros en 2016, sus principales clientes son países de la UE y de la OTAN. El material vendido a Arabia Saudí apenas sumó 100 millones el pasado año, pero la clave es que consistió en repuestos para aviones de transporte, proyectiles y granadas, cuyo uso poco o nada tiene que ver con el ISIS.

Y lo mismo sucede si se analizan los datos correspondientes a 2015, tal y como hace @Absolutexe en este detallado hilo para desmontar la afirmación de Urbán. Las ventas a los saudíes ascendieron a 546 millones hace dos años, pero no fueron "10.000 armas", sino dos aviones de reabastecimiento en vuelo (447,4 millones) y un avión de transporte (33,2 millones), además de repuestos para las aeronaves, granadas y munición de mortero, munición de armas ligeras y un sistema de vigilancia de perímetro. Qatar, por su parte, otro de los regímenes citados por Podemos, compró 290.000 euros en recambios para carros de combate de fabricación francesa.

Es decir, lo que vende España a estos países, básicamente, es armamento pesado y munición, no las tradicionales armas que emplean los yihadistas. Asimismo, uno de los últimos grandes encargos en esta materia es la construcción de cinco corbetas para Arabia Saudí por parte de Navantia, cuyo contrato está pendiente de formalizarse. Su firma podría suponer una inversión de 2.000 millones de euros y la creación directa de 2.000 puestos de trabajo en la Bahía de Cádiz, una de las zonas con mayor paro de España. No es de extrañar, por tanto, que las declaraciones de Iglesias y compañía sean duramente criticadas por parte de los trabajadores de los astilleros. No en vano, incluso los podemitas de Cádiz, con el alcalde Kichi a la cabeza, se han mostrado a favor de dicha venta.

El Rey Felipe VI juega un papel clave en esta operación debido a las excelentes relaciones que mantiene la monarquía española con la familia real saudí, pero, más allá de la pertinencia o no de tal amistad, la cuestión es que dichas corbetas nada tienen que ver con la estrategia militar del ISIS y, mucho menos, con los atentados que protagonizan estos bárbaros en Occidente -¿acaso se imaginan a los jóvenes de Ripoll atacando al frente de uno de estos barcos por el río Llobregat?-.

En segundo lugar, el armamento que emplea el ISIS es de naturaleza y origen muy diferentes al que señala Podemos. Así, tal y como revela un detallado informe de Amnistía Internacional, "el grueso de las armas y la munición que actualmente se encuentran en manos del Estado Islámico ha sido tomado o ha salido de los arsenales del ejército iraquí", fruto de las conquistas territoriales que llevaron a cabo los yihadistas en los últimos años -especialmente de Mosul a mediados de 2014-.

En concreto, la mayoría de las armas convencionales que utilizan los combatientes de Daesh datan del periodo comprendido entre 1970 y 1990 e incluyen pistolas, revólveres, ametralladoras, armas antitanque, morteros y artillería. Gran parte de este armamento fue fabricado por EEUU y los comunistas de China y el antiguo bloque soviético, y fue suministrado a Irak con ocasión de la guerra que mantuvo con Irán entre 1980 y 1988. Ni rastro, pues, de Arabia Saudí.

2. El cuento de la financiación

En cuanto a la financiación, es evidente que parte de los petrodólares saudíes puede acabar en el bolsillo de los terroristas, sobre todo mediante donaciones de familias árabes acaudaladas, pero de ahí a decir que el propio régimen saudí destina fondos al ISIS hay un abismo. Lo que sí financia directamente Arabia Saudí es la difusión y extensión del wahabismo, hasta el punto de convertirse en la tendencia mayoritaria entre la población suní, una corriente ultraconservadora y puritana del Islam que reivindica su vuelta a los orígenes, la limpieza de toda influencia occidental en el mundo islámico y la lectura e interpretación literal del Corán.

Se trata, por tanto, de un movimiento radical desde el punto de vista religioso y político, pero que guarda diferencias notables con respecto a la ideología que profesan los seguidores del ISIS en cuanto a que no reconocen las fronteras de Oriente Medio e incluso niegan la legitimidad de los líderes árabes. Llevado al pensamiento occidental, es como si consideráramos etarras a todos los comunistas que habitan en España (ETA era de ideología marxista).

Además, con independencia del gran peligro que representa la radicalización de musulmanes residentes en Europa, con o sin la ayuda financiera de los saudíes, los yihadistas que atacan Occidente no dependen de los petrodólares para cometer sus atentados, tal y como demuestra el perfil low cost del actual terrorismo islamista.

Como bien explica el analista de seguridad y defensa Jesús M. Pérez en elmedio, "Amedy Coulibaly entró armado con un fusil de asalto comprado en el mercado negro en un supermercado judío de París en enero de 2015 y mató a cinco personas. Financió su atentado con un préstamo personal de unos pocos de miles de euros concedido por una entidad que se anuncia en televisión. Mohamed Lahouaiej, que mató a 86 personas e hirió a más de cuatrocientas en Niza en julio de 2014, sólo tuvo que alquilar un camión de 19 toneladas para perpetrar la masacre. Para Anis Amri sólo fue cuestión de robar un camión a punta de pistola y matar a su conductor antes de arrollar a 67 personas -de las que murieron once- en un mercadillo navideño de Berlín en diciembre de 2016. Rakhmat Akilov robó un camión de reparto en el centro de Estocolmo en abril de 2017. Arrolló a 19 personas, de las cuales murieron cinco".

Así pues, "de haber entrado en vigor alguna ley que controlase con más firmeza los flujos de dinero de las petromonarquías del Golfo Pérsico y los paraísos fiscales, no se habría evitado ningún atentado de los registrados en Europa desde 2012. Y es que estamos asistiendo a una ola de atentados low-cost de clara inspiración en la Intifada de los Atropellos y la Intifada de los Cuchillos sufridas por Israel", añade.

3. La gran hipocresía de Podemos

Y es aquí, precisamente, donde la posición de Podemos alcanza sus cotas más altas de hipocresía, ya que de todos es sabida la particular relación que mantiene Pablo Iglesias con Irán a través de uno de sus canales de televisión con su programa Fort Apache. El régimen iraní es uno de los mayores patrocinadores del terrorismo islamista a nivel global mediante su apoyo a Hezbollah, Hamas y otros grupos radicales en Irak, Siria y Yemen, según destacan los servicios de Inteligencia de EEUU, entre otros muchos organismos, siendo uno de los principales agentes desestabilizadores en la zona de Oriente Medio.

Preguntado hace un par de años sobre su relación con Irán, cuyo Gobierno, además de financiar el terrorismo, también vulnera los derechos humanos de su población, Iglesias contestaba que, al igual que los alemanes ayudaron a Lenin a desestabilizar Rusia durante la I Guerra Mundial, "a los iraníes les interesa que se difunda en América Latina y en España un discurso de izquierdas porque afecta a sus adversarios. ¿Lo aprovechamos o no lo aprovechamos? Para mí, quien haga política tiene que asumir cabalgar contradicciones y nosotros estamos dispuestos a cabalgarlas".

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En resumen, ni las armas que vende España a Arabia Saudí acaban en manos de los terroristas ni éstos dependen de los petrodólares para llevar a cabo sus terribles atentados en Europa. Lo más grave, si cabe, es que Podemos se atreva a criticar al PP, al PSOE y al Rey por mantener relaciones comerciales con los saudíes cuando su máximo líder, Pablo Iglesias, reconoció abiertamente que colabora con los iraníes en su objetivo de desestabilizar las democracias occidentales sin que nadie, ni políticos ni periodistas, le saquen los colores.

El despreciable régimen de Arabia Saudí, al igual que otros muchos países a lo largo y ancho del globo que no respetan las libertades básicas del individuo, es tan sólo una mera excusa para no firmar un pacto en el que, simplemente, no creen. Y lo más triste es que cuela…

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